La razón social de ser del PIAM

El abanico de los sueños se despliega y aquí está el sector de mayor edad entre los estudiantes de la Universidad de Costa Rica.

El abanico de los sueños se despliega y aquí está el sector de mayor edad entre los estudiantes de la Universidad de Costa Rica. Ellos son los estudiantes del Programa Institucional para la Persona Adulta y  Adulta Mayor ( PIAM).

Una buena mayoría de ellos son personas jubiladas, inclinadas por el disfrute del tiempo libre rompiendo esquemas, ya sea aprovechando la oferta de cursos que abre el programa o bien la oportunidad que les brindan los profesores de distintas carreras para que matriculen cursos básicos del plan de estudio.

Los intereses de estos estudiantes son muy diversos, ellos asumen retos y  desafíos de manera voluntaria con el propósito de ejercitar la memoria, los sentidos y vivir sanamente.

La escogencia es libre, nadie obliga, el monto a pagar por los cursos y la póliza de seguro es razonable. No se espera ningún título ni tampoco paga alguna.

Se cumple con los horarios, se hacen tareas, trabajos cortos, se emprenden proyectos en artes, por ejemplo. Además, en el caso de los cursos de idiomas, se aprende más que los rudimentos esenciales de la lengua escogida, pues también abarca la diversidad de la cultura y de las bellezas del paisaje del o los países donde esa lengua es dominante.

¿Qué otros logros  significativos se alcanzan en estos  cursos?

  • La interacción con una  gran variedad de personas, portadoras de una formación muy diversa.
  • El cultivo de nuevas amistades. El conocimiento de tradiciones y costumbres e inclusive de la forma cómo se enfrentan o resuelven diferentes problemas de la vida cotidiana.
  • La dinámica en el aula permite el acercamiento y un mejor aprovechamiento de las tecnologías de la información.
  • Se disfruta del gusto de ser estudiantes universitarios del PIAM y de las distintas posibilidades que ofrece la universidad para enriquecer el espíritu y la cultura.

Capítulo especial merece la gestión del Programa. Es notorio el esfuerzo organizativo para atender a una población creciente que semestralmente demanda cursos y servicios. El proceso de matrícula es fluido y la asignación de aulas atiende las necesidades de esta población, que comparte espacios  sin problemas con la población estudiantil regular de la universidad.

Los docentes de las unidades académicas colaboradoras y quienes se desempeñan como  facilitadores en el  PIAM, formados  quizás para    enseñar a un  público  más joven, asumen  con gran propiedad ese reto; pero  además el enfrentar las distintas situaciones que afectan el desempeño de esta población. Las diferencias individuales cuentan. Lograr los objetivos y las metas propuestas es todo un desafío, un acierto.

La apertura y vigencia de este programa oxigena el quehacer de la universidad y la vincula a este sector de la población que aumenta día con día. Es por esto que dar continuidad y fortalecer esta semilla que con gran acierto germinó y se desarrolló  debe ser un compromiso institucional con este sector  y con el país.

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