Opinión

El reflejo del diablo en la asadura del espejo

Bitácora de Futuro

Es un fiel testigo, incómodo, obsequia imágenes gratas y no gratas, pero deja un agujero en la vida, para saber decir lo que hay que decir, como que fuese una voz oral a la humanidad del ser humano e instala esquemas irreales y «reales» para otros desde el punto de vista de cada quien. Incluso, es una acción vibrante, muchas y otras pocas personas siguen esa venia, es como cambiar de piel de ser.

Toc toc… sonó en la puerta, era la llegada de nuevos aires. En ese momento el espejo del aposento estaba solo, pero pernoctaba el reflejo de la maldad demoníaca. Era un espejo antiguo poseído, todo un misterio de primer orden.

—Tienes razón —se dijo Rafael.

—Vos, quiero hablarte —vociferó el espejo a Rafael.

—Vos estás loco —replicó Rafael. Y salió corriendo asustado.

Cuando a veces se está solo, suele suceder que los fantasmas atormentadores vuelven a susurrar, entonces, ese espejo hace de las suyas. El problema es que no te mata, pero te induce a coger caminos raros, tiene un amplio sentido de coerción, que induce al descontrol mental de quien se ve en él. En ese momento, sonó el timbre del teléfono.

—Sí, gracias —dijo Isabel. El espejo se enojó porque no había podido lograr concluir su propósito; estaba a punto de reventar, se mecía como hamaca, daba la impresión que se quebrada. Pero de pronto se observó en el reflejo del espejo hojas, vegetación en movimiento, pero al segundo desapareció y apareció una silueta estaba apunto de hablar, en ese instante se cortó el fluido eléctrico y todo quedó en tinieblas.

Al día siguiente el espejo se encontraba refulgente, no le hacían caso, solo  un niño de siete años de edad se aproximó a él y le habló: ve espejo todo el tiempo te he estado observando, sos muy malo, no estás haciendo tu labor de bondad, estás poseído por el demonio. En ese momento, el espejo se rajó, pero no cayó al piso. Las palabras puras del niño, su ingenuidad, lo destruyó. Las palabras como magia cobraron vida propia en el universo de cada movimiento y página de lo cotidiano.

—Estoy cansado de escucharme, ese es el néctar de la razón de la mente o de la locura —le dijo el espejo al niño y se quebró todito cayendo al piso, se hizo añicos. El niño salió corriendo asustado, sin percatarse que su pureza había acabado con el misterio.

El temor es un sentimiento que se plasma y se reafirma en el futuro, que no habrá que temer, sino disfrutar guiado como protagonista por la realidad de futuro, viajando en el eterno tiempo para reinterpretar la movida histórica de futuro en todos los sentidos como presente continuo.

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