La frustrada regionalización universitaria

No hay duda de que la regionalización universitaria, por descentralización o desconcentración de servicios, constituye_uno de los mayores hitos en la historia universitaria del país.

No hay duda de que la regionalización universitaria, por descentralización o desconcentración de servicios, constituye uno de los mayores hitos en la historia universitaria del país.

Corría el año 1967, —yo entonces era estudiante de química, representante ante la Asamblea Universitaria—, cuando tuve el honor de conocer, al eminente académico, escritor, político, pensador e ilustre ciudadano, el Profesor Carlos Monge Alfaro, Rector de la Universidad de Costa Rica (UCR) de 1961 a 1970.

Hicimos una entrañable amistad, tanto en actividades sociales como académicas. En inolvidables visitas a su casa, en La Paulina, un tema usual de discusión y en el que Don Carlos sentaba cátedra era el de la descentralización. Recordemos que Don Carlos, eminente historiador, se había formado en Chile, donde había vastas experiencias de regionalización.

Conocedor de que yo compartía sus anhelos de descentralización universitaria, me invitó y tuve el privilegio de acompañarlo, un 20 de abril de 1968, a la apertura e inauguración del primer Centro Regional de San Ramón. Premonitorio de que cinco años después yo sería su director. Es de destacar la entrega y visión de la Municipalidad de San Ramón y su pueblo, que le dieron todas las oportunidades a la UCR. Nos acompañaban el Lic. Otto Fallas, el Lic. Carlos Caamaño y el Señor Rector. Viajábamos en un vocho celeste, Don Otto y Don Carlos adelante y el Señor Rector y yo atrás. Por curiosidades del destino, el 8 de mayo de 1978 ocupé la Dirección del Centro Regional de Turrialba y recibí ese mismo vehículo, para uso del Centro.

El concepto de regionalización que teníamos, y aún mantenemos algunos, es el de que realmente la universidad se distribuya estratégicamente por todo el territorio nacional, para dar origen a polos de desarrollo, pero no concentrando cada vez más sus actividades en el centro, llámese Sede Central. La UCR, ante la ausencia de una clara política de regionalización, sin reconversión ni reubicación territorial de sus unidades académicas, con decisiones totalmente aleatorias, sin función de las necesidades de las zonas y las potencialidades de la Universidad, ha creado las llamadas sedes regionales. El concepto y el compromiso de regionalización no ha permeado a la mayoría de las unidades académicas y de investigación, por lo que estas, en vez de desplegarse en el territorio nacional, se concentran cada vez más en el campus Central.

La lógica resistencia al cambio, aunado a la falta de visión y autoridad de los jerarcas universitarios, ha llevado durante 50 años a un tímido panorama de regionalización, como lo demuestro con los siguientes elementos, extraídos de la página web oficial de la UCR.

Conceptualmente, presupuestariamente y administrativamente, las Sedes Regionales ocupan el estatus más que reducido de un área académica. En realidad, la UCR es una “mega sede” en San José y cinco “mini sedes” regionales.

El presupuesto de la UCR, para el año 2018, alcanza la asombrosa cifra de ₡347.000 millones. El presupuesto de las cinco Sedes Regionales es de ₡43.050 millones. La inversión regional de la UCR es tan solo del 12,4%.

En la Sede Rodrigo Facio se ofrecen, por parte de las seis áreas académicas, 110 carreras de grado. En las cinco sedes y sus recintos, se ofrecen 80 carreras, muchas sin mayor transcendencia, y que son ofertadas en diferentes sedes a la vez, sea en forma duplicada, triplicada y cuadruplicada.

En la Sede Rodrigo Facio existen como estructuras académico administrativas 13 Facultades y 46 Escuelas. En las Sedes Regionales no existen Escuelas ni Facultades.

En la Sede Central se ubican, o dependen administrativamente de ella, 63 unidades de investigación, sean institutos, centros o fincas experimentales. En las Sedes Regionales existe una unidad de investigación y hay anotadas 11 fincas y reservas, la mayoría de dudosa connotación en investigación científica.

Por tan solo dar dos ejemplos del anacrónico y absurdo modelo de descentralización y desconcentración regional, tenemos casos extremos, como un Centro de Investigaciones Marinas (Cimar) ubicado en San José, cuando de toda lógica debería estar en la Sede del Pacífico. O bien, una gran Facultad de Agronomía, que debería ubicarse en las Sedes Regionales y no en San José.

La inversión en infraestructura lo demuestra bien claro. Basta darse una vuelta por la Universidad para percatarse de que los millonarios empréstitos que paga nuestro pueblo se invierten en la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio. ¿Es esto centralismo o no?

Hay dos buenos ejemplos de descentralización: uno nacional, el Catie, en Turrialba, de reconocido alto prestigio internacional; otro, internacional, en Puerto Rico, La Universidad de Puerto Rico, con 11 unidades regionales, tres de ellas recintos, que ahí tienen el mayor estatus organizacional.

Conmemorar los 50 años de la regionalización de la forma desteñida y desapercibida, como ha ocurrido, es inaceptable. Más han hecho algunas universidades privadas por llevar sus actividades a todas las regiones del país, con la duda de calidad y servicio que ofertan. Como Universidad, de forma seria, una buena manera de conmemorar la regionalización sería replantearse seriamente este compromiso y necesidad nacional, con acciones planificadas, claras y concretas, que nos lleven a una justa distribución de oportunidades académicas y de investigación avanzada a todo el territorio nacional, con una clara mirada hacia el futuro.

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