Impacto de los monocultivos sobre las mujeres: el caso de la piña

La Red de Mujeres Rurales ha mencionado en repetidas ocasiones que “somos (las mujeres) más de la mitad de la humanidad,

La Red de Mujeres Rurales ha mencionado en repetidas ocasiones que “somos (las mujeres) más de la mitad de la humanidad, sobrepasamos el 52% y aun así solamente poseemos el 1% de la propiedades del mundo.” ¿Qué pasa en el caso costarricense?

En Costa Rica, según el último Censo Agropecuario del INEC, las mujeres tienen solamente el 8,1% de los títulos de propiedad, mientras que los hombres tienen más del 91,9%. En el país existen 93.017 fincas, un total de 80.972 tienen como condición jurídica la persona física (87%), el resto (13%) están en manos de empresas privadas. De las fincas que están a nombre de personas físicas 68.374 fincas (84,4%) están dirigidas por hombres y 12.598 fincas (15,6%) son dirigidas por mujeres.

Pero lo anterior solo nos habla de que las mujeres tienen menos acceso a títulos de propiedad. Si lo vemos en total de hectáreas de todas las fincas, las mujeres alcanzan solamente el 4,4% del área cultivable del país. Es decir, las mujeres en promedio tienen parcelas mucho más pequeñas en comparación con las extensiones en propiedad de hombres.

Siguiendo la tendencia de exclusión, la asistencia técnica por parte del Estado es otra de las disparidades que resaltan si seguimos analizando e interpretando los datos arrojados por el INEC. Del total de fincas censadas en todo el país drigidas por mujeres productoras y que recibieron asistencia técnica por parte de algún ente estatal o privado, representan solo el 2,7%, mientras que en el caso de los hombres es el 17,1%. No queda duda de la desprotección que viven las mujeres en términos de acceso a capacitacn ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽os casos coinciden conos de las dsparidades que se encuentran en el  la actualidad y que en muchos casos coinciden conión y apoyo técnico.

Estos datos son nacionales y no son específicos del cultivo de la piña, pero reflejan la realidad existente en forma general en términos de tendencia en el agro. Hace falta una mayor profundización; más investigación y trabajo de campo para precisar la realidad de las mujeres.

Sobre la condición de la mujer respecto al monocultivo de la piña existen reportes de cambio en la cotidianidad de la vida de las personas que tienen de vecinas a plantaciones. En 2003, el Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas reportó por primera vez la existencia de agroquímicos utilizados en la producción y postcosecha de la piña para la agroexportación exponiendo a comunidades como Milano, Cairo, Luisiana y La Francia a aguas que no eran aptas para consumo humano. Esto ha cambiado totalmente la cotidianidad de las comunidades y en especial la de las mujeres. Desde hace 13 años, un camión cisterna del Instituto de Acueductos y Alcantarillados reparte agua potable a estas comunidades dos o tres veces a la semana.

La inutilización del agua servida por las tuberías de la comunidad ha generado que se compliquen las labores de cuido como la cocina, el baño, la limpieza o la crianza de los hijos. Lamentablemente en esta sociedad machista estas labores de cuido, por lo general, recaen solamente en las mujeres. Estas condiciones de contaminación han tenido un impacto diferenciado en las mujeres,  haciendo que se extiendan las jornadas de labores en el hogar, complicando el trabajo por el acarreo de agua con cubetas que hacen que se emplee más esfuerzo en hacer estas tareas cotidianas.

Pero también son las mujeres quienes han tenido mayor protagonismo dentro de las luchas en contra de este monocultivo. El Frente Nacional de Sectores Afectados por la Producción Piñera (Frenasapp) es una organización compuesta en su mayoría por mujeres que tienen un liderazgo importante en la coordinación de las acciones y que además son las que primero se organizaron (antes que los hombres) para luchar contra la agroindustria contaminante.  Además, han sido clave para buscar soluciones a los problemas de erosión, contaminación y acaparamiento de tierras que provocan las piñeras.

También en la gestión del agua potable son las mujeres las que han buscado soluciones a la contaminación; acueductos comunales liderados por mujeres, como es el caso del acueducto de Milano, el cual ha sido una de las organizaciones locales más activas en denunciar a las compañías que irrespetan la legislación ambiental. Incluso han sido mujeres, las representantes en el gobierno local quienes han interpuesto las propuestas de moratorias municipales a la expansión piñera.

 


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