UE desvela megaplan de reconstrucción mientras América Latina sufre embates del coronavirus

La crisis sanitaria ha recrudecido la situación de los más vulnerables. Según la ONG Oxfam, la pandemia puede precipitar 500 millones de personas a la pobreza.

La Unión Europea presentó un plan de 750.000 millones de euros este miércoles contra el impacto del coronavirus, que dejó más de 350.000 muertos en el mundo y continúa ensañándose en América Latina, especialmente con Brasil.

El plan europeo sigue a otras medidas de emergencia aprobadas por todo el mundo para rescatar a las economías, fuertemente golpeadas por la pandemia de covid-19, de la que se contagiaron más de 5,6 millones de personas.

Brasil, que contabilizó 1.039 decesos por coronaviurs en las últimas 24 horas, es desde hace cuatro días el país que registra más muertes diarias, superando a Estados Unidos, cuyo último saldo diario fue de 657 fallecimientos.

Con más de 24.500 muertes en total y 391.222 contagios declarados, el gigante sudamericano es el segundo país con más casos de COVID-19 en el mundo y el sexto en número de decesos, aunque especialistas afirman que debido a la falta de exámenes los contagios reales podrían ser hasta 15 veces superiores.

Los nuevos casos diarios en América Latina han superado a los de Europa y Estados Unidos, y han convertido a América Latina, «sin ninguna duda», en el nuevo epicentro de la pandemia, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Con la economía mundial paralizada, los estragos del coronavirus a nivel económico y social son devastadores. Este miércoles, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimó que uno de cada seis jóvenes se encuentra sin trabajo debido a la pandemia.

En este contexto, la Comisión Europea presentó un plan de 750.000 millones de euros (825.000 millones de dólares) al Parlamento Europeo y a los Estados miembros del bloque este miércoles, para ayudar a los países a enfrentar la crisis económica provocada por la pandemia con una combinación de préstamos y ayudas.

«Es el momento de Europa», declaró la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, en un llamamiento a la solidaridad.

«El costo de la inacción en esta crisis será mucho más caro para nosotros», advirtió.

Previsiblemente, el plan dará lugar a arduas negociaciones, pues los países están divididos: unos, como Holanda y Austria, piden que se haga en forma de préstamos reembolsables, mientras que otros, como España e Italia, reclaman que sea en forma de ayudas directas, para no aumentar su deuda.

Del total, Italia recibiría 81.807 millones en ayudas directas y 90.938 millones en préstamos, mientras que España contaría con 77.324 millones en subvenciones y 63.122 millones en créditos reembolsables.

Pedir comida por primera vez

La crisis sanitaria ha recrudecido la situación de los más vulnerables. Según la oenegé Oxfam, la pandemia puede precipitar 500 millones de personas a la pobreza.

En España, la crisis impactó de lleno en una economía que ya registraba la segunda tasa de desempleo más alta de la zona euro por detrás de Grecia y llevó a muchos españoles a pedir comida por primera vez en la vida.

«Me tapo la cara porque me da mucha vergüenza, yo nunca en la vida he pedido», dice Jacqueline Álvarez, de 42 años, que sostiene en la mano una bolsa llena de provisiones en el humilde barrio de Aluche de Madrid.

El país, que el miércoles empezó un duelo nacional de diez días en memoria de los más de 27.000 fallecidos de covid-19, avanza en su desconfinamiento.

También Italia, que ya contabiliza casi 33.000 muertos, va recuperando una cierta normalidad.

Casi todos los monumentos y edificios más célebres de la península han reabierto al público, entre ellos Pompeya, la Basílica de San Pedro en Roma, la Galería Borghese o los museos capitolinos, las catedrales de Florencia y Milán.

Muchos países están haciendo presión para reactivar el turismo, sector clave en muchas economías y totalmente paralizado con la pandemia.

En ese sentido, Italia insta a una reanudación coordinada de los desplazamientos en Europa a partir del 15 de junio, que podría convertirse en el «Día D» del turismo, declaró el ministro de Relaciones Exteriores Luigi Di Maio.

En Chipre, el golpeado sector del turismo empezó a latir de nuevo con la reapertura de las playas, pero con las hamacas y las sombrillas separadas.

«Estamos aquí, pasando un buen rato… y guardando las medidas de seguridad», afirmó Georgios, un joven entrenador deportivo, visiblemente contento.

Más al norte, en Rusia, el gobierno dijo que el país pasó el pico de la epidemia y anunció que el confinamiento empezará a flexibilizarse a partir del 1 de junio en Moscú.

Una iglesia en duelo

En Estados Unidos, el país más castigado a punto de superar el umbral simbólico de 100.000 muertos, se registraron por tercer día consecutivo menos de 700 decesos diarios, según el último recuento de la Universidad Johns Hopkins.

En Nueva York, la ciudad más afectada por la enfermedad en el país, la iglesia del padre Fabián Arias está de duelo. Ha perdido 44 feligreses en dos meses debido al coronavirus, el 90% de ellos inmigrantes hispanos.

Pero en medio de la tragedia, este pastor luterano argentino ha montado una red para alimentar a más de 500 familias por semana, que debido al desempleo generado por la pandemia no tienen qué comer.

«No queremos que la gente muera en vida, queremos que la gente pueda vivir en dignidad», dice el pastor.

Si las cifras parecen estabilizarse en Estados Unidos, en América Latina, los balances diarios de fallecidos siguen aumentando.

La propagación del coronavirus se está «acelerando» en Brasil, Perú y Chile, advirtió la OPS, que llamó a no flexibilizar las medidas de contención.

En La Pintana, la zona obrera de Santiago de Chile, donde se confirmaron 2.118 casos de covid-19, los vecinos se han movilizado para ayudarse.

«Si no salgo no como. Mi marido trabaja en la construcción, estamos sin nada», explicó Claudia Gutiérrez, madre de tres hijos, mientras recogía cinco raciones de comida caliente en la «olla común» de la población 6 de Mayo.

En Perú se confirmaron 130.000 contagios y más de 3.780 decesos, mientras que en México se superaron los 8.000 fallecidos, cifra que el gobierno había estimado como el máximo de muertos que tendría el país durante la pandemia.

En Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro reportó hasta el domingo pasado que el virus dejó 1.121 contagiados y 10 fallecidos en el país de 30 millones de habitantes.

Estas cifras fueron calificadas de falsas y «absurdas» por la oenegé Human Rights Watch (HRW) y la Universidad Johns Hopkins, que afirmó que una estimación conservadora situaría la cantidad de muertos por el virus en el país en «por lo menos 30.000».

por Toni Cerdácon  José Vicente Bernabeu en París y las oficinas de la AFP en el mundo

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