Opinión

Los retos que debe afrontar el presidente que quede electo para  2022

Los  retos que deben enfrentar los candidatos a la presidencia para 2022 y, especialmente, el que resulte electo o electa presidente, afrontan serios problemas como el lavado de dinero, narcotráfico, cargas sociales muy elevadas, el abandono del sector agrícola, el deterioro de la calidad de la educación, el mejorar la competitividad del país, el lograr que se dé un superávit en cuenta corriente, y el elevado déficit fiscal, que en 2020 cerró con un  déficit fiscal del 8,34 % del Producto Interno Bruto (PIB), cifra agravada por los efectos de la pandemia de la COVID-19 en la economía.  Se debe enfrentar la triada de la pobreza, desigualdad y desempleo, y tiene un nivel de pobreza que “De acuerdo con la Encuesta Nacional de Hogares efectuada en julio de 2020, el nivel de pobreza llegó a 26,2%, lo que equivale a 419 783 hogares pobres, cerca de 83 888 más que el año anterior, lo cual corresponde a un aumento de 5,2 %”. El anterior valor más alto se había observado hace 28 años, en 1992. El desempleo que alcanza un 30 % de la fuerza laboral, la desigualdad, actualmente hace del país uno de los más desiguales de Latinoamérica. La política económica debe propiciar mayor riqueza y mejorar la calidad de vida para toda la población.  Por lo que se deben generar empleos que permitan a los trabajadores tener un ingreso adecuado para superar la pobreza y mejorar su nivel de vida, y no estar en el sector informal, con la inseguridad que ello conlleva.

El gran reto es crear empleos y oportunidades empresariales de mayor calidad y productividad en todo el territorio nacional y en las zonas de menos desarrollo, así como articular las nuevas exportaciones con el resto de la economía a través de encadenamientos que permitan una mejor distribución de la riqueza. Es fundamental que se logre un mayor crecimiento del PIB. En 2020 se tuvo un PIB negativo del 3.8%, mientras que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) revisa al alza el crecimiento económico del país de 2,9% a 3,9% para 2021. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) para disminuir la pobreza se debe tener un crecimiento del PIB superior al 5.0 %.

Espero que los programas de gobierno incluyan propuestas claras y realistas, y que en los debaten la expliquen con amplitud. Es importante señalar que el Presupuesto Nacional para el 2022 está financiado en un 47.2 % con deuda o recursos del crédito. Es de reconocer que en dicho presupuesto sí están cumpliendo con la Regla Fiscal que establece la Ley de Fortalecimiento de la Finanzas públicas. Aunque en la ejecución, es difícil cumplir, tal como indicó información periodística de que algunas entidades no están cumpliendo con la Regla Fiscal. Está claro que nuestro país tiene un nivel de cargas sociales muy elevado, lo que afecta en demasía al pequeño y mediano empresario. No obstante, podrían disminuir esas cargas sociales y establecer un impuesto, por ejemplo, sobre la renta, para cubrir ese faltante y no afectar las finanzas de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) y otras entidades, como ya se hizo en otros países.

Es evidente que no ha existido voluntad política para resolver el problema del sector agrícola de manera integral. El sector agrícola costarricense ha sido dejado de las manos en los últimos gobiernos o ha recibido muy poca ayuda, aunado a que es uno de los sectores más vulnerables en el marco de los tratados de libre comercio, por lo que se deben tomar las medidas pertinentes para que mejore su accionar y siga aportando divisas importantes para país, por la venta de productos como el café, banano y piña, y sea una fuente importante de generación de empleo que propicie un desarrollo más integral del país. Se debe lograr la reestructuración y modernización del sector público, que con 331 instituciones es inmanejable y poco ágil, pues no eS SOSTENIBLE PARA LAS FINANZAS PÚBLICAS un sector público con tantos entes.

El nuevo presidente para el 2022 debe ser una persona sustentada en valores como la honestidad, transparencia y solidaridad, por lo que debe tener coherencia entre lo que dice y lo que hace. Debe saber administrar la hacienda pública y propiciar el interés general que beneficie especialmente a los más pobres y que el país realicé un accionar sustentado en tres ejes; el económico, el social y el ambiental, con la debida armonía. Asimismo, que se sustente en valores como la honradez, la integridad y la transparencia que guíen a Costa Rica por un rumbo que propicie la solidaridad, el desarrollo económico y la protección y sostenibilidad del medio ambiente. Por eso, es fundamental que analicemos su trayectoria, si su actuar ha sido apegado a principios éticos y morales, si no se ha servido de la función pública para beneficio personal. Es pertinente que sea un presidente que  de manera frontal combata la corrupción, y la pérdida de valores que de manera continua se ha venido dando en nuestro país.

 

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