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Nuevas protestas en EEUU ante cuestionada acusación por el asesinato de Breonna Taylor

La ciudadana afordescendiente Breonna Taylor fue ultimada en su casa de habitación en febrero por tres policías, de los cuales sólo uno fue acusado porque las balas que disparó pusieron en peligro a los vecinos.

Dos policías fueron heridos de bala el miércoles en la ciudad estadounidense de Louisville, donde manifestantes salieron a las calles después de que uno de los tres agentes involucrados en la muerte en marzo de la afroestadounidense Breonna Taylor fuera acusado solo indirectamente del hecho.

«Dos policías fueron heridos de bala» en los incidentes y un sospechoso «está en custodia», dijo en rueda de prensa el jefe interino de la policía de Louisville, Robert Schroeder.

El estado de salud de los agentes era estable, pero uno de ellos fue operado, precisó. La oficina local del FBI en Louisville, en el estado de Kentucky, comunicó que se encargaría de la investigación sobre estos hechos.

Más temprano, varios centenares de personas que se reunieron en Jefferson Square, una plaza céntrica de la ciudad, fueron dispersadas por la policía poco antes del comienzo del toque de queda, instaurado desde las 21H00 locales (01H00 GMT del jueves).

Manifestaciones espontáneas estallaron en varias ciudades del país, sacudido desde hace meses por una ola de protestas antirracistas. Hubo protestas en Nueva York, Boston y Filadelfia, entre otras urbes.

Brett Hankison, uno de los tres agentes involucrados en el tiroteo contra Breonna Taylor, fue imputado por poner en peligro la vida de los demás, en este caso tres vecinos de la víctima.

Pero ni Hankison ni los otros dos policías que efectuaron los disparos que mataron a Taylor fueron inculpados por el homicidio de la enfermera de 26 años, una decisión «escandalosa e insultante», según el abogado de la familia de la víctima, Ben Crump.

Estado de emergencia

«Breonna Taylor merece que se haga justicia», declaró en Louisville Decorryn Adams, una joven que reclamó que «la vida de alguien no corra riesgo sólo por el color de (su) piel».

«Debe ser acusado de asesinato», exigió a su vez Levell Hudson, un afroestadounidense de 17 años.

Antes del anuncio del miércoles, la municipalidad de la ciudad había declarado el estado de emergencia y movilizado un importante dispositivo de seguridad, Varias personas fueron detenidas por la tarde.

El presidente Donald Trump dijo «rezar por los dos agentes de policía heridos».

Breonna Taylor murió el 13 de marzo por la noche, después de que los tres policías acudieran a su domicilio con una orden de registro especial que les permitía entrar a su casa sin avisar.

A su llegada, el novio de la víctima abrió fuego contra los agentes, y éstos replicaron con sus armas y varios disparos alcanzaron a Taylor.

El novio de Taylor aseguró que había confundido a los policías con ladrones, pero los agentes afirmaron haber anunciado su presencia antes de entrar, una versión confirmada por un testigo, según el fiscal Daniel Cameron.

Hankison disparó diez balas, algunas de las cuales alcanzaron el apartamento vecino al de Breonna Taylor, «poniendo a tres personas en grave peligro de heridas físicas o de muerte», dijo el fiscal.

15 años de prisión

Sus otros dos colegas, Jonathan Mattingly y Myles Cosgrove, que habían sido destituidos en junio, no fueron inculpados de ningún cargo al haber, según el fiscal, actuado en estado de legítima defensa.

Según los medios locales, Hankison se presentó en una cárcel de la región y luego fue puesto en libertad tras el pago de una fianza de 15.000 dólares, una suma muy baja en relación a casos similares. Despedido por la policía de Louisville en junio, podría ser condenado a hasta 15 años de prisión.

La investigación no determinó cuál de los policías mató a la mujer.

«Según la ley de Kentucky, el uso de la fuerza [por los agentes] Mattingly y Cosgrove está justificada porque se protegieron», dijo el fiscal.

«Sé que los cargos anunciados hoy no contentarán a todo el mundo», admitió, confesando haber tenido «una conversación difícil» con la familia de Taylor.

Pero «buscar la justicia con la violencia no es rendir justicia, es venganza», declaró.

«El sistema te abandonó»

«Hermana; el sistema para el que tú trabajabas tan duramente te abandonó», reaccionó en Instagram Juniyah Palmer, hermana de Breonna.

«Esto constituye un nuevo ejemplo de ausencia de responsabilidad por el genocidio de la gente de color perpetrado por los policías», señaló en un comunicado el abogado Crump.

«Es irónico y típico que los únicos cargos en este caso sean por balazos disparados en el apartamento de un vecino blanco», mientras quien resultó muerta fue una persona negra, agregó.

La muerte de Taylor no generó mucha atención mediática en el momento, pero el caso ganó notoriedad después de las masivas manifestaciones contra el racismo que atraviesan al país luego de que el afroestadounidense George Floyd muriera ahogado bajo el cuerpo de un policía a fines de mayo en Minneapolis.

El adversario de Trump para las elecciones presidenciales, Joe Biden, dijo «comprender la frustración», pero llamó a la calma. Los estadounidenses «tienen derecho a manifestar pacíficamente, pero la violencia nunca es aceptable», dijo en un comunicado.

por Camille Camdessus con Cyril Julien en Washington

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