Opinión

Costa Rica en la curva de Phillips

Costa Rica es un país donde los cambios en la economía han dejado una marca notable en la vida de los costarricenses, y entender las fuerzas que moldean la inflación y el desempleo es clave para interpretar el presente y planificar el futuro. Desde su concepción, la curva de Phillips ha ofrecido una explicación acerca del comportamiento sobre tales variables. La curva de Phillips es un modelo económico que demuestra la relación inversa existente entre la tasa de desempleo y la tasa de inflación. Además de tomar en consideración las expectativas de los agentes económicos sobre la evolución de la inflación y como tales supuestos terminan afectándolo. En sí, la curva de Phillips nos ayuda a comprender cómo funcionan estos dos indicadores y a su vez la integración de ellos en los ciclos económicos.

Muchas economías del mundo poseen un estado cíclico natural económico, es decir, durante los periodos de auge las economías experimentan un crecimiento, aumentan la producción, desciende el desempleo y aumenta el gasto de los consumidores. Posteriormente, entra un momento de recesión caracterizado por un aumento en el desempleo y la reducción de la producción económica, además de un menor consumo. A partir de este punto, el ciclo vuelve a empezar con una fase de recuperación. La relación con la curva de Phillips se debe a que permite visualizar la idea de que, en períodos de expansión económica, las presiones inflacionarias aumentan. En contraste, durante las recesiones, las presiones inflacionarias disminuyen. Es importante mencionar los casos excepcionales donde la curva de Phillips sugiere que la inflación está más relacionada con las expectativas inflacionarias y la política monetaria, que, con el ciclo económico per se, tal situación se conoce como estanflación (caracterizada por alta inflación y alto desempleo simultáneamente).Como se puede observar en el gráfico, en Costa Rica claramente existe una curva de Phillips donde se relaciona las dos variables de tasa de desempleo y tasa de inflación, medida por el índice de precios del consumidor (IPC). Es en aquellos momentos de grandes crisis donde se logra apreciar de mejor manera el actuar de la curva. Por ejemplo, tanto en la crisis del 2008 como la crisis de la pandemia de la covid-19, se logra apreciar cómo, a medida que el desempleo aumentaba, los efectos de las tasas de inflación decaían, tanto así que en 2020 se presentó una inflación del 0,73%, pero una tasa de desempleo alarmante de casi el 20%, la explicación principal radica en la dinámica de los mercados, es decir, cuando se crean nuevos puestos de trabajo se reduce el desempleo y eleva la demanda de dinero. Este aumento de la demanda de dinero, que se traduce en nuevos salarios y más consumo, provoca una presión en los precios, es decir, inflación. Por lo tanto, cuando el desempleo es bajo, la inflación tiende a ser alta y viceversa.

Todos los países poseen tasas naturales de desempleo que lastimosamente representan un porcentaje total de la población desempleada que persiste por las fallas estructurales y friccionales. Tal concepto es fundamental ya que esto implica que, a largo plazo, no hay compensación alguna entre inflación y desempleo; cualquier intento de reducir el desempleo por debajo de su tasa natural a través de políticas económicas y sociales resultará en una mayor inflación sin un efecto persistente y duradero en el desempleo.

Ya analizada la relación existente entre desempleo e inflación, se puede entender de mejor manera el funcionamiento de los ciclos económicos, y entender por qué se dice que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) es bueno para combatir el desempleo. El crecimiento del PIB está relacionado con la tasa de inflación, y esta última al estar relacionada con el desempleo, permite demostrar la relación que existe entre desempleo y crecimiento económico. Asimismo, esto se debe a una idea similar a la relación inversa entre la tasa de inflación y la tasa de desempleo, es decir, el crecimiento del PIB, se traduce en nuevas oportunidades de empleo y consumo, lo que provoca una reducción en la tasa de desempleo, que al mismo tiempo se traduce en un aumento de las tasas de inflación, que al final reduce el crecimiento del PIB por los efectos inflacionarios.

La curva de Phillips en Costa Rica muestra que, durante las expansiones económicas, la inflación tiende a aumentar mientras el desempleo disminuye, y viceversa durante las recesiones. Esta relación acentúa que no es posible mantener el desempleo por debajo de su tasa natural sin provocar una mayor inflación a largo plazo. Además, el crecimiento del PIB puede reducir el desempleo y aumentar la inflación, pero también está sujeto a ciclos económicos recurrentes y otros factores externos. Cabe recalcar que estos cambios ocurren a lo largo de periodos extensos y recurrentes, lo que ayuda a entender por qué los economistas insisten en la importancia de un crecimiento continuo del PIB para enfrentar los desafíos económicos, ya que los efectos posteriores de una recesión son mejores que el auge antes de la misma.

 

 

 

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