Opinión

La geopolítica de los canales: ¿A quién beneficia el bloque en Suez?

Ante lo sucedido en el Canal de Suez por un megabarco de carga, del cual no se conocen muchos detalles. Si fue accidental o fue un acto vandálico aislado, no lo sabemos, pero sí sabemos de sus erráticos movimiento antes de entrar al Canal y terminar con un golpe de timón, el cual ha dejado un particular bloqueo que por mucho tiempo el Canal no nos daba noticias desde 1967 o no le dábamos su importancia geoestratégica en el transporte de productos, ni tampoco es muy conocida su historia y su importancia en un impacto actual por posibles bloqueos, ni existen experimentos para ello, solo predicciones muy evidentes de cómo este suceso puede causar al menos un breve periodo de  desabastecimiento en algunos países. El retraso será evidente, más costos por espera, o de desplazamiento por la ruta ancestral que serán muchos kilómetros de más que conllevan a más uso de combustibles, alimentación, etc. En fin, encarecerá la entrega de dichos productos o bien pueden tener algún deterioro.

Obviamente, toda obstrucción en el Canal afectará de forma casi inmediata a todos los países involucrados en el mercado global y a las potencias de Europa, Asia, Estados Unidos y América Latina. Sin embargo, también beneficiará a los megaproyectos de comunicación terrestre y marítimas de dos grandes potencias euroasiáticas, y si, hablamos de China y Rusia que ya lo tienen en desarrollo en la llamada: Ruta de la Seda. Esta iniciativa originalmente de la China expansionista económica contiene la ruta terrestre ancestral de la seda con sus múltiples ramificaciones, y también tenemos dos marítimas, pero se hará énfasis en una muy poco utilizada o que prácticamente no existía: El Ártico.

Para hablar del Ártico, un bloque extenso prácticamente deshabitado en el que Rusia es mayoritariamente su dueña, pero también tienen derechos Canadá y Estados Unidos mientras Alaska siga perteneciendo a la Unión Americana, y mientras siga bajo territorio norteamericano tendrán sus reclamos sobre el Ártico, territorialmente como también la extracción y explotación de gas y su navegación, así también Dinamarca y otros países escandinavos.  ¿Y por qué Dinamarca? Pues sí, Dinamarca es dueña de un enorme bloque llamado Groenlandia, muy deshabitada y con una población nativa autóctona que, por cierto, durante la guerra fría el gobierno norteamericano tuvo intenciones de adquirirla. No obstante, el tema volvió a tocarse en la administración Trump que vio la necesidad de tener mayor presencia en el Ártico, pero no fue bien vista su iniciativa o no fue entendida su interesante visión, quizás por que no requiere esa extensión para hacer reclamos árticos.

Por otra parte, Alaska, que antiguamente fue rusa antes de 1867, debido a que el imperio zarista ruso llegaba hasta los límites de California. Interesante si analizamos que la gran expansión del imperio ruso en América la convirtió en una potencia tricontinental de tierra continua o extendida, si tomamos en cuenta el congelamiento del Mar de Bering.

Retomando al tema de la Ruta de la Seda del Ártico, debe verse en estos momentos como una guerra inicialmente ganada por Rusia y China ante Estados Unidos. Se conoce de fuentes periodísticas que Rusia tiene más de 40 barcos rompehielos modernos, y su ampliación a bases militares en la zona del Ártico, además de China ya tiene a su disposición su propio barco rompehielos, mientras que Estados Unidos cuenta con muy pocos y prácticamente obsoletos, siendo una desventaja para sus reclamos de navegación o extracción de gas natural en zonas que Rusia considere suyas. Además, durante estas décadas se prevé mayor el derretimiento del Ártico, y eso hará más fácil su navegación, sobre todo entre los meses de julio a noviembre. Entiéndase que ya Rusia está usando esta ruta y que China será para 2028 la mayor potencia económica del planeta y que no teniendo ningún territorio en el Ártico tiene firme su decisión de concretar la Ruta de la Seda Polar, aunado a las excelentes relaciones comerciales y militares con Rusia, y hasta la fecha, no existe ninguna nación sobre la faz de la tierra que pueda detener la expansión comercial China, ninguna, ni los Estados Unidos con sus bombas nucleares ni la poderosa banca inglesa, pues la economía de Estados Unidos está completamente enganchada a la economía y producción de China. Ante esto, también existen otras iniciativas terrestres de caminos de Rusia hacia la India e Irán.

