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Unionistas y republicanos condenan juntos la violencia en Irlanda del Norte

El miércoles se registró una sexta noche consecutiva de disturbios, con el lanzamiento de proyectiles y el incendio de vehículos, que demuestran el creciente conflicto existente desde la salida del Reino Unido de la Unión Europea.  

Políticos unionistas y republicanos de Irlanda del Norte condenaron el jueves la violencia «completamente inaceptable e injustificable» registrada en los últimos días en esta provincia británica donde aumentan las tensiones exacerbadas por el Brexit.

El conflicto crece en la región desde la salida del Reino Unido de la Unión Europea, cuyas consecuencias provocaron un sentimiento de traición entre los unionistas apegados a la corona británica.

Las tensiones culminaron en una semana de disturbios, con el lanzamiento de proyectiles y el incendio de vehículos, principalmente en las zonas de mayoría protestante.

Estos incidentes reavivaron el fantasma de las tres décadas de sangriento conflicto entre republicanos católicos y unionistas protestantes, que dejaron unos 3.500 muertos hasta la firma de un acuerdo de paz en 1998.

«La destrucción, la violencia y las amenazas son completamente inaceptables e injustificables, independientemente de las preocupaciones que existan en las comunidades», afirmó el gobierno autónomo norirlandés -constituido por unionistas, republicanos y centristas- afirmando estar «gravemente preocupados».

«Aunque nuestras posiciones políticas son muy diferentes en muchos temas, todos estamos unidos en nuestro apoyo a la ley y el orden», agregaron.

 

Moción de condena

 

El parlamento regional norirlandés interrumpió sus vacaciones de Semana Santa para una sesión especial en que los diputados aprobaron una moción de condena a la violencia.

«Los responsables deben ser sometidos a todo el rigor de la ley» porque «todos deben ser iguales ante la ley», afirmó en Twitter la primera ministra de Irlanda del Norte, la unionista Arlene Foster.

La violencia no se ejerce «en nombre de las personas que viven en las zonas» unionistas, afirmó después ante los diputados.

Denunciando una «peligrosa escalada», su vice primera ministra Michelle O’Neill, del republicano Sinn Fein -exbrazo político del IRA- acusó a los grupos paramilitares unionistas de incitar a los jóvenes adolescentes a enfrentarse a la policía.

Y la ministra de Justicia, Naomi Long, del centrista Partido de la Alianza, denunció las promesas incumplidas del gobierno británico sobre el Brexit, afirmando sentir «simpatía por la gente de aquí que se siente traicionada.»

 

Sin precedentes «desde hace años»

 

El miércoles se registró una sexta noche consecutiva de violencias que han puesto de manifiesto el creciente conflicto existente en la región.

Unas 600 personas se reunieron en Lanark Way, una zona del oeste Belfast donde se levantaron enormes barreras metálicas para separar un barrio católico de otro protestante.

Se incendiaron varios vehículos, entre ellos un autobús en marcha y miembros de las ambas comunidades se lanzaron cócteles molotov.

La semana de disturbios dejó un total de 55 policías heridos, además de un fotógrafo de prensa y el conductor del autobús.

Para el subdirector de la policía norirlandesa Jonathan Roberts, la escala y la naturaleza de la violencia no tiene precedentes en los últimos años.

Aseguró que muchachos de hasta 13 años participaron alentados por los adultos y que el gran volumen de bombas incendiarias sugiere una «planificación previa».

«El hecho de que se tratara de violencia sectaria y de que hubiera grandes grupos en ambos bandos (…) es algo que no hemos visto desde hace años», dijo a los periodistas.

 

Londres y Dublín piden diálogo

 

El acuerdo de paz firmado en 1998 difuminó la frontera entre la provincia británica y la vecina República de Irlanda -país miembro de la UE- pero el Brexit vino a socavar ese delicado equilibrio.

Tras duras negociaciones, Londres y Bruselas consiguieron acordar una solución, conocida como «protocolo de Irlanda del Norte», que evita la vuelta a una frontera física en la isla de Irlanda trasladando dichos controles al mar de Irlanda, entre la provincia y la isla de Gran Bretaña.

El primer ministro británico, Boris Johnson, afirmó estar «profundamente preocupado». «La forma de resolver las diferencias es a través del diálogo, no de la violencia o la criminalidad», subrayó.

También el primer ministro irlandés, Micheál Martin, consideró que «la única manera de avanzar es abordar las cuestiones que preocupan a través de medios pacíficos y democráticos».

«Ahora es el momento de que los dos gobiernos y los líderes de todas las partes trabajen juntos para rebajar las tensiones y restablecer la calma», afirmó.

por Joe Stenson

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