Termina medio siglo de guerra en Colombia

Santos: “América, desde la Patagonia hasta Alaska, es ahora una zona de paz”

“La reconciliación del país no deja ni vencedores ni vencidos; ha ganado Colombia y ha ganado el continente. Que la paz nos abrace a todos”

“La reconciliación del país no deja ni vencedores ni vencidos; ha ganado Colombia y ha ganado el continente. Que la paz nos abrace a todos”, dijo el jefe del equipo negociador de las FARC, Iván Márquez.

“Un conflicto de más de medio siglo llegó a su fin. Un conflicto que dejó más de 220 mil muertos y más de ocho millones de víctimas ha terminado” señaló, por su parte, el presidente Juan Manuel Santos, ante el aplauso de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

“América, desde la Patagonia hasta Alaska, es ahora una zona de paz, la paz en Colombia es un mensaje muy poderoso de esperanza para el mundo”, agregó.

Lo que nos queda es “la enorme responsabilidad de contribuir a la implementación de los acuerdos. Para ello será necesaria la más amplia y generosa convergencia de izquierdas y sectores democráticos mediante la elección de un gobierno de coalición comprometido con la consolidación del proceso de paz”, destacó la ministra de Trabajo, Clara López, al reflexionar sobre la importancia del acuerdo.

La violencia política –recordó– “ha sido una constante en la historia del país”.

Las FARC, si se aprueban los acuerdos en el plebiscito del próximo 2 de octubre, se transformarán en partido y deberá disputar su lugar en el escenario político legal. El acuerdo les garantiza por dos períodos consecutivos cinco escaños en la cámara de Representantes y cinco en la de Senadores.

Pero, como partido político, hay cierta coincidencia entre los analistas  de que sus aspiraciones “estarán centradas en obtener el poder local debido a que, históricamente, su mayor impacto ha sido el presentarse como una guerrilla rural”.

“Lo que nos demostró esta experiencia de 52 años de confrontación al conjunto de la sociedad es que finalmente no había solución militar a esa lucha entre colombianos”, recordó el comandante guerrillero Carlos Antonio Lozada.

Lozada se refirió también a algunos lineamientos que defenderá su organización: “la justicia social entendiéndola como un sistema, un régimen político que le garantice los derechos básicos a la población: salud, educación, empleo con dignidad, que no se aguante hambre. Eso sería decisivo. Que seamos una nación soberana, que podamos disponer libremente nuestros recursos”.

El principal dirigente de las FARC, Timoleón Jiménez (Timochenko) en su discurso inaugural de la X conferencia (y probablemente la última) de su organización, destacó la importancia de haber permanecido “cohesionados y férreamente unidos, ante los enormes retos de naturaleza militar y política que nos ha tocado enfrentar a lo largo de estas cinco décadas”.

 Quienes desconocen esa naturaleza de las FARC –agregó– “no pueden explicarse cómo los 48 campesinos marquetalianos, pasaron a convertirse en los miles de mujeres y hombres, que conforman la formidable organización que llegamos a ser tras varias décadas de lucha”.

Timochenko señaló también que significado del acuerdo “es aun más importante de lo que parece a simple vista”.

Un show

Pero ni el acuerdo, ni la firma de la paz cuentan con apoyo unánime. Para el senador Álvaro Uribe eso será “un show, a pocos días del plebiscito, para presionar más a los colombianos” a que voten por el “sí”.

Uribe y el expresidente Andrés Pastrana pidieron, sin éxito, en carta pública, que los presidentes de países amigos y otras autoridades invitadas no asistieran al acto.

Asistieron 15 presidentes –de Argentina, Bolivia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Venezuela–, cancilleres de 27 países, así como representantes del más alto nivel de las Naciones Unidas, la OEA y la Unión Europea.

Cuba jugó un papel decisivo en las negociaciones, poniendo a disposición de los negociadores su territorio, instalaciones y apoyo logístico para facilitar el diálogo durante estos casi cuatro años.

Santos agradeció también al presidente norteamericano, Barack Obama, en su discurso en Naciones Unidas. Ha sido “un gran apoyo” desde el comienzo de las negociaciones, declaró Santos después de reunirse con su colega estadounidense en un hotel de Nueva York.

Obama, por su parte, dijo que el acuerdo entre el Gobierno y esa guerrilla constituye “un logro de proporciones históricas”.

Es un cambio en la posición norteamericana, después del apoyo que el gobierno Bush y otros aliados, como Israel, dieron al gobierno de Uribe para tratar de derrotar a la guerrilla.

Otras críticas

Los que, desde la izquierda, critican los acuerdos afirman que “sin cambiar nada, ahora se evaporan las causas que originan el conflicto social”.

El Ejército de Liberación Nacional (ELN), que no se ha sumado al acuerdo, afirmó que “la moneda de la paz evidencia grandes contrasentidos, pues no hay correspondencia de la cara que se anuncia con los acuerdos de La Habana y la cara espantosa de la realidad colombiana”.

Estiman que se “deja impune el terrorismo de Estado, aun cuando la misma ONU en uno de sus informes responsabilizó al Estado colombiano de causar el 80% de la violencia en el conflicto armado” y critican que no se haya tocado “ni el modelo económico, ni el régimen político, ni las fuerzas armadas, ni el régimen de propiedad. Es decir, nada de lo que realmente vale la pena”.


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