Derecho de respuesta

El 27 de febrero del 2019 el Semanario Universidad publica un artículo denominado: “Las caras detrás de las armas”, escrito por Josué Alfaro y David Bolaños.

El 27 de febrero del 2019 el Semanario Universidad publica un artículo denominado: “Las caras detrás de las armas”, escrito por Josué Alfaro y David Bolaños.

Primero quisiera agradecerles a los señores del Semanario que se interesaran por investigarnos. Efectivamente, la Asociación ProDefensa Civil y de la Seguridad Ciudadana es una organización civil y yo soy su presidente. Nuestra Asociación surgió como una organización de las bases para crear conciencia y fomentar espacios de discusión acerca del rol que las armas legales y permitidas juegan en la seguridad nacional. No abogamos por el armamentismo ni mucho menos por el militarismo en el país, sino por promover la conciencia responsable entre quienes deciden tener un arma para su defensa, que dicha decisión es muy seria y hay que tomarla dentro del más robusto marco legal posible. Nos mueve un deber cívico y un afán por educar y evitar el uso incorrecto e ilegal de las armas en el país.

Les agradezco también que le confirmen a la gente que nos sigue que tomamos a pecho nuestro trabajo voluntario y que estamos visitando a varios diputados para expresarles nuestras preocupaciones. Nos enorgullecemos de haber organizado múltiples eventos informativos dirigidos a la prensa nacional a lo largo de los años. Quizás nuestro mayor logro ciudadano fue presentar un proyecto 17977 de reforma a la actual ley de armas y explosivos 7530. En dicho proyecto nos enfocamos en robustecer el contenido técnico de la actual ley, de aumentar los requerimientos y competencias que deben tener los dueños y portadores de armas y a endurecer las penas por tenencia de armas ilegales y de sus usos no permitidos. Lástima que en su afán de encontrar fantasmas inexistentes en el clóset, omitieran por completo estos importantes logros ciudadanos en pro de robustecer la administración de armas del estado y penar a quienes transgreden la ley.

Es correcto que en el 2013 varias armerías donaron unas armas que rifamos entre nuestros asociados para conseguir fondos para desarrollar las acciones que acabamos de mencionar. Sin embargo, esta fue una donación puntual y desde entonces no recibimos ninguna ayuda económica de ningún grupo de interés económico, ni tenemos interés financiero alguno en el tema. En la actualidad la Asociación funciona a partir del tesonero y desinteresado trabajo de todos nuestros voluntarios. A diferencia de otras organizaciones involucradas en promover el desarme ciudadano, nosotros sí podemos decir que obramos con total independencia y con verdadera visión ciudadana, desde las bases.

Pese a todo lo anterior, me queda un gran sin sabor. Yo estoy por alcanzar los 53 años y tuve la dicha de crecer en una Costa Rica que era próspera, segura y libre. El país prefería educar como solución a los problemas y no prohibir y prohibir, como ahora. Siento que el artículo me traslada a la Edad Media, a alguna dictadura autocrática o tal vez una novela de George Orwell, donde la libertad de discurso y acción cívica se ve enlodada por ataques ad hominem y campañas de desprestigio personal.

Ahora resulta que en esta Bicentenaria democracia ninguna persona, grupo, con interés comercial o no, puede acercarse a los diputados y plantearle su posición. Es como si mañana el Eco Católico publicará un artículo donde detallen cuáles personas han ido a la Asamblea Legislativa a hablar a favor del aborto, el matrimonio igualitario o el Estado laico y quiénes están detrás de ellos. Ojalá algún día se investigara a tanta fundación que por estos lares existen y que reciben amplias donaciones, incluso extranjeras para promover el desarme ciudadano. Son tan efectivas que, inclusive por encima de la amplia expresión ciudadana han logrado colar sus intenciones en los planes de gobierno actuales.

Otro elemento que me deja otro sin sabor es que el artículo trata de demostrar, sin ninguna evidencia de existir, un gran negocio o un poderoso lobby detrás de las acciones de meros civiles. Veamos, según el artículo existe una inversión de $21 millones por parte de la industria armamentista en el país. Esta inversión en cinco años corresponde a un promedio de $4.200.000.00 por año. Esto dividido entre 20 establecimientos autorizados, corresponde a un promedio de $210.000 anuales promedio por comercio. Es decir, que se trata de un comercio de pequeñas y medianas empresas. Incluso, si fuera que se tratase de una solo empresa, esa cantidad de dinero la clasificaría como “mediana” de acuerdo con las normas del MEIC. Es decir, los números expresados por Semanario UNIVERSIDAD confirman que no existen esos grandes intereses de la industria armamentista.

Ahora, algo importantísimo que el artículo y sus fuentes omiten mencionar es que es el mayor comprador de armamento, munición y accesorios relacionados. Solo el año pasado, el actual ministro Soto quiso hacer una compra directa de $2 millones para comprar dos mil pistolas Beretta. Varios reportajes calculan que el gasto anual del Gobierno en materia de seguridad es de unos $950.000.000. Al menos, a mí me parece que esos $4.200.000 anuales se vuelven cada vez más pequeños e insignificantes cuando vemos las cifras mayores nacionales. Así que usar cifras comerciales menores para acusarnos falsamente de ser un lobby y de recibir dineros siendo una organización voluntaria y sin ningún fin comercial es un verdadero sinsentido y una falsedad absoluta.

Lástima que los entrevistadores no preguntaran qué nos motiva a sacrificar tiempo de trabajo y ocio para defender una causa sin mediar dinero alguno. Lástima que no quisieran hablar de Libertad, de la Legítima Defensa, de proteger a los seres queridos y el patrimonio, del deporte, del fortalecimiento de la participación ciudadana en procesos de seguridad pública.

Lástima que no resaltaran nuestro proyecto de ley 17977, las propuestas de mecanismos de política pública que hemos entregado a los Ministros de Seguridad de turno, y las campañas y los eventos de educación de la tenencia responsable de armas de fuego que hemos realizado. Lástima que no preguntaran por las soluciones que proponemos.

0 comments