Opinión

¿Cómo pueden ser tan predecibles?

Puedo suponer que lo traen en el ADN o se trata de la ambición y añoranza del poder. Enfermedad que padece la clase política. Unos insisten en figurar, aún cuando en sus partidos tradicionales, en franco estado de remoción y reingeniería ética, ya no los consideran. Otros emergieron, con alta dosis de populismo y carácter mesiánico, usufructuando el descontento y cansancio del pueblo respecto a la política tradicional, y que no han hecho más que representar la peor versión de corrupción reiterada, véase resultados de la gobernanza en los diez años más recientes. Lo cierto es que Costa Rica ni merece, ni soporta ese “pugilato” inter Rodrigo.

Claro que tiene aspiraciones aquel que envía a un diputado “de su riñón” a proponer bajar a 20% el límite para ganar en primera ronda; tan ingenuos reconociendo que ya no sacan más allá de esa cifra. O quien, orondo cual es, propone una coalición de todos los partidos de oposición solo por una vez (2026) para impedir que el “oficialismo” repita en el poder, cuando el actual gobierno ni partido tiene. Candidateándose, es lo que puedo entender del señor que ha sido dos veces diputado electo y hasta ahí… pues no ha ejercido y para este tercer año encabezando el Directorio de la Asamblea Legislativa tampoco lo hará… ya lo advirtió; “Si no cuento con el apoyo, renuncio… no me veo como diputado de oposición”.

En otras tiendas político electorales, aquel que por “mala praxis” le dieron de baja de un partido de génesis tradicional, justo fundado por él, hoy, en otro de igual origen, propone una coalición de ambos. Quien reaccionó con un “…no somos un partido taxi”, ante los intentos del más reciente exministro de Obras Públicas y Transportes, quien tampoco tiene partido, pero sí quiere “correr” en el 2026. En partidos tradicionales, hay apellidos de estirpe que perdieron total vigencia.

Veo las agrupaciones turecas, que ya conocen la ruta a Zapote, y ahora están con delirio de “resurrección”, a pesar de haber sido condenadas por estafa mayor al erario público. Y aquellas, cuyos líderes, entronizados en la Asamblea Legislativa, querrán seguir intentándolo. Ignoro el nivel de responsabilidad que tenga el Tribunal Supremo de Elecciones, siento que hace falta una “purga” y el ente rector debería procurar legislación que exija requisitos más fuertes de participación, ejemplos: partido que haya caído en delito electoral, que se sancione con 12 años de no participación, eliminar la doble postulación… Seguro que así se reduce y abarata el proceso de elección y no se martiriza al votante teniendo que escoger al “menos peor” de entre 25. Sin duda, el Poder Judicial sí que tiene una gran dosis de culpabilidad al demorar tanto en la resolución de múltiples escándalos de corrupción, o sea, nada de justicia pronta y cumplida.

La contraparte, lo que han dado en llamar “oficialismo”, es decir, Poder Ejecutivo y que, una vez más, amenaza con la “vaina vacía”, el Proyecto Jaguar presentado a la Asamblea Legislativa,  pretende quitarse la autoridad de la Contraloría General de la República, y continuar con las escogencias a dedo y los trajes a la medida. Hoy, leí que ese proyecto roza con la jurisprudencia de la Sala Constitucional, pero, al margen de eso, a mí me bastó con investigar algunas definiciones de conceptos: si el artículo 183 de la Constitución Política responsabiliza a la Contraloría en “…vigilar la Hacienda Pública”, algo que me lleva a pensar en un todo, no en partes, o, al principio o al final. Para mejor proveer, Contraloría significa: “Órgano encargado de examinar la legalidad y corrección de los Gastos Públicos” y fiscalizar implica controlar las actividades del Estado para confirmar que se ajusten a los principios de legalidad, definitividad, imparcialidad y confiabilidad. Todo lo cual me dice que la Contraloría debe vigilar, examinar  y fiscalizar el procedimiento de los actos del Estado, desde su origen, pues no tiene sentido parar una obra a medio construir, si desde el otorgamiento tiene vicios de nulidad. No puedo evitar recordar, declaraciones recientes del Sr. presidente de la república, reconociendo que le pide consejo al régimen de Ortega y Murillo, aún más, habiéndose reunido con Bukele, regresa considerando la reelección. Dudo se dé el referéndum pero no debe nadie comprometer al pueblo a aprobar la comisión de actos ilícitos e inconstitucionales.

 

 

 

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