Opinión

FEES: la percepción de los datos

He dedicado varios años de mi vida al análisis de datos, en específico a datos del quehacer universitario. Este camino de aprendizajes y tropiezos me ha llevado a tener una amplia visión de lo que hace la Universidad de Costa Rica. Desde luego, es una perspectiva      basada en las personas, los procesos y los datos.

Me apasiona medir, analizar, implementar y evaluar cada una de las decisiones que me corresponde asumir en mi trabajo. Soy crítico de los discursos sin evidencias (sin datos), ya que son insustanciales, vacíos de contenido. Sin embargo, tampoco apoyo el quedarse      solo con el dato.

En este sentido, la pirámide del conocimiento clasifica los diferentes niveles en datos, información, conocimiento y sabiduría. Es en este último nivel en el cual se da la toma de decisiones y en el que se puede generar innovación.

Un dato es la representación de una variable (cualitativa o cuantitativa) a la que se le asigna un texto o un número. Los datos suelen tener una base empírica, es decir, provienen de la realidad. Por sí solos no tienen significado alguno, sino que deben ser presentados en forma utilizable y colocados en un contexto que les dé valor.

Para ejemplificar esto, mencionaré un 70, que es una variable cuantitativa, de magnitud 70 y de tipo adimensional (no indica unidad de medida). Para un conductor, ese 70 (km/h) puede ser el límite de velocidad de la carretera que transita; para un estudiante, ese 70 podría indicar que aprobó un curso; para otro estudiante, ese mismo 70 podría representar      una hipoglicemia. Seguimos con los ejemplos, para un agente inmobiliario, ese 70 (millones) puede expresar el valor de venta de la propiedad; para un atleta, podría significar un récord.

En mi caso, un funcionario universitario, ese 70 es solo un 70. No significa nada más que eso, un número. Al menos, no tendrá mayor significado hasta darle un contexto que me permita comprenderlo. Sin un contexto, sin criterio, sin conocimiento, sin tendencia, sin meta, cualquier idea que me forme de ese 70 será una percepción, lo cual es antagónico al análisis de datos.

En cuanto a la percepción, esta es una cualidad humana por medio de la que nos formamos una primera impresión de las cosas. Por su parte, el contexto es el conjunto de factores relacionados con las situaciones que tratamos de analizar y que nos permiten transformar el dato en información. El conocimiento científico, sumado al contexto y al criterio experto, nos posibilita tener un entendimiento de la realidad.

Relaciones: masa salarial / egreso

Esta relación requiere comprender el funcionamiento del presupuesto universitario, ya que dependiendo del cálculo se puede utilizar una base distinta. Por ejemplo, el denominador podría ser el presupuesto total, el presupuesto de fondos corrientes o algún otro de referencia. Cada uno de ellos dará un resultado distinto, todos correctos, pero en un contexto diferente.

Igual sucede con la masa salarial. Se podría tomar en cuenta el total de las remuneraciones, las del personal permanente, las del personal de fondos corrientes o las del personal de vínculo externo. Nuevamente, todas las relaciones son adecuadas y distintas, lo importante es comprender el dato.

Y, si quisiéramos complicarlo un poco más, también entra en juego el momento del año. Podríamos generar los datos a partir de lo presupuestado, lo girado (ejecutado) o lo girado más compromisos. Calcular y entender todas estas relaciones, así como apoyar a las autoridades en la toma de decisiones conociendo el contexto del dato, es parte de mi labor en la Universidad.

Valor privado vs. valor público

El valor privado (empresas) basa sus decisiones en los requerimientos del mercado y su objetivo es tener una aceptación privada de su valor, el cual resulta en la definición de su precio. En cambio, el valor público fundamenta sus decisiones en la colectividad (democracia) y tiene como fin generar valor público.

