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Xiomara Castro, en su primer año al frente de Honduras, mantiene respaldo y expectativas

Recuperación de la democracia, combate a la corrupción, lucha contra el crimen organizado y las pandillas, destacan como logros a un año de iniciado el gobierno; el 55% de los ciudadanos aprueba la gestión de la primera presidenta de Honduras, mientras que el 32% la desaprueba, según un sondeo de la encuestadora Cid Gallup.

Tegucigalpa, Honduras

La presidenta de Honduras, la izquierdista Xiomara Castro, cumple este viernes 27 su primer año de mandato con varios desafíos pendientes, mientras se empeña en sacar adelante su cruzada contra la corrupción, mal endémico en el país.

Al tomar las riendas del país el 27 de enero de 2022, la esposa del derrocado mandatario Manuel Zelaya (2006-2009) prometió “refundar” el Estado con una campaña contra las mafias y la inseguridad, así como mejoras en educación, salud y empleo, problemas que estimulan la emigración hacia Estados Unidos de unos mil hondureños cada día.

Este primer año hubo avances en “el saneamiento de las finanzas del Estado y el rescate de los bienes públicos secuestrados en manos privadas”, dice Castro en un video grabado en Argentina, donde participó en la Cumbre de CELAC.

No obstante, ciudadanos hondureños y analistas consultados por la AFP no logran consenso al evaluar su gestión.

El sacerdote jesuita y analista Ismael Moreno afirma que “han sido muy pobres” las “respuestas” de la presidenta ante los complejos problemas de Honduras.

“Xiomara Castro tiene la responsabilidad de hacerle frente a enormes tareas con claridad, con firmeza, para no seguir aumentando el escepticismo y la desesperanza en la población, después de haber cumplido un año de muchas expectativas sin haberlas podido cumplir”, indica Moreno, también defensor de los derechos humanos.

“Decisiones rápidas”

A pesar de los retos pendientes, como la promesa de construir hospitales, el sociólogo y académico Marco Tinoco resalta que en este primer año hubo “una transición de un régimen autoritario a un régimen democrático, o a mayores niveles de democracia, con avances en la estrategia anticorrupción”.

“El gobierno ha venido implementando medidas extremas para enfrentar el delito de la extorsión [muy extendido en Honduras]. La ciudadanía valora positivamente que se estén implementando estas medidas, porque ve alguna mejoría”, señala el profesor de la Universidad Nacional.

Por su parte, el presidente del influyente Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Mateo Yubrín, ha declarado que sabía anticipadamente que “este primer año iba a ser muy difícil para la nueva administración”.

“Desde el sector privado vamos a esperar y exigir resultados a partir del inicio del segundo año”, indica el jefe de la Cohep, quien señala que se necesita “un gobierno más ágil, que tome decisiones rápidas”.

¿Improvisación?

Para la socióloga Leticia Salomón, el primer año fue de “adaptación, improvisación, limitaciones y desencanto”, pero reconoce que Castro recibió un complicado legado de su antecesor, el derechista Juan Orlando Hernández (2014-2022).

El anterior presidente “desarrolló todas las acciones encaminadas controlar y someter a los otros poderes del Estado con el consecuente saldo de corrupción, impunidad y narcotráfico”, señala la analista en un informe para la Fundación Friedrich Ebert América Central.

Por ello, Salomón considera “importante” el empeño de Castro en formar una Comisión Internacional Contra la Corrupción y la Impunidad (CICIH)”, una suerte de fiscalía paralela destinada a combatir los delitos y las mafias, inspirada en una entidad similar que operó en Guatemala en 2007-2019.

Cumpliendo una promesa de campaña, Castro suscribió el 15 de diciembre en Nueva York un acuerdo con la ONU para crear la CICIH, que debe comenzar a operar en unos meses. Esta iniciativa fue aplaudida por Estados Unidos.

Además, la presidenta decretó el 6 de diciembre un estado de excepción para combatir a las pandillas en Honduras, al atender el clamor ciudadano de seguir el ejemplo de su homólogo salvadoreño Nayib Bukele.

Bukele ha acorralado a las temidas bandas criminales, con el arresto, sin orden judicial, de unos 60.000 presuntos pandilleros. Sus métodos han recibido el respaldo mayoritario de los salvadoreños, pero son cuestionados por organismos de derechos humanos.

“Relajos de Hernández”

El 55% de los ciudadanos aprueba la gestión de la primera presidenta de Honduras, mientras que el 32% la desaprueba, según un sondeo de la encuestadora Cid Gallup.

Para el médico y escritor Víctor Manuel Ramos, militante del partido oficialista Libre, hay “avances en educación, en el impulso de la alfabetización, en el inicio de proyectos de infraestructura, pero sobre todo en los pasos esenciales para la instauración de una CICIH”.

“Esperábamos más de este gobierno, esperábamos que iba a haber un cambio en la canasta [básica de alimentos], que iba a ser más barata. No se ha visto nada todavía”, dice a la AFP José Cálix, guardia de seguridad en un vecindario acomodado de Tegucigalpa.

Mientras, el ingeniero en informática Darwin Andino considera que el país no está “peor”. “Del uno al diez, le pondría siete, porque el año pasado era de ordenar y organizar el Estado de los relajos que dejó” Hernández, explica.

En abril pasado, el expresidente hondureño fue extraditado a Estados Unidos, donde arriesga una condena a prisión perpetua por tráfico de drogas.

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