Entrevista Sergio Ramírez Mercado

En Nicaragua los índices de pobreza son pura ciencia ficción

En la recta final de un proceso electoral en el que todos los analistas vaticinan concluirá con la continuidad de la familia Ortega

En la recta final de un proceso electoral en el que todos los analistas vaticinan concluirá con la continuidad de la familia Ortega como dueños del poder en Nicaragua, UNIVERSIDAD conversó con Sergio Ramírez Mercado, escritor, periodista, abogado y uno de los más destacados intelectuales de Latinoamérica, para analizar esta coyuntura política.

Desde su casa, en Masatepe, Masaya, Sergio Ramírez disecó con ojo crítico el momento que vive su país y señaló que la desconfianza es el motor que alimenta la apuesta de Daniel Ortega de apoyar su gobierno en un  esquema familiar; que su caudillismo ahoga el surgimiento de cualquier figura política que pudiera opacarlo y que, en la Nicaragua de hoy, la manera de calcular la pobreza es un ejercicio de ciencia ficción.

SergioRamXXrezEn su columna La muchacha y el jaguar, usted evoca los inicios románticos de la revolución sandinista y dice que ya entonces había rasgos del autoritarismo que hoy se expresa con claridad. ¿Cómo fue el cambio de aquel gobierno en el que usted participó y este momento de candidatura familiar?

-Se trata de un cambio muy radical entre lo que eran los sueños y las ideas revolucionarios de entonces y esta etapa de hoy con un “danielismo” que tiene muy poco que ver con lo que era el sandinismo. Hoy se trata de un proyecto personal y a la revolución nunca la concebimos como un proyecto personal de poder, había ciertos equilibrios y una contención del caudillismo, mientras que hoy el liderazgo es totalmente personal y no tiene ningún freno.

Cuando la generación que acompañó la revolución inicialmente se separó de Ortega, ¿fue por el triunfo de doña Violeta (Barrios de Chamorro)?

-Fue a mediados de los 90, cuando se dio la contradicción entre quienes perseguían un proyecto a la vieja usanza, un proyecto de socialismo real y se impulsa la idea de que la única manera de regresar al poder era la violencia contra el gobierno de la señora Chamorro, es decir, no dejándola gobernar, poniendo barricadas en las calles, fabricando huelgas artificialmente de manera que el gobierno colapsara y que los sandinistas pudieran regresar al poder.

Y, por el otro lado, estaba un grupo muy numeroso de personas, intelectuales, gente que había tenido un rol muy importante durante la revolución, algunos habían empuñado las armas y otros que no las habíamos empuñado, pero habíamos participado de manera importante y pensábamos que la única manera de retornar al poder era a través de las elecciones, convenciendo a la gente de que éramos la única opción de cambio y de un proyecto distinto. Por eso, publicamos un manifiesto que se llamó Por un sandinismo que vuelva a las mayorías; esa fue la primera clarinada que dimos muchísimas personas, intelectuales, escritores, políticos y guerrilleros.

También fue importante que ese grupo exigíamos que se investigaran y castigaran todos los actos ilícitos que se habían cometido de apropiación de bienes del Estado y de particulares, que fueron a parar a manos de personas privadas, y ahí encontramos una gran resistencia y fue otro de los motivos que llevó al conflicto y a la formación de un nuevo partido que fue el Movimiento Renovador Sandinista.

SergioXRamXXrez2Hace ya casi 40 años de aquella revolución, pasó la guerra, pasaron Chamorro, Alemán, Bolaños y Ortega, pero aún 4 de cada 10 nicaragüenses sigue siendo pobre. ¿Por qué?

-Primero, porque la revolución no pudo resolver el problema de la pobreza, por la guerra y la destrucción masiva que provocó, la inflación galopante, el desabastecimiento y la destrucción de la infraestructura, todo eso hizo imposible un proyecto económico. Los gobiernos que vinieron después aplicaron una política neoliberal. Y para poner en términos relativos todo, a doña Violeta le tocó hacer un ajuste financiero enorme porque el país estaba en ruinas; luego vino el gobierno de Alemán y fue la corrupción, el asalto a los recursos públicos, el lavado de dinero; luego vino el gobierno de Bolaños que no tenía poder político propio y tuvo que bailar en la cuerda floja entre el partido de Alemán y los sandinistas.

Y luego, al llegar Ortega al poder, lo que hizo fue seguir por este mismo camino del ajuste económico. El Fondo Monetario Internacional (FMI) no deja de aprobar los ajustes económicos de Nicaragua y a esto se atiene Daniel Ortega, y el Fondo le hace una concesión importante: lo deja manejar los recursos del petróleo venezolano sin que ese dinero ingrese a las cuentas públicas; esto es determinante, todo el dinero que proviene del petróleo venezolano, que son recursos líquidos, todo ese dinero, Daniel Ortega lo usa a discreción sin que pase por el Tesoro Nacional, sin control presupuestario, esto se maneja fuera del presupuesto y con ese dinero se comienza a hacer de todo, programas de asistencia, obras y también negocios particulares, todo cae allí y el FMI cierra los ojos.

Por eso, Daniel Ortega está agarrado de dos ramas, por un lado, del FMI en donde él cumple estrictamente con lo que el Fondo le dice y, por otro lado, gasta libremente y dilapida los recursos venezolanos que sumaron cerca de $6.000 millones.