Dentro de las ironías históricas, si analizamos eventos del pasado durante la guerra fría, Nixon en 1972 logró un acercamiento con China, que para entonces había roto comunicaciones diplomáticas con la URSS durante los años sesenta, con esta apertura con el comunista Mao Zedong logran importantes acuerdos y la Unión Europea retira sus fuerzas militares en Taiwán, y a la muerte de Mao, la Gran China entraría bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, líder que tenía ideas más abiertas o reformistas y fue muy bien visto por los financistas del mundo  anglo-norteamericano, concretándose en 1979 con el Presidente Carter el inicio de  las reformas capitalistas. Interesantemente, el Partido Comunista tuvo una visión de que China no podía estar siempre bajo un modelo comunista al estilo soviético y que debían hacer cambios urgentes para afrontar esa exponencial expansión demográfica que estaría bajo el umbral de pobreza; se dieron cuenta que podían seguir siendo comunistas y a la vez muy ricos bajo su mentalidad confusionista al implementar un modelo económico mixto, y bien, 50 años después convertido en un modelo expansionista indetenible, a lo que Napoleón dijo una vez: China es un gigante dormido que cuando despierte…

Aunque nos estamos alejando un poco del tema del Canal, pero es meritorio reconocer estos hechos, pues a partir de estos acuerdos surgió el desmantelamiento de diversas empresas norteamericanas, como fueron el sector automotriz de Michigan debido a su traslado a China con amplios beneficios: mano de obra más barata, alta calidad, largas horas de trabajo, más disciplinados, y mayor producción, un país con enorme recursos minerales a la mano. Por cierto, lo último, respectivamente, hizo abaratar muchos costos de manufacturas durante esos altos precios de los combustible por la OPEP que hicieron más rentable su competencia con el mercado japonés automotriz, quienes a finales de los 70 y principios de los 80 ganaban terreno en los mercados, incluso en el propio norteamericano. Esto nos trae aun a la actualidad, en realidad a la reciente administración Trump que trató sin éxito contra su guerra comercial atraer fábricas norteamericanas de China, o bien, catalogar bienes o artículos en China y Alemania como peligrosos, pues amenazaban la seguridad nacional, entiéndase literalmente así, y fueron la tecnología celular Huawei y las tecnologías 5G. A nivel automotriz, siguiendo este mismo terreno industrial, fueron catalogados los autos alemanes como Mercedes Benz y BMW. Ante esta dificultad, los alemanes decidieron abrir plantas en México para aprovechar el Tratado de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México, y poder ingresar al mercado norteamericano.

