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Parar a Petro en el balotaje, la misión de «Fico» Gutiérrez en Colombia

Sin familia política, como él mismo pregona, Federico “Fico” Gutiérrez se ubica por debajo de Petro al menos por 15 puntos para la elección del 29 de mayo, según todas las encuestas, pero espera aglutinar a las fuerzas más conservadoras y exaltar los temores al ascenso de la izquierda para el balotaje.

Armenia, Colombia

Federico Gutiérrez, solemne, pide una oración por los uniformados muertos por la violencia en Colombia. Frente a él se levantan carteles contra el comunismo. Un público con pocos jóvenes lo arropa en aplausos cuando el candidato promete derrotar al «populismo autoritario» de izquierda.

Gutiérrez, de aspecto jovial, pelo desordenado y hablar sencillo, se siente a sus anchas. No es un político grandilocuente ni de tarimas. Lo suyo, insiste, es estar en la calle hablando con la gente. Pero esta vez, en una de sus raras apariciones en la plaza pública, emociona con su discurso.

«Fico», como le gusta ser llamado a este ingeniero civil de 47 años, que enarbola las banderas «del orden y tranquilidad», está en tierras conservadoras, en el Eje Cafetero donde la derecha concentra sus apoyos de cara a las elecciones del 29 de mayo. Guerrillas, paramilitares y narcos han dejado una huella de sangre y un profundo resentimiento.

Gutiérrez reparte besos y apretones de manos antes de subir a un entablado en la ciudad de Armenia. Entona el himno de Colombia, guarda un minuto de silencio por los policías y militares caídos en el conflicto. Más adelante menciona a tantas «otras personas» víctimas de la violencia.

En una hora de intervención, ofrece apoyo al campo productivo y a la libre empresa. Y se compromete a «enfrentar sin miedo» a los grupos que se mantienen en armas tras el acuerdo de paz con la entonces guerrilla de las FARC.

Misión balotaje

Mientras el senador y exguerrillero Gustavo Petro lidera las encuestas en el resto del país; en los departamentos cafeteros de Caldas, Quindío y Risaralda la balanza se inclina por este exalcalde de Medellín (2016-2019), quien podría forzar un balotaje programado para el 19 de junio.

«¡Vamos a derrotar cualquier proyecto populista y autoritario que esté en el camino!», proclama Gutiérrez, que hace campaña en vaqueros y zapatillas.

Aunque esquiva las etiquetas ideológicas, «Fico» representa a una coalición de fuerzas de derecha, entre las que se cuenta el oficialismo. Sin embargo, escasamente se refiere al gobierno impopular de Iván Duque y ha evitado aparecer cerca del expresidente Álvaro Uribe, el jefe del partido en el poder caído en desgracia por sus líos judiciales.

Según la firma Invamer, en Antioquia, cuya capital es Medellín, y la región cafetera «Fico» tiene el 49,8% de intención de voto contra el 27,5% de Petro.

Los carteles con la imagen del primero, el más joven de los siete aspirantes presidenciales, están en todas partes, a diferencia de los de su adversario, que apenas aparecen.

A inicios de mayo Petro suspendió un recorrido por esta zona ante las sospechas de un plan para matarlo. La izquierda, a la que todavía muchos asocian con la lucha armada y el fantasma comunista, nunca ha gobernado y su ascenso asusta a las élites.

«No comunistas»

En Armenia, «Fico» avanza entre carteles escritos con frases como «no comunistas» o «no somos terroristas». Saluda a veteranos militares, algunos con heridas de guerra. Un grupo de fieles católicos y evangélicos sale a su encuentro. El candidato, que en sus discursos suele referirse a Dios como «el de arriba», recibe con agrado un rosario que se lleva al cuello.

Como alcalde de Medellín, la segunda ciudad de Colombia, alzó las banderas de la seguridad y ofició como policía contra el crimen organizado. Subía a las redes videos de sí mismo patrullando, al lado de uniformados, por barrios peligrosos. Terminó su mandato con más de 80% de popularidad.

Al cabo de su discurso, atiende unos minutos a la AFP. Se dice preocupado porque Colombia está «nadando en coca» – la materia prima de la cocaína – y promete un «Estado fuerte en contra» de las mafias.

En su próxima parada, en Pereira, a 45 minutos de recorrido por carretera desde Armenia, lo esperan aldeanos de sombrero y poncho. Desde otra tarima, ubicada frente a una estatua de Simón Bolívar a caballo, Gutiérrez les promete mejores vías para el transporte del café y fertilizantes más baratos.

Un empresario aparece en escena. Lleva una camiseta con la leyenda «YO ME IDENTIFICO», con las últimas cuatro letras resaltadas, y le entrega al candidato una réplica a gran escala de una cédula que lo acredita como «pereirano por siempre».

Sin jamás mencionar a Petro, Gutiérrez se lanza al ataque. Otros «quieren expropiar para acabar con Colombia», nosotros «vamos a apropiarnos de los territorios», dice. El público aplaude rabiosamente.

«Todos los paisas, como nos llamamos los del Eje Cafetero (…) nos identificamos mucho con su forma de hablar, de pensar», dice Gloria Montoya, ama de casa de 68 años.

«Nosotros no somos izquierdistas, somos liberales, somos derechistas», sentencia la mujer que usa una camiseta con el lema «Fico, el presidente de la gente».

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