La agenda de cambio climático

La agenda de cambio climático involucra a los sectores económicos, sociedad civil, empresa privada, organismos internacionales, académicos, científicos, municipalidades, Gobierno y partidos políticos

De hoy al 2020, 196 países debemos planear la forma más idónea de cumplir los compromisos y metas de reducción de CO2 planteadas en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21).

 

En esta fase Costa Rica debe definir su agenda con acciones concretas para lograr las metas en materia de mitigación, adaptación, pérdidas y daños, financiamiento, tecnología, fomento de la capacidad y transparencia.

 

La agenda de cambio climático involucra a los sectores económicos, sociedad civil, empresa privada, organismos internacionales, académicos, científicos, municipalidades, Gobierno y partidos políticos. Este es un tema multisectorial, que nos exige capacidad de coordinación y planificación, que nos exige gobernanza y una institucionalidad articulada.

El principio de transparencia, acceso a la información y rendición de cuentas tiene que estar también presente en el proceso de transición energética y hacia la economía baja en carbono, incorporando el enfoque de equidad generacional, respetándose los derechos humanos y añadiéndose el enfoque de equidad de género.

Mitigación. Cuando revisamos las consideraciones en materia de calidad del aire y la mitigación de gases de efecto invernadero (GEI) en nuestro país, el sector transporte aparece como prioritario. Según datos del Minae, el 54% de la producción de CO2 proviene del sector transporte, mayoritariamente del transporte particular. Además, según el Banco Mundial en su informe Impacto Económico en la Salud por Contaminación del Aire, indica que los costos de la salud por contaminación ambiental urbana representan el 1,1% del PIB nacional.

Como solución, Costa Rica se plantea una transición a motores eficientes y opciones renovables en el transporte, un escenario con una agresiva inclusión del transporte eléctrico, así como un cambio en nuestro patrón de conducta en términos de movilidad, donde tendremos que ir transitando del transporte particular al transporte público.

Existe en la corriente de la Asamblea Legislativa el proyecto de Ley Incentivos y Promoción para el Transporte Eléctrico, el cual presenté con mi compañero Franklin Corella, así como otras propuestas legales presentadas en el mismo tema. También constituimos una plataforma multisectorial y multipartidaria que trabaja por pasar del viejo paradigma de transporte al nuevo paradigma de la movilidad urbana, la cual ha sido promovida por compañeras y compañeros legisladores de diversos partidos políticos, y donde participan el Gobierno, organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil.

La mitigación al cambio climático nos exige acciones más allá del transporte, debe abordar al sector agropecuario y al sector residuos. En agricultura y ganadería ya se inició con una serie de cambios en la forma de producción, hacia la reducción de emisiones manteniendo o aumentando la productividad.

En el sector de desechos necesitamos de una legislación que facilite y promueva los medios de recuperación de los residuos que producimos, pues el 60% de los desechos son orgánicos y el 20% son recuperables, es decir que un 80% del total de nuestros residuos puede dirigirse a sistemas de recuperación y reciclado de residuos.

Adaptación. En una región centroamericana tan vulnerable al cambio climático, las acciones de Costa Rica también van orientadas a la adaptación, ser un país resiliente al cambio climático, para lo cual ya el Plan Nacional de Adaptación está en construcción.

Hace más de 5 años, en setiembre de 2010, el Banco Interamericano de Desarrollo señaló que en Costa Rica se proyectaba una disminución de la precipitación de más del 32% anual en el norte del país, lo que tendría graves consecuencias en la producción de granos y en el déficit del suministro de agua potable en la costa pacífica.

El proceso de adaptación exige capacidad de planificación a corto y largo plazo, financiamiento, acuerdos institucionales adecuados y capacidades científicas y técnicas para comprender los problemas y brindar soluciones.

Presupuesto. Es hora de que los ejes climáticos estén incorporados en el Presupuesto Nacional, es decir, mitigación y adaptación al cambio climático, pues hasta el momento el financiamiento de nuestras acciones depende de la cooperación internacional. El PNUD estima que las necesidades de adaptación y mitigación requieren de entre un 1,5% y un 2,5% del PIB anual.

Aumentar la disponibilidad de financiamiento público y privado para lograr implementar acciones de mitigación y adaptación debe ser requerimiento fundamental en todos los sectores de la economía nacional. La necesidad de descarbonizar nuestra economía depende de nuestra capacidad política de asociar la variabilidad climática con nuestro presupuesto nacional. Las medidas ante el cambio climático ya no son una opción, son una necesidad.


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