Opinión

Los sistemas ideológicos- partidos y los pueblos indígenas

Es común escuchar cómo los sistemas ideológicos se confrontan, defendiendo cada uno su doctrina y enarbolando su bandera como el mejor sistema. Los que se denominan demócratas, social-demócratas, social-cristianos, repudian y condenan al socialismo, al comunismo, totalitarismo y a otros sistemas. Sin embargo, para los pueblos originarios en Costa Rica, Latinoamérica y todo América ¿Existen garantías fundamentales, reales para esos pueblos? o ¿Se cumplen las leyes nacionales, convenios, tratados que se han ratificado a favor de los pueblos originarios?

Para los pueblos indígenas, el conservador, el liberal, el colorado, el verde, cualquier sistema lo masacra, lo discrimina, lo reprime, le violenta sus derechos, lo extermina, se comete genocidio de manera cínica o de la forma más sutil, sistemática u orgánica.

En los sistemas llamados democráticos, los pueblos originarios son ignorados, invisibilizados, sus problemas sociales, culturales, políticos, jurídicos son descaradamente desatendidos, archivados.

Los gobiernos firman tratados, convenios, promulgan leyes que al final sirven para que se limpien el trasero.

Tal vil, inicuo es el asesinato, el exterminio de un poblado de un Mapuche en Chile, de un Lenca en Honduras, de un Maya en Guatemala, de un Quechua, de un Chocó, como lo es de un Bribri en Salitre en Costa Rica, y la justicia pronta y cumplida no se vislumbra.

Los politiqueros ya están llegando a las casas, hasta el último rincón, porque perdieron su honestidad, su pudor, les vale un bledo mentir, engañar al humilde campesino, en este caso al indígena. La política como ciencia de la administración pública es excelente, pero cuando se vuelve burda es repugnante.

Este mortal, quien firma, milita en un colectivo político, más no he andado embaucando a mis hermanos y hermanas, milito de forma incondicional, es por la coherencia de sus líderes, hasta el momento, aunque hay que aclarar que existen principios doctrinales con que no comulgo. Tampoco vendo falsas promesas, expectativas, como diciendo que el alto costo de la vida se puede reducir fácilmente, que el paquete de arroz se puede bajar de precio a menos de novecientos colones, es una situación insoslayable.

Los programas sociales son obligaciones del estado, son derechos de las familias y sectores más vulnerables, porque el dinero es del pueblo. La atención de obras públicas es función o deber de un municipio, de un funcionario público, por eso se le paga, es deber del estado, no es un honor del funcionario, pues no son recursos provenientes de su bolsillo, él no se merece un monumento o una estatua. Honor o mérito se merece cuando actúa con probidad.

Los recursos del estado se generan de los impuestos que todos pagamos, si el gobierno pide prestado fondos a otro gobierno u organismo, todo el pueblo paga ese préstamo.

Para las comunidades indígenas es prioridad políticas justas en el sector agrario, que los recursos naturales sean para beneficio de las propias comunidades, políticas sociales, mejoramiento de los servicios de salud para el territorio, fortalecimiento y defensa de la Caja Costarricense de Seguro Social, que no se privatice ni la Caja ni otra institución que son parte del estado de derecho.

Hermanas y hermanos, demandemos derechos colectivos, de bien común. No apoyemos ni fomentemos el clientelismo político que favorece al politiquero, que en cada campaña cambia de bandera, no de proceder, aunque esté cuestionado, esté involucrado con la mafia, el crimen organizado, ¡ya no se ruborizan!

Artículo 5 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas: “los pueblos indígenas tienen derecho a conservar y reforzar sus instituciones políticas, jurídicas, económicas, sociales y culturales, manteniendo a la vez su derecho a participar plenamente, si lo desean, en la vida política, económica, social y cultural del estado.

Exijamos respeto a nuestra dignidad. Hagamos valer nuestra libre voluntad, al final usted decide.

Señoras y señores politiqueros: tengan un gran de decencia y consideración, no se valgan de las penurias de nuestras familias.

A las corrientes políticas: todos son nefastos, cuando no se actúa con justicia social.

Talamanca, Bribri, 3 de junio de 2021

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