Tampoco se aprobó nunca una ley de justicia fiscal que haga que los impuestos directos crezcan y que disminuyan los impuestos al consumo que afectan a los sectores más pobres, y no se aprobó por el pacto que existe entre la empresa privada y el gobierno de Daniel Ortega; esto provoca que la inequidad siga existiendo en nuestra estructura social.

En Nicaragua hay más de un 40% de pobres, gente que vive con dos dólares al día, esa es la medida que se usa para medir la pobreza y quienes están por encima de los dos dólares diarios ya no son pobres. Es una ciencia ficción. ¿No? Si se contaran los que viven con tres dólares al día, el 60% serían pobres… hay otras maneras de medir la pobreza, el 70% de la población pertenece al mundo del trabajo informal; en Costa Rica, el 80% pertenece al mundo laboral formal, esta es la verdadera inequidad, la gente en Nicaragua sale a rebuscarse todos los días de qué vivir.

Aquí se necesita sumar entre cuatro y cinco salarios mínimos para que una familia pueda vivir. Un salario mínimo en Nicaragua solo alcanza para financiar el 12% o 15% de la canasta básica. Esta situación de inequidad no ha cambiado y mientras el número de pobres no disminuye, aumenta el número de millonarios, de fortunas que han nacido de la nada.

Los gobiernos familiares nacen de la desconfianza que los caudillos tienen del resto de la gente y Daniel Ortega lo expresó muy bien en el discurso del último 19 de julio al alabar la lealtad de su esposa”.

Sergio Ramírez Mercado, Escritor

¿Cuál es su evaluación sobre la destitución de 28 diputados opositores? ¿Qué espacio queda para la democracia?

-Esto no hay que verlo como un acto caprichoso, esto hay que verlo como un plan, un plan de propiciar una situación de partido único y hegemónico que comienza por quitar a la verdadera oposición de la legalidad.Y no es que se trate de una oposición muy grande, no. La verdad es que la oposición política es limitada, pero es la única oposición legítima capaz de hacer oposición parlamentaria, y esta oposición fue eliminada e ilegalizada por una decisión arbitraria de la Corte Suprema de Justicia que le concedió la licencia del Partido Liberal Independiente (PLI) a un señor desconocido que se llama Pedro Reyes y que nadie sabe quién es. Es un aliado de Daniel Ortega y que, para seguir con su ejemplo, acaba de inscribir en el primer lugar de su lista para diputados por Managua a su esposa. Estas son las correspondencias de la Nicaragua de hoy: la esposa de Arnoldo Alemán inscribió su propio partido y se colocó en primer lugar de la lista de diputados… hay un modelo de poder familiar entre los aliados de este régimen nuevo que se va a presentar a partir de ahora, en donde hay un partido hegemónico sin oposición parlamentaria y que no se conforma con ilegalizar a los diputados del PLI que habían sido electos popularmente y que tienen detrás suyo 700.000 votos y a quienes este señor Pedro Reyes señala porque no se someten a la disciplina del partido que le acaban de regalar.

Esto es un plan. Con estas medidas, a partir del año que viene qué tendremos en Nicaragua: un gobierno electo probablemente con el 90% de los votos y una Asamblea Nacional con 90 escaños, de los cuales, el Frente Sandinista se llevará 75 y va a repartir 12 o 15 escaños entre los partidos de mentira, con Arnoldo Alemán y Pedro Reyes como aliados.

Hay líneas que conectan las figuras de Anastasio Somoza y Daniel Ortega: concentración de poder político y riqueza, inflexibilidad a la crítica, represión de opositores. ¿Qué los conecta y qué los diferencia?

-Si como todo indica, Daniel Ortega gana estas elecciones, habría estado en el poder 25 años y ningún miembro de la familia Somoza estuvo 25 años en el poder. Luego, el nombramiento de la señora Murillo como candidata da cuenta de la intención de un nuevo gobierno familiar y, si ella puede, seguramente sus hijos van a comenzar a tener más  relevancia pública, más protagonismo en los próximos cinco años. Estamos hablando de un gobierno familiar, son dos conexiones muy importantes.

¿Por qué ha sido tan poco efectiva la creación de un espacio de oposición en Nicaragua?

-Creo que la oposición ha equivocado constantemente el encuentro de las claves de un liderazgo en donde la gente pueda ver una alternativa diferente. Se necesita un liderazgo joven que pueda tocar los temas que le interesan a la gente. Una oposición basada en temas constitucionales, de legalidad, de separación de poderes, de falta de espacios democráticos, no es sensitivo para la mayoría de la población. Al  ciudadano común que pertenece a este 70% de la gente que vive en el mundo laboral informal le ponen a elegir entre democracia participativa y salarios o posibilidad de llevar la comida a su casa, escoge lo último. ¿No?

El gobierno ha sido hábil en crear expectativas de que van a mejorar la economía, no importa cuáles sean las reglas del juego político y una de estas trampas es el Gran Canal.

El Gran Canal es la trampa que dicen traerá felicidad y riqueza para todo el mundo y es una gran mentira.Pero las grandes mentiras tardan en disiparse cuando cargan de esperanzas a la gente. Cuando se disipe esta mentira, las consecuencias para el que las inventó serán muy graves. Ya han pasado varios años desde que esta mentira se creó y ni siquiera han clavado una estaca ni han cavado una sola zanja, sin embargo, aún la gente le tiene la esperanza puesta.

Ligada a la figura del canal está Laureano Ortega que trajo la idea inicial. Los Ortega manejan el poder familiarmente. Daniel y Rosario los asuntos de gobierno y su hijo Laureano los negocios…

-Los gobiernos familiares nacen de la desconfianza que los caudillos tