Opinión

A mano armada: masacre en Monteverde: una crónica testimonial

El libro recomendado de noviembre del Club de Lectura CCSS fue la crónica testimonial de Huanelge Gutiérrez A mano armada: masacre en Monteverde. Este texto nos trae a la memoria un suceso que presenciamos frente a la pantalla de nuestros televisores mientras se iba desarrollando: el asalto a la sucursal del Banco Nacional de Costa Rica en Santa Elena de Monteverde.

Muchos recuerdos de lo descrito ya se habían desvanecido de mi mente, por ese mecanismo de defensa que tengo para alejar de mi cabeza tanto las tragedias cotidianas como los más intensos dramas que nos golpean.

El gran acierto del libro es mostrar a los seres humanos que día a día arriesgan sus vidas por nuestra seguridad. Por un momento olvidamos a esas personas uniformadas, con el rostro cubierto, protegidas con cascos y chalecos antibalas o detrás de un escudo, y logramos ver a las personas que día a día se despiden de sus familias para ir a trabajar; personas que lloran, hacen bromas, se ríen o se angustian. La voz sincera del narrador nos permite ubicarnos a su lado ante la dura jornada que tuvieron que enfrentar.

Como documento histórico, el libro tiene un gran valor, pues contextualiza el suceso. No solo nos cuenta lo ocurrido en Santa Elena, sino que lo enmarca en la cotidiana labor de los agentes de seguridad especializados que atienden estas situaciones. Y no solo eso, pues nos narra lo acontecido con posterioridad en el ámbito político, lo cual marcó un antes y un después sobre los recursos asignados a ese cuerpo y su profesionalización.

El libro concluye con el cierre de la trágica historia, cuando el autor de los crímenes de Santa Elena intenta fugarse de la prisión y pierde la vida al enfrentarse a la misma unidad de seguridad especializada que años atrás lo capturó.

Sin embargo, más allá de todo este contexto, el libro nos permite acceder a información de primera mano sobre todo lo acontecido, desde la mirada de uno de los protagonistas y no mediada por la prensa. Dejamos de ser simples consumidores de una información premasticada por los medios de comunicación y accedemos a un marco informativo mucho más amplio. Algo que solo se puede conseguir con el paso del tiempo.

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