Educación en la blockchain

Algunos años atrás, bajo el pseudónimo Satoshi Nakamoto, se publicó el protocolo BTC que permitía transmitir dinero por medio de la Internet.

Algunos años atrás, bajo el pseudónimo Satoshi Nakamoto, se publicó el protocolo BTC que permitía transmitir dinero por medio de la Internet. Apareció entonces la criptomoneda denominada bitcoin, fundamentada sobre una red caracterizada por crear valor, pues cada vez que se creaba un nuevo bitcoin, su valor económico se distribuía en los nodos de la red que lo habían minado.

Resulta impostergable conocer la tecnología blockchain que sustenta el Bitcoin, siendo también la base de Ethereum, la cual resulta ser el mejor ejemplo de una blockchain que revolucionará la industria financiera al permitir a multitud de empresas obtener liquidez, pues además de las transacciones en criptomonedas, permite la creación de los token, los cuales pueden considerarse como acciones digitales (security token) o, bien, como fichas (utility token) que actúan en un determinado ecosistema virtual. Una vez que se han creado los token, las empresas pueden venderlos en Internet con el fin de autofinanciar su actividad comercial y obtener liquidez. La ventaja de una blockchain que emite token es la posibilidad de acelerar pagos y proteger simultáneamente la información del cliente.

La economía evoluciona hacia un sistema en el cual las transacciones en criptomonedas harán obsoleta la estructura bancaria, lo que significa que existirá un disrupción económica, causada por la tecnología y los movimientos sociales que buscan compartir no solamente información, sino también valor por medio de apps que hacen de la blockchain una supercomputadora en paralelo y descentralizada, protegida por el sistema de encriptación HASH a prueba de hackers (excepto que se dé el ataque del 51%, que es muy improbable).

Una blockchain puede recompensar multitud de acciones humanas, tales como los procesos de capacitación en plataformas digitales. Extrapolando sus efectos a la educación en general, al crearse una blockchain que recompense el aprendizaje de un estudiante, así como la colaboración en un problema compartido, la actividad educativa y cotidiana pasaría a ser parte de un bloque, lo que significa que sería inalterable; por tanto, el registro de las calificaciones, actas y certificaciones académicas podría hacerse en la blockchain, haciendo imposible la pérdida de datos o su falsificación.

La Organización de Naciones Unidas advierte que muchos trabajos tradicionales desaparecerán debido a que las personas serán sustituidas por inteligencia artificial y robótica, lo que significa que la blockchain que “tokeniza” la actividad humana será la solución más viable para la sociedad. El educador afrontará en el corto plazo múltiples retos ante el advenimiento de la Cuarta Revolución Industrial, caracterizada por la desaparición del factor humano en todos los procesos pedagógicos, al ser reemplazado por máquinas que pueden imitar a una persona, cumpliéndose la denominada prueba de Turing. La inteligencia artificial es capaz de evaluar simultáneamente el desempeño de miles de estudiantes en las plataformas educativas, asignando calificaciones en un instantáneo proceso de retroalimentación.

Siendo la blockchain una industria que apenas inicia, escasas instituciones educativas universitarias en el mundo han aprovechado esta tecnología. Su estructura de código abierto permitirá el acceso masivo a los cursos de un plan de estudios, democratizando la educación como un bien social y destruyendo, así, su hálito de mercancía. Existe entonces un paradigma de cambio para el cual solamente el mecanismo de adaptación estructural permitirá la sobrevivencia del sistema educativo, ya sea que se hable de la primaria, la secundaria o la educación superior.

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