Opinión

Los tractores de la estulticia

Corrían los años 70 del siglo pasado, si bien hubo muchos elementos criticables en aquella época, para la cultura costarricense se vivió un periodo especialmente importante con la fundación de instituciones importantísimas para el origen de la inteligencia nacional.

En el marco de la celebración del Sesquicentenario de la Independencia (150 años, porque hoy algunos no saben lo que significa la palabrita), estas empezaron con la creación del Ministerio de Cultura Juventud y Deportes en julio de 1971, la inauguración del nuevo edificio de la Biblioteca Nacional el 15 de setiembre de aquel año y en julio de 1972 con la creación de la Orquesta Sinfónica Juvenil, cuando el Presidente Figueres lanzó aquella frase para la posteridad: “para qué tractores sin violines”.

Fueron los años en que creamos, porque lo hicimos todos sin distinción política y desde diferentes posiciones, el TEC, la Universidad Nacional, la UNED, sus respectivas editoriales y, me tocó en suerte, que el Presidente Carazo me asignara la noble tarea de fundar el Sistema Nacional de Radio y Televisión Cultural (Sinart), unificando el Canal 13 del MEP, la Radio Nacional del Ministerio de Cultura y dándole vida a la Revista Contrapunto. Sí, era una época de creación y apertura, no Tristemente de destrucción y cierre como la actual.

Hace unos días, cinco diputados de la Comisión de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa, convertidos en choferes de los tractores de la estulticia y el apocalipsis de la cultura nacional, aprobaron una moción que rebaja 4.126 millones de colones del presupuesto del Ministerio de Cultura y Juventud para el año 2021. Bicentenario de la Independencia… qué contraste con lo sucedido hace 50 años, apenas.

Sí, tres diputados del PLN que olvidaron a don Pepe. Silvia Hernández, Ana Lucía Delgado y Gustavo Viales, junto con el tránsfuga Harllan Hoedelman, aprobaron la moción presentada por la sancarleña María Isabel Solís del PUSC —más interesada en las explotaciones de oro que en leer, como supuesta socialcristiana, la encíclica Laudato sí del Papa Francisco que en enterarse más de lo que es la Ecología y la Cultura. Señalo los nombres para  que queden en la página negra de nuestra Historia.

Estos apocalípticos diputados, dignos representantes de la mediocridad que nos gobierna en términos generales, le han hecho un daño tan grande al país que no creo que sean capaces de dimensionarlo. Aquello no  fue como entrar machete en mano a limpiar un lote y hacer un hueco en Crucitas; no, qué va; fue llegar montados en los tractores de la destrucción, pues sin pensarlo destruyeron con la potencia política de su dedo cosas fundamentales como: la Orquesta Sinfónica Nacional y Juvenil, la educación que reciben centenares de niños (con las becas que eliminaron), el trabajo del Teatro Popular Melico Salazar (o lo mejor les molesta lo de “popular” y no saben quién fue Melico), el Colegio Costa Rica y sus importantes proyectos productivos, la Biblioteca Nacional en su cincuentenario (edificio que cerrará sus puertas) y muchas otras del sistema de bibliotecas públicas. También el Archivo Nacional, al que no van ni conocen —estoy seguro— aunque haya abogados que deben dejar el protocolo después de cartular buenos negocios. Cerraron las Academias de Historia y Geografía, la de Lengua y la de Genealogía; también apuesto que no tienen la menos idea del valor científico de todas y menos la de Genealogía.

Pero me revienta el alma ver que corre peligro el Sinart, ante un posible cierre técnico. Desde que lo creamos ha sido pieza apetecida por los grandes medios, especialmente La NaziOn, que ha luchado en varias ocasiones por dejarse sus frecuencias. No tienen idea del daño irreparable que le hacen. Si bien su presupuesto es autogenerado en un 75%, el aporte del Estado es fundamental en el 25% restante, como siempre lo ha sido. Pero, además, no puede ser visto como una empresa productora de tele/radio basura barata como otros medios privados, que lo que hacen es “privar” precisamente al costarricense, de una adecuada información y formación.

Ahora sale la ANFE y desde lo más profundo de su caverna pide el cierre del Sinart para economizar, según ellos, su presupuesto total. No se sabe si es por ignorancia, mala fe o ganas de desinformar; pero en un artículo que circula por ahí en las redes de su veneno, señalan que el Sinart tiene un presupuesto de 8.174 millones al año, y desglosan las diferentes partidas de gastos que —en eso coincido— algunas pueden ser criticables y necesario ajustar. Pero no dice, y ahí viene la vulgar manipulación, que el 75% de esa suma no sale del presupuesto nacional, sino de la venta de servicios. Claro, muy apetecible para los medios privados que defiende la ANFE. Si desean profundizar en este jueguito del albañal mediático en este país, los invito a leer mi libro Costa Rica dictadura mediática o tiranía en democracia, y en especial a partir de la página 252 en la que encontrarán el jueguito de La NaziOn con su hermanastra la ANFE, donde también este martes 27, Juan Carlos Hidalgo —uno de sus voceros neoliberal “más distinguido” —hace un llamado a la sedición… ¿Entienden porque quieren cerrar el SINART?

Volvemos a decirlo, no hay peor enemigo para el político demagogo e ignorante que un pueblo culto; por eso le temen, por eso su deseo de desaparecerla. Y “piensan”: claro, ¿para qué gastar plata en eso? Si con El Chinamo, un balón de fútbol y un par de siliconas bastan para tener a la canalla adormecida.

La utilidad de la cultura no se mide con los pesos que caen en la chequera, ni en la cuenta corriente o en los depósitos en paraísos fiscales. Se da en el peso del pensamiento nacional, en la capacidad analítica de un pueblo y su verdadero sentido de la libertad; pero para ellos… ¡qué peligroso!

Por eso los representantes del Soberano tuvieron que esconderse a cuatro niveles bajo tierra en su Caja de Leche, para que nadie los viera ni reclamara. Nunca como antes en este país se convirtió en realidad la frase de Nuccio Ordine, que repetimos: “los políticos matan la cultura porque desprecian la cultura. La desprecian porque nuestra élite política es cada vez más ignorante, más inculta.”

Según estos politicastros, las nuevas generaciones deben ser formadas, educadas, culturizadas solo para el afán de lucro, en su amor por el dinero y si es fácil, mejor; o convertido en una pepita de oro o un barrilito de petróleo… ¿Verdad, señores diputados?

Nadie niega la necesidad que tiene el país de disminuir el gasto público, no se mal entienda o interprete. Lo que consideramos una solemne estupidez es la forma impensada, sin obedecer al más mínimo parámetro técnico, sin medir las consecuencias, sin saber y sin analizar. Simplemente convertidos en mastines, detrás de la presa esperando el premio del amo.

Pero nuestros “padres y madres” de la patria no fueron ni eso; más bien tractores de la estulticia que, manejados por los depredadores de los valores nacionales, destruyeron y nos dejaron sin violines.

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