Desde la Independencia, mucho antes de la revolución de 1948 y la llegada del social-estatismo —aquí mal llamado “socialdemocracia”—, Costa Rica era un país en proceso de construcción, buscando un balance entre la tradición y la modernidad.
Es cierto que nuestra nación enfrentaba desafíos significativos en términos de organización social, política y económica; pero también es cierto que funcionábamos bajo la influencia de políticos con un enfoque liberal que, desde mediados del siglo XIX, venían impulsando el crecimiento empresarial, promoviendo obras públicas sin trabas burocráticas y fomentando la educación, la salud y la cultura.
Dicen que quienes no conocen su historia, están condenados a repetir sus errores. Entonces, ante los retos que enfrenta nuestra sociedad: ¿qué le parece echar un vistazo a ese pasado compartido como sociedad? Antes de continuar este repaso, quiero comentarle que este mismo tema se explorará en mayor detalle durante una charla gratuita el próximo 26 de agosto en el auditorio de la ULACIT.
Organización del Estado: una estructura en evolución
Antes de 1948, Costa Rica ya tenía una sólida institucionalidad en funcionamiento. La Constitución de 1871 sentó las bases para el desarrollo institucional, estableciendo derechos individuales y un Gobierno organizado en tres poderes. Así, el sistema republicano, liberal y democrático garantizaba la separación de esos poderes y contaba, asimismo, con un Tribunal Nacional Electoral, predecesor del TSE.
Además de los tres poderes del Estado, ya existían varias secretarías o ministerios que se encargaban de las áreas clave del desarrollo nacional. Entre ellos se encontraban el Ministerio de Gobernación, encargado del orden público; el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, que gestionaba la política exterior; el Ministerio de Hacienda, responsable de las finanzas del Estado; el Ministerio de Instrucción Pública; y el Ministerio de Fomento, dedicado a la agricultura, ganadería, industria y obras públicas.
Con el tiempo, y conforme las funciones de esas carteras se hicieron más complejas, se desprendieron de ellas varias subsecretarías que dieron origen a otros ministerios. Así nacieron el Ministerio de Seguridad Pública, encargado de la policía y la seguridad nacional, y el Ministerio de Salud, responsable de la sanidad pública, y los de Obras Públicas y Transportes, Justicia y Paz y Trabajo y Seguridad Social, que demostraban una organización estatal amplia y cuyo funcionamiento estaba alineado con las necesidades ciudadanas de la época.
En paralelo, desde principios del siglo XX, el Ejército empezó a perder fuerza institucional y poder de fuego en el plano nacional; mientras que, en el plano local, el país estructurado en 62 municipalidades funcionaba para asegurar el desarrollo de sus distintas localidades, gestionando recursos y proyectos para el bienestar comunal.
Instituciones autónomas y entidades especializadas
Por otra parte, la Costa Rica de entonces contaba también con un entramado institucional robusto que apoyaba tanto al sector empresarial como al social. El Banco Nacional de Costa Rica se creó, fundamentalmente, para el desarrollo financiero de pequeños y medianos productores agrícolas e industriales; mientras que otras instituciones autónomas, como el Banco Nacional de Seguros (1924: futuro INS) y la CNFL en 1941, aseguraban el progreso económico y social del país.
También existía la Junta de Caridad de San José (1845), predecesora de la Junta de Protección Social y creada como responsable del Hospital San Juan de Dios. A su imagen se crearon también en las cabeceras de provincia, juntas de caridad y hospitales como esfuerzos privados. Desde el Estado se creó, por la misma época, la institución de los “médicos de pueblo” (1847), iniciativa controlada por el Protomedicato (1858), y que marcó la pauta estatal en el campo de la salud pública durante décadas.
De ahí que la creación de la Caja Costarricense de Seguro Social, en 1941, continuara los pasos de aquellos esfuerzos privados y estatales, que habían llevado ya a la creación de la Facultad de Medicina y de la Vicesecretaría de Salubridad Pública ya mencionada. Con el inicio de funciones de la CCSS, el objetivo de garantizar el acceso a la salud a todos costarricenses apenas empezaba… pero sin la intención de convertirse en un monopolio de atención como el actual.
El compromiso con la cultura también era evidente: instituciones como el Museo Nacional (1887), el Teatro Nacional y la Escuela Nacional de Bellas Artes (1897) ya jugaban un papel importante en la vida cultural costarricense. Estas entidades reflejaban un interés en preservar y promover el patrimonio cultural, mientras que otras instituciones como Correos y Telégrafos, la Imprenta Nacional y la Junta Nacional de Turismo e Inmigración (futuro ICT) contribuían al fortalecimiento del país en diferentes áreas.
Infraestructura y comercio: primeros pasos hacia el progreso
La expansión de carreteras y puertos antes de 1948 mejoró la conectividad interna y permitió una mayor cohesión económica y social del país. La construcción de infraestructura comenzó a mediados del siglo XIX, con el camino carretero que unió el Valle Central con el puerto de Puntarenas; un esfuerzo privado que se vio culminado por el proyecto estatal de crear el ferrocarril con ese mismo destino, terminado en 1910.
En el ínterin —último cuarto del siglo XIX— se construyó por iniciativa del Estado y con capital privado extranjero, el ferrocarril que conectaba el Valle Central con el puerto de Limón; un proyecto que facilitó el comercio internacional, especialmente la exportación de café y banano, productos que fueron el motor económico del país durante un siglo.
Sanidad y educación: pilares en crecimiento
Entre el final del siglo XIX y el principio del XX, el Estado se involucró mediante las municipalidades en la construcción de cañerías que llevaban agua potable —elemento esencial de la salud pública— a ciudades y pueblos. Para la década de 1920, ese mismo Estado implementó programas de vacunación y control de enfermedades, lo que sentó las bases para un sistema de salud pública más robusto.
En cuanto a la educación, la Ley General de Educación Común de 1869, fue un hito importante al establecer “la enseñanza primaria de ambos sexos, obligatoria y costeada por el Estado”. Pero fue la gran Reforma Educativa, llevada a cabo a mediados de la década de 1880, la que convirtió a esa educación pública en uno de los pilares del desarrollo social de Costa Rica, al permitir el acceso masivo a ella.
Junto con la creación de la segunda enseñanza en esa misma ocasión, y la fundación de la Universidad de Costa Rica años después (1940), el país consolidó un sistema educativo que sería clave para su futuro.
Reflexión final
El período histórico previo a 1948 fue crucial para definir la identidad ciudadana costarricense y —junto a una galopante deuda externa— fue lo que permitió que el Estado de “bienestar”, promovido por los social-estatistas, fuera sostenible durante casi 30 años. La institucionalidad funcional de aquel entonces garantizó un crecimiento económico y social sostenido, que sentó los cimientos para lo que pudo ser un país próspero y moderno.
Ya que esta historia es poco conocida por muchos, me parece que la charla el 26 de agosto en la ULACIT será una oportunidad única para discutir y aprender sobre nuestra historia y el camino recorrido hacia la Costa Rica que conocemos hoy. Se puede inscribir ingresando a
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