Retornando al tema del Canal de Suez, ahora debemos ver su historia y asuntos geopolíticos que actualmente si competen a China y a Rusia como principales beneficiados a corto o mediano plazo, y no solo por el bloqueo de un barco encallado, sino por todo un plan global llamado La Ruta de la Seda. Se debe recordar que el Canal de Suez fue una iniciativa francesa durante el Reinado de Napoleón III, en la figura de Ferdinand de Lesseps que tenía alta posición en la sociedad francesa y muy allegado en parentesco con la esposa del monarca. Esta iniciativa francesa terminó en 1869. Para Egipto fue muy pesado el alto costo humanitario, pues se cree que murieron entre 60 y 100 egipcios por cada kilómetro desarrollado, y se comenta en la historia que extraían con sus manos la arena. Además, Egipto aportó los trabajadores, aportó su territorio y la mitad de la inversión del canal, en cambio, a Francia le correspondía, el personal ingenieril al mando de Lesseps y la otra mitad de la inversión. Siendo terminada la obra, Lesseps obtuvo una gran fama internacional como constructor del canal, mientras que Egipto a los prácticamente 6 años después define su bancarrota y vende sus derechos del canal a la potencia expansionista de Gran Bretaña. Lesseps, bajo su popularidad y ego de supremacía francesa de forma testaruda iniciará obras canaleras en Panamá y no en Nicaragua, y obteniendo el permiso del Gobierno colombiano, siguió la misma metodología de no prestar atención a las muertes extrañas, ocultando la información a los medios franceses. A dichas muertes se le culpaba al aire enrarecido de la selva panameña al desconocer aún la fuente de transmisión de los mosquitos (fiebre amarilla, malaria y dengue), además el error de la ingeniería de iniciar las obras por gravedad y no por esclusas. Finalmente, Lesseps y su hijo son enjuiciados por los temas cuestionados y como un fracaso mercantil al perder miles de francesas sus ahorros en la inversión engañosa del Canal.  Ante el abandono de las obras, los norteamericanos, bajo el gobierno de Theodore Roosevelt, toman la decisión de retomar obras canaleras en Panamá y no en Nicaragua por un tema volcanológico, y para ello desestabilizaran la soberanía colombiana enviando  armas y apoyando revueltas que lograran la independencia de Panamá en 1903, y al poco tiempo se firmará un acuerdo canalero con el nuevo gobierno panameño, con un proyecto inicial de sanación de la zona libre de mosquitos con fumigación, canalización de las aguas y , por el aprendizaje del error franceses, fue por esclusas, por lo que la obra es finalizada en 1914, prácticamente en el año de inicio de la primera guerra mundial y ahora bajo protección norteamericana ante la evidente expansión del Imperio del Kaiser alemán en búsqueda del Petrolero de México  y el canal, ahora convertido en un nuevo punto neurálgico a proteger. Y en Suez, no será hasta 1956, bajo el gobierno nacionalista de Nasser, que se recuperará el canal bajo acción militar con apoyo de la enardecida población egipcia que recordaba aun como sus abuelos murieron o trabajaron para la construcción de dicho megaproyecto. Inmediatamente, Inglaterra crea una negativa propaganda al nacionalismo de Nasser en su primer ministro británico, quien bajo la tradicional  supremacía inglesa mostró toda su energía en demostrar que los egipcios eran incapaces de administrar el Canal. Sin embargo, los resultados siempre fueron a favor de los egipcios. Ante tales eventos, Gran Bretaña, Francia y otros países iniciaron un acuerdo privado (Protocolo de Sevres), y utilizando su poder militar en coalición era enorme y muy dispar a las fuerzas egipcias. En contra peso político, y al no entrar la figura del Presidente Eisenhower en el conflicto ni apoyando a Egipto ni a Gran Bretaña, pues sabía que podía escalar a una gran guerra internacional y un choque frontal con la URSS, que definitivamente Nikita Kruschev estaba en total desacuerdo con los británicos, tanto de forma diplomática desde la ONU, y también amenazó que por vía militar presionó que estaba dispuestos a defender a Egipto incluso si era necesario usar armas de gran destrucción sobre ciudades europeas, y China también estaba dispuesto a dar su apoyo a Egipto. Siendo así, Inglaterra tuvo que ceder ante las grandes presiones internacionales e internas en la sociedad británica.

Hoy por hoy, con la nueva Ruta de la Seda y la expansión comercial China globalizada, hará perder toda esa hegemonía anglo-norteamericana en las zonas canaleras y la influencia francesas en sus antiguas colonias cada vez será más distante, por lo que no será difícil asumir que vendrán nuevas tensiones y este bloqueo temporal por un barco carguero quizás sea un impulso y el principio de cambios en los mapas modernos, así como menores ingresos e impuestos por el paso de dichos canales, al tornarse caros ante otras opciones más rápidas y menos costosas.

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