La generación distribuida y sus retos en la innovación energética

El inicio de una nueva década significa muchas veces la oportunidad de reinventarse y dar un nuevo sentido a lo que ya conocemos.

El inicio de una nueva década significa muchas veces la oportunidad de reinventarse y dar un nuevo sentido a lo que ya conocemos. En la rama de la generación de energía, específicamente en energías renovables, surge el concepto de la generación distribuida. Supongamos por un momento que alguien pudiera coordinar, desde la pantalla de una computadora y en una oficina cualquiera o casa de habitación a distancia, la energía de paneles solares, turbinas eólicas, baterías de almacenamiento, plantas de biomasa y fuentes de generación convencional cerca de su ciudad o pueblo. Eso con la ayuda de un programa o software que gestione toda la cadena de suministro energética.

Eso es posible gracias a una central energética virtual o, por sus siglas, en inglés Virtual Power Plant (VPP), un nuevo concepto de gestión energética que entrelaza las diferentes fuentes de energía dependiendo de la demanda de electricidad que se gestiona, con la ayuda de la tecnología, utilizando lo que conocemos hoy en día como Internet de las cosas y brindando una adecuada interoperabilidad entre dichas fuentes energéticas. Poco a poco van quedando atrás las fuentes de generación de energía tradicionales —mediante combustibles fósiles— y el impacto negativo de estas al medio ambiente, que ocasiona el cambio climático tan escuchado día con día en los medios informativos.

El objetivo de las VPP es gestionar la demanda de energía de los clientes de forma colectiva y hacer frente a las posibles interrupciones en la red eléctrica. Una VPP consiste en un software remoto que ayuda a regular el consumo particular de la energía conectando, coordinando y monitorizando los generadores de energía descentralizados, los de almacenaje y los de carga controlada. Es decir, permiten agrupar las fuentes de energía residenciales y las comerciales o industriales, y controlarlas de forma conjunta bajo un tipo de precios o de programas de recursos de energía distribuida.

Estas microrredes energéticas son capaces no solo de producir su propia energía mediante recursos renovables, sino de almacenarla y compartirla, promoviendo la figura del prosumidor, (consumidor al mismo tiempo que productor de energía). Las VPP permitirían a los sistemas de gestión energética ser más eficientes y ofrecer mejores servicios y accesibilidad energética a los usuarios, inclusive convirtiéndolos en participantes de la cadena energética de suministro.

En términos de flexibilidad energética ofrecida a estos consumidores, se debe segmentar su aplicación por tipo, ubicación, necesidades, hábitos de consumo, entre otros, para así tomar las previsiones más eficientes y mejorar la toma de decisiones operativas. Una central energética virtual puede llegar a actuar en un mercado eléctrico, si la legislación del país en cuestión lo permite, de forma controlada entre generadores de energía grandes y pequeños, de manera que aporten así a la matriz energética local.

Las ventajas de las VPP son varias, ya que se puede producir energía a un precio más barato en zonas localizadas, disminuir las interrupciones por picos de demanda en la red y ofrecer una mayor flexibilidad a los clientes. No estaría de más pensar en el potencial tecnológico que se está desarrollando en el mercado energético actual y que con una legislación energética a nivel país que lo permita nosotros mismos nos convirtamos en actores también de este nuevo concepto innovador. Eso  nos permitirá hasta cierto punto producir, almacenar y negociar nuestra propia capacidad generada a menor escala, contribuyendo así a reducir la carga del sistema convencional y el impacto en el medio ambiente.

El concepto de innovación energética debe seguir creciendo a tal punto que influya en la necesidad de hacer un cambio disruptivo a nivel social y a nivel tecnológico para nuestro país. El inicio de nueva década traerá consigo muchas alternativas de cómo producir energía y formar parte todos de una futura transición energética y carbono neutralidad.

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