Clase de mentiras, las mentiras de clase

Recuerdo un caso en el sindicato, un trabajador mintió sobre su título, no tenía bachillerato.

Recuerdo un caso en el sindicato, un trabajador mintió sobre su título, no tenía bachillerato. La patronal, la rectoría, pidió el despido sin responsabilidad patronal. Lo iban a mandar a la calle sin nada. Fue polémico sobre todo porque los profesionales que hacían parte de la Junta Directiva dudaban en defenderlo o creían que no se podía defender.

Recuerdo que los trabajadores manuales fueron los más enfáticos en que algo había que hacer, que no se le podía dejar solo. Esa era la tesis que me parecía correcta. Finalmente, el trabajador se salvó, no recuerdo bien el resultado, creo que se le hizo alguna amonestación y se le dio un tiempo prudencial para terminar el Bachillerato y efectivamente lo terminó. Siempre que hay llamado del sindicato a la movilización, lo veo por allí.

Recordé la historia por el diputado Enrique Sánchez, quién me parece un completo farsante y más farsante quién le defiende.

Este trabajador que reseño, mintió porque no quería perder su trabajo. La mentira de “Kike” le generó más ingresos, hay una gran diferencia. Además, el diputado Sánchez (salvo que la presión de la opinión publica sea muy grande) va a escudarse en la protección legislativa para no rendir cuentas de sus acciones, contrasta con el trabajador y con miles de trabajadores que tienen que dar la cara cuando mienten. Los trabajadores rasos no tienen fuero, ni protección; los diputados sí la tienen.

“Kike” es parte de un partido “meritocrático” en su ideología. Se presentan como “los mejores” y “los más educados”. Esto es evidentemente falso, no son los “mejores”, ni “los más educados” solo los más “enchufados”.

“Kike” asegura que es un error material, pero ese error material se repite en varios de sus trabajos. Informa tanto El mundocr, como CRHoy que este supuesto error material aparece tanto en los cobros de deuda política, así como en su paso por el IMAS. No sabemos si ese error material se repite en las asesorías de la OIT y en su paso por el Sinart S.A. Sabemos que de su actividad como consultor de la OIT hay una investigación en curso. Pero sin duda es raro un error que se repita con tanta frecuencia. Pareciera un error que no quiere ser corregido.

En los casos que reseñan los medios digitales, la posible mentira pareciera ser la puerta de acceso a las asesorías y las consultorías.

No veo ningún valor especial en la titulación. Me parece un valor elitista. Hay gente excelente sin estudios universitarios. Personas como Álvaro Rojas o Berta Cáceres no tuvieron estudios superiores y son seres humanos ejemplares política e intelectualmente. Pero jamás mentían sobre su condición. Siempre decían “esto lo aprendí en la calle” o “en la lucha”.

Alejo Carpentier era una gran periodista y no estudió para eso. Pero tampoco mentía sobre ello.

Si es verdad que “Kike” Sánchez mintió, no lo hizo para preservar su trabajo, sino porque en la cultura política que ha inaugurado el PAC, en ese mundo se salta de la asesoría, a la consultoría, de la consultoría al viceministerio y de allí al parlamento, para volver a empezar el ciclo. En ese universo de la burocracia internacional y la tecnocracia cosmopolita, los signos de distinción lo son todo. El lo sabía y actuó a consecuencia. Lo peor de él es que no se hará responsable de ello. Otra de las características del PAC: Nunca se hacen responsables de sus errores.


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