Opinión

La crisis política, social y económica que vive Costa Rica

Hace muchos años no se daba una crisis de la magnitud que vive actualmente el país. En vista de que tenemos un nivel de desempleo de un 24%, nuestro país  está en el tope diez de los países más desiguales. En lo que refiere al nivel de pobreza, no se ha logrado, en los últimos 20 años, disminuir el nivel de pobreza del  20%, y con la pandemia algunos estiman que el nivel de pobreza puede llegar al 26% y con más de 1.500.000 pobres.

En lo económico Costa Rica va cerrar el  2020 con el déficit más alto de los últimos 40 años, cerca de un 10% 0 12% del PIB. En el Informe Técnico del Presupuesto Nacional 2021, emitido por la Contraloría General de la República, se indica: “El proyecto de presupuesto para 2021 y el presupuesto vigente para 2020 presentan magnitudes de déficit financiero del 10% o más del PIB, y de la deuda del Gobierno del 70% y 80%, en ese orden temporal. La baja del PIB ha influido directamente en estos indicadores, pues forma parte de su denominador, y en el corto plazo no puede esperarse una recuperación de la economía suficientemente fuerte como para revertir el aumento del indicador, con respecto a lo que se tenía proyectado a corto y mediano plazo. Por el contrario, el retorno a la sostenibilidad requiere una gestión financiera muy cuidadosa en todos los frentes, como es la recaudación tributaria, la asignación eficiente del gasto y su control en aquellos conceptos tradicionalmente llamados disparadores y en el endeudamiento”. Es importante señalar que en el Presupuesto Nacional para el 2021  el 92 % del gasto se destina a pago de amortización e intereses de la deuda, remuneraciones y transferencias, por lo que queda un porcentaje muy bajo para inversiones y otros gastos.

Por la diversas causas que ya venían antes de la pandemia, Costa Rica tuvo un nivel de crecimiento del PIB bajo. El producto interior bruto de Costa Rica en 2019  creció un 2,1% respecto del 2018. Se trata de una tasa 6 décimas menor que la de dicho año, cuando fue del 2,7%. Para el 2020 por la pandemia y otros factores, va tener un crecimiento negativo del PIB. En relación con el déficit fiscal, el  2018 cerró en 6,0% del PIB, el 2019 con un 6,96 % del PIB y el 2020 con un 8,6% del PIB. Se espera que el 2020 cierre con un déficit fiscal entre un 10% y 12%. Las exportaciones de servicios cerraron el 2019 con un incremento de $413 millones hasta alcanzar $9.503 millones, lo que significó un incremento de 5% respecto del 2018. Las exportaciones representan un 34% del Producto Interno Bruto del país; sin embargo, la crisis por la pandemia y la poca reactivación económica podrían afectar esos números positivos.

Es importante señalar que Costa Rica vive una crisis política por diversos factores como el paro nacional en contra del préstamo con el FMI, las protestas de los pescadores, la corrupción, el narcotráfico, lavado de dinero, el abandono del sector agrícola y la falta de diálogo para resolver problemas del país. Parece que los políticos y los líderes no están comprendiendo los signos de los tiempos. Es una época que requiere diálogo, oír más a los ciudadanos y a los distintos sectores de la sociedad. No es una época de imposiciones. Al estar Costa Rica en una crisis, se debe propiciar un diálogo nacional donde participen todos los sectores, para encontrar soluciones más equilibradas y que lleven  a Costa Rica por la senda de crecimiento económico y  el desarrollo social, que permita una mayor armonía entre todos los costarricenses y  la paz social.

En la coyuntura actual en que Costa Rica está siendo afectado  por la crecimiento económico bajo, alto nivel de desempleo especialmente por la pandemia y una gran inseguridad ciudadana, no se ve un norte claro en el rumbo que lleva el país. Es necesario líderes con visión de estadista más que de políticos. Se debe contar con líderes comprometidos con una visión de nación y con una responsabilidad compartida de ciudadanos y ciudadanas que, con valentía y determinación, están decididos a aceptar el reto de solventar los problemas y desafíos para propiciar el bienestar general de las mayorías, y que se sustenta en la atención de la persona como fin último.

Es fundamental contar con estadistas. Un verdadero estadista es aquel que además de comprender la realidad del presente sabe mirar más allá de la coyuntura actual y la problemática cotidiana, y tiene una clara visión del futuro, del camino que se debe seguir y de los objetivos estratégicos a alcanzar. Los estadistas cuentan con equipos interdisciplinarios capacitados que formulan y ejecutan planes de desarrollo en materia de educación, motor fundamental para salir de la pobreza, salud, seguridad ciudadana, vivienda, economía, pensando en el país del futuro. Para resolver lo del déficit fiscal, el nivel de endeudamiento y reactivar la economía, se deben analizar diversas alternativas como la readecuación deuda interna y externa, aprobar la ley de empleo público, reestructurar el sector público y tener diversas opciones de crédito externo, no solo con el FMI. Propiciar créditos más baratos para las Pymes y readecuación de deudas y financiamiento a otras empresas.

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