Opinión

Caribe Norte y turismo de proximidad

En la actualidad, al mencionar el Caribe costarricense, a menudo surgen dos percepciones contrastantes: por un lado, la noción de una realidad marcada por delitos e inseguridad y, por otro, la imagen de un lejano paraíso tropical. Estas percepciones están influenciadas por los intereses que han respaldado las autoridades estatales y por una prensa amarillista que persigue sus propios fines.

Sin embargo, el Caribe es mucho más que violencia y bellezas naturales; es un territorio multiétnico y pluricultural con un alto potencial para el desarrollo de actividades con valor agregado, como el turismo rural comunitario y el turismo de proximidad. Además, sus características topográficas le permiten albergar una riqueza de climas y ecosistemas, a pesar de la destrucción socioambiental causada por actividades productivas como los monocultivos de banano y de piña.

A su vez, es una zona fundamental para el país en términos económicos, ya que alberga el puerto más importante, el cual permite la importación y exportación de mercancías, así como el único puerto petrolero que potencia al sector energético. Cuenta, además, con la capacidad de recibir cruceros de gran calado y un aeropuerto internacional.

Es importante señalar que, aunque a menudo se homogeniza la región como “Región Huetar Caribe”, es fundamental contextualizarla en términos de una división entre el Caribe Norte (que incluye los cantones de Pococí, Guácimo, Siquirres  Matina) Caribe Centro (representado por el cantón de Limón) y Caribe Sur (Talamanca), cada una caracterizada por sus propias dinámicas sociales, económicas y culturales.

Contexto pre y post pandemia

En el año 2019, Costa Rica recibió a más de tres millones de turistas, lo que contribuyó significativamente al producto interno bruto (PIB) con un aporte cercano al 5%, lo que representa la actividad económica que más genera el ingreso de divisas por encima del banano y la piña, al mismo tiempo que dinamizó varios sectores económicos como lo es el transporte y los servicios.

Sin embargo, el modelo de turismo centrado en visitantes internacionales (Estados Unidos y Europa, seguido por América Latina y Asia) demostró ser vulnerable durante la pandemia por la Covid-19, lo que redujo drásticamente la movilidad turística en el año 2020; además, evidenció que, desde esta perspectiva, el turismo continuará siendo frágil ante el aumento persistente del coste del petróleo, las posibilidad de la irrupción de las cadenas de suministros por situaciones como las guerras o el brote de una nueva pandemia.

En el ámbito social, aumentó la pobreza y el desempleo, se acrecentaron las desigualdades en labores de cuido entre géneros y se hizo visible la profunda brecha tecnológica que vive la sociedad costarricense, por lo que surge la necesidad de repensar tanto la estructura productiva en su conjunto, como alternativas socioproductivas concretas en el corto y mediano plazo.

El turismo de proximidad y el Caribe Norte

Frente a este panorama, se encuentra la propuesta institucional que apunta el Instituto Costarricense de Turismo (ICT). En este sentido, el Plan Nacional de Turismo 2022-2027 menciona algunas claves que actualmente esta actividad está siguiendo, como los “viajes más cercanos” y “más sostenibles”.

El turismo de proximidad es una respuesta posible ante la vulnerabilidad señalada anteriormente. Esta tipología de turismo se podría definir como aquel que se compone por destinos que están a no más de tres horas de distancia y que permite una reducción significativa de la huella ecológica al generar menor consumo de recursos, mayor distribución de riqueza y asimilación de los impactos que generalmente genera el turismo, como las emisiones de gases de efecto invernadero.

Además, toma en consideración las dinámicas socioculturales de los territorios y el bienestar integral de quienes los habitan al ir más allá del reconocimiento de sus condiciones materiales para dar lugar a la ruptura de lógicas productivistas que les permita acceder al ocio, la recreación y la salud mental como derechos fundamentales.

El Caribe Norte se destaca como una opción atractiva para este tipo de turismo debido a su biodiversidad, servicios de hospedaje, aventura y enfoque en la sostenibilidad. Además, promueve la economía circular y una mayor distribución de ganancias a través de micro y pequeñas empresas.

En síntesis, el turismo de proximidad y el desarrollo sostenible en el Caribe Norte no solo puede fortalecer la economía local, sino también hacer frente de manera más resiliente a crisis globales, como la pandemia, mientras promueve la igualdad, el derecho al ocio y la sostenibilidad en la economía nacional.

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