Opinión

El COVID-19 mito o verdad

La pandemia del COVID-19 es la crisis de salud global que define nuestro tiempo y el mayor desafío que hemos enfrentado desde la Segunda Guerra Mundial. Desde que su aparición en Asia a finales del año pasado, el virus ha llegado a cada continente, excepto a la Antártida. Los casos aumentan a diario en África, las Américas, y Europa.

El Nuevo Orden Mundial es una teoría conspirativa que afirma la existencia de un supuesto plan diseñado con el fin de imponer un gobierno único colectivistaburocrático y controlado por sectores elitistas y plutocráticos, a nivel mundial.

De acuerdo con conspiradores profesionales como David Icke y Alex Jones de InfoWars, el COVID-19 en realidad no existe, sino que es un complot de la élite global para quitarnos la libertad. Las primeras versiones de esta débil teoría prevalecieron en la derecha política con la noción de que el nuevo coronavirus “no es peor que la gripe”, escalando a versiones posteriores influyendo en las protestas en contra de las restricciones en varios estados de los Estados Unidos. Debido a que los creyentes en esta teoría se niegan cada vez más a tomar medidas de distanciamiento social, ellos podrían ayudar de forma directa a que la pandemia se extienda aún más en sus propias localidades y aumentar la tasa de mortalidad.

Muchas personas tienden a responder a acontecimientos o situaciones que han tenido un impacto emocional en ellos tratando de darles sentido, típicamente en términos espirituales, morales, políticos o científicos. Acontecimientos que parecen resistirse a tales interpretaciones pueden provocar que el sujeto busque con más premura un significado, hasta que alcance uno que sea capaz de ofrecerle al sujeto inquisidor la satisfacción emocional requerida.

En otras ocasiones, el desarrollo de secuencias complejas de acontecimientos, tales como fenómenos políticos, son explicables, pero no en términos simples. Las teorías conspirativas son a menudo preferidas por las personas como modo de entender lo que está pasando a su alrededor sin tener que lidiar con las complejidades de la historia o interacción política.

En Costa Rica, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), para el 2017, la principal causa de mortalidad en el país se debe a el espectro de enfermedad cardiovascular en al menos 2.467 muertes, la segunda causa de muerte se debe a cáncer en al menos 1.758 fallecimientos -principalmente estómago, mama, próstata y colon- y como tercera causa de fallecimientos están las neumonías y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (bronquitis crónica y enfisema pulmonar) complicada con infecciones pulmonares con 650 fallecidos.

Estudiando los datos del Análisis Situacional de Salud para Costa Rica 2018, dados por el Ministerio de Salud en el 2019 y basados en la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo Cardiovascular 2014, los tres factores principales son: la hipertensión arterial representa el 31,2% de la población; la diabetes que la padecen el 14,9% de la población; el sobrepeso y la obesidad, que ha aumentado de forma alarmante a estar presente de aproximadamente 62% a 66,6% de personas entre 20 a 45 años y entre 49% a 77,3% de personas entre los 45 a 65 años.

Según los datos oficiales del Ministerio de Salud de Costa Rica, la cantidad de muertos al día de hoy 12 de octubre del 2020, detallado en el escrito, es de 1108 y faltan dos meses y medio para que termine el año y con un promedio de muertes diarias 16 a final de 2020 van a existir más de 2000, la enfermedad es real y existe y nos está golpeando en la cara y si no la tomamos en serio esto puede aumentar las muertes diarias a 30 o más y puede llegar a 3000, por eso hay que tomar las medidas de precaución sí o sí.

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