En el caso de la Universidad de Costa Rica, su propósito se define en el artículo 1 del Estatuto Orgánico, el cual indica:

“La Universidad de Costa Rica es una institución de educación superior y cultura, autónoma constitucionalmente y democrática, constituida por una comunidad de profesores y profesoras, estudiantes, funcionarias y funcionarios administrativos, dedicada a la enseñanza, la investigación, la acción social, el estudio, la meditación, la creación artística y la difusión del conocimiento”.

El valor público de la UCR se genera a partir del cumplimiento de su propósito estatutario, no de ninguna otra manera. Al ser una institución social, su valor (con o sin contexto) no se mide en unidades monetarias.

En las empresas, el gasto en salarios (masa salarial) se clasifica en gasto directo (vinculado al producto o servicio) y gasto indirecto (requerido, pero no vinculado al producto o servicio). Por ejemplo, los operarios son un gasto directo, mientras que los vendedores son uno indirecto.

No existe una relación “ideal” entre la masa salarial y las partidas de inversión y operación, sino que cada organización debe establecer sus metas de acuerdo con el modelo de negocio y el tipo de industria. Por ejemplo, si comparamos una maquila con una empresa de la industria 4.0, la maquila tendría una masa salarial más representativa en relación con el ingreso, ya que las empresas de dicho tipo cuentan con una planta de producción automatizada, donde la mayor inversión se da en insumos y tecnología.

En las empresas de servicio, esta relación tiende a estar volcada a un mayor porcentaje de masa salarial, pues se dispone de las personas como activos generadores de valor. Este es el caso que más se aproxima a las universidades, donde las personas son las que imparten las lecciones, las que crean conocimiento, las que impactan mediante los proyectos, las que realizan la contabilidad, las que se encargan del ornato y la limpieza, en fin, las que le dan valor a la universidad.

Contexto público costarricense

En el caso de la Universidad de Costa Rica, la relación entre la partida de remuneraciones e ingreso es de un 71 % en el año 2021. En el siguiente cuadro, se muestra el detalle:

Este es un dato contextualizado, conocemos el sector (academia), las necesidades (personas), los datos netos y porcentuales, y la tendencia. Esta tendencia nos muestra que el gasto ejecutado en remuneraciones (neto) ha venido disminuyendo desde el 2020 y que la relación se ha mantenido estable.

Ahora bien, si lo comparamos con el resto de las universidades públicas, la UCR se encuentra en el cuarto lugar en cuanto a esta relación. La UNED, el TEC y la UNA tienen un mayor gasto en salarios en comparación con el ingreso. En la siguiente tabla se detalla la información:

En las universidades, el promedio de gastos en remuneraciones equivale a un 73 %. Ahora bien, ¿cómo se compara este dato en relación con otras instituciones públicas de Costa Rica?

La primera comparación válida en el mismo sector (educación) sería con el MEP, el cual en el mismo periodo tuvo una relación del 75 % (al excluir el monto del FEES), un porcentaje superior al de las universidades públicas. Y, si buscamos otras instituciones de servicios, podemos encontrar que la Contraloría General de la República gasta un 92 % en salarios; la Aresep, un 86 %; la Defensoría de los Habitantes, un 89 %; y el Ministerio de Seguridad Pública, un 79 %. De esta información, desprendemos que el gasto en salarios que tienen las universidades está por debajo de la media de las instituciones de servicios como las mencionadas.

Conclusiones

Por un lado, debemos dedicar tiempo a comprender los datos y su contexto, con el objetivo de tomar decisiones que se basen en la evidencia. Por otro, debemos ser críticos de los discursos sin datos y cuidadosos de los que mencionan datos sin contexto.

Para el caso de la Universidad de Costa Rica, la relación que representan sus salarios vs. sus ingresos correspondió a un 71 % en el 2021. Conociendo este dato y su contexto, el dilema no es si la relación es alta o baja, sino si es adecuada para el sector que representa.

La reflexión debe ir más allá de una simple relación, nos debe llamar a ser cada día más eficientes en el uso de los recursos públicos, no solo en la partida de remuneraciones, sino también en todo el recurso público.

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