Opinión

Ana Lorena Cartín Leiva: In Memoriam

El 21 de marzo de 2024, casi en el anonimato, moría Ana Lorena Cartín Leiva. 

Esa mujer valiente y decidida cuarenta años atrás no solo ocupó las páginas de periódicos nacionales e internacionales sino que su nombre fue referido reiteradamente en informes de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Argentina y Uruguay. También es citada en “Yearbook on International Communist Affairs, 1982”. Recibía constantes amenazas y por su seguridad, nunca se movía sola en lugares públicos.

¿Qué peligro podía representar aquella mujer, química de profesión, que en ese momento apenas superaba los 30 años?

La respuesta parece de ficción: dirigía una emisora de radio de onda corta que transmitía desde Costa Rica.

La emisora se denominó Radio Noticias del Continente (RNC).

 Dos proyectos de comunicación dieron origen a Radio Noticias del Continente (RNC). Una es la iniciativa del dirigente del Partido Socialista Costarricense y empresario de radio, José Francisco Aguilar Bulgarelli, que pretendía impulsar una radio que convocara a las organizaciones revolucionarias de América Latina. El otro, el proyecto de Montoneros, organización armada de la izquierda peronista, que se propuso instalar una emisora de onda corta (en algún país de América Latina o, incluso, África) que permitiera romper el cerco informativo que habían impuestos las dictaduras militares en el cono sur del continente americano. La radio que surgiría de este encuentro sería dirigida por Aguilar Bulgarelli.

Montoneros financió el proyecto de Aguilar Bulgarelli, pero una vez que estaba por ponerse en marcha, fue apartado argumentando que su vínculo con Corea del Norte sería un inconveniente significativo. Esa acción no impidió que a lo largo de todo el período en que la radio estuvo activa fuera vinculada públicamente con Aguilar B. y con Corea del Norte.

Montoneros solicitó, entonces, al Movimiento de los Trabajadores 11 de Abril (MT 11) que facilitara alguna persona de su militancia para que fungiera como directora de la radio y ahí surgió el nombre de Ana Lorena Cartín Leiva.

La radio se instaló con todos sus permisos en regla y contaba con el aval de parte del gabinete del presidente Rodrigo Carazo, en especial de su ministro de Seguridad Pública y Gobernación, Juan José (Johnny) Echeverría Brealy.

El director periodístico de la radio y propulsor por Montoneros del proyecto, el argentino Raúl Cuestas, docente de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva y el también docente y argentino Carlos Villalba reclutaron entre sus estudiantes a quiénes se ocuparían de la labor periodística.

Por su parte, Ana Lorena forjó un equipo administrativo de su confianza entre los que se contaban varias personas que militaban en el MT 11.

Hay registro de que las primeras acciones que culminaron con el funcionamiento de la radio se iniciaron en 1978.

En aquel momento, los procesos revolucionarios en Guatemala, El Salvador y Nicaragua estaban en ascenso y los denominados Terceristas o Insurreccionales (una de las tres tendencias en que estaba dividido el Frente Sandinista de Liberación Nacional) al enterarse del proyecto de Montoneros le solicitaron que apurara la salida de la radio y que la pusiera al servicio de su proyectada ofensiva.

Montoneros acepta y, según refiere Raúl Cuestas, al triunfo de la revolución, se permitiría que la radio transmitiera desde Nicaragua.

Las primeras transmisiones se realizan en mayo de 1979.

RNC retransmitía íntegramente las emisiones de Radio Sandino que operaba en San José. Todos los días un militante sandinista llevaba a los estudios de RNC, situados en ese momento de Barrio Don Bosco, un cassette que era transmitido íntegramente. 

Dada la gran potencia de RNC, las transmisiones de Radio Sandino pudieron alcanzar los confines más remotos del planeta.

La lucha del pueblo nicaragüense contra la dictadura somocista fue asumida como propia por la sociedad costarricense. La lucha armada no solo se consideraba necesaria sino que se legitimó la lucha armada.

En este período la existencia de RNC no recibió ningún tipo de cuestionamiento. Sin embargo, esto no se prolongaría por mucho tiempo. Tras el triunfo sandinista, cualquier proyecto que fuera considerado de izquierda sería descalificado y boicoteado.

El 7 de agosto La República abre la campaña contra RNC y el 10 de agosto se suma La Nación. 

La campaña  que se prolongará por año y medio tuvo varios frentes: 1. los medios de comunicación (prensa escrita, radio y televisión); 2. el diplomático no formal (en una amplia búsqueda en los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica no se localizó un solo documento que diera cuenta de alguna acción formal de los gobiernos que según la prensa se veían afectados por las transmisiones de la emisora); 3. el administrativo (se realizaron acciones para anular la concesión de las frecuencias y se propiciaron “quejas” de vecinos afectados y de emisoras de onda corta que se suponían interferidas por las transmisiones de RNC); 4. el político que se manifestó tanto en el ejecutivo (tanto el presidente Carazo como su ministro de Seguridad y Gobernación conocían y respetaban el funcionamiento de la emisora en tanto el canciller Rafael Ángel Calderón Fournier devino en aliado de la dictadura argentina en relación con el tema de la radioemisora) como en el legislativo en donde se presentaron varias solicitudes de conformación de una comisión legislativa investigadora sobre la radio); el militar (las oficinas de la emisora y la planta situada en Puente de Piedra de Grecia, sufrieron un total de cinco atentados desde ataques armados, incluyendo un intento de tomar la planta por un comando de exguardias somocistas, hasta la colocación de bombas y el lanzamiento de una bomba desde una avioneta que partió desde El Salvador y que era piloteada por hombres allegados al coronel Roberto d’Aubuisson, creador de los escuadrones de la muerte).

Entre los opositores hubo actores a título individual como colectivos. Sin duda, Emilio Piedra Jiménez fue un individuo clave y articuló varios de los frentes. Entre los actores colectivos destacan la Cámara Nacional de Radio (CANARA), el paramilitar y ultraderechista Movimiento Costa Rica Libre), el Batallón 601 del Ejército Argentino, la naciente contrarevolución nicaragüense, las embajadas argentina, chilena, uruguaya, salvadoreña y estadunidense, el Organismo de Investigación Judicial, la Unidad Preventiva del Delito …

Y ante esta santa jauría se alzó imponente y decidida la voz y la figura de Ana Lorena Cartín Leiva que fue la cara visible y la voz valiente al frente de la radio.

En aquella conflictiva situación el equipo de RNC mantuvo constante su trabajo y los vínculos con organizaciones de defensa de los derechos humanos, sindicatos, organizaciones políticas, movimientos guerrilleros, etc, se multiplicaron.

Hubo transmisiones memorables realizadas en vivo: la entrada de las fuerzas sandinistas triunfantes a Managua el 20 de julio de 1979; la entrada en vigor de los acuerdos Torrijos-Carter sobre el canal de Panamá (1 de octubre de 1979); las homilías del arzobispo Arnulfo Romero desde la catedral de San Salvador (marzo de 1980); la transmisión (en diferido) de la misa en que fue asesinado Romero (24 de marzo de 1980); la transmisión de los funerales de Romero.

En febrero de 1981, el consejo de gobierno presidido por Rodrigo Carazo y luego de la secuencia de atentados referidos arriba y el inicio de un proceso judicial contra Ana Lorena por el decomiso de las armas que utilizaron desde RNC para defenderse del ataque del comando, promovida por Carlos Arguedas Lefranc – que sustituyó a Echeverría B. en el Ministerio de Seguridad -, tomó la decisión de suspender la concesión de la frecuencia a Radio Noticias del Continente.

Aunque quedaban vías legales para defender la existencia de la emisora, Montoneros tomó la decisión de sacar el potente transmisor y los archivos del país y trasladarlos a Nicaragua. Ana Lorena se opuso decididamente pero su opinión no fue considerada pues entendía el papel que estaba jugando la radio en los procesos centroamericanos.

Las acciones del Comando Carlos Agüero Echeverría sirvieron como excusa para desatar una batida contra los sectores de izquierda incluyendo a los extranjeros que participaron en la radio que se vieron obligados a abandonar el país.

En aquel clima de represión, Ana Lorena Cartín Leiva tuvo que enfrentar sola el juicio en el que fue absuelta. 

Se cerró así uno de los momentos más trascendentes de la radio en Costa Rica, cuando un grupo de costarricenses, centroamericanos y argentinos le dio una poderosa voz mediática a los pueblos que resistían a las dictaduras y a los que construían nuevas esperanzas.

Ana Lorena supo enfrentar aquella compleja situación con entereza y valentía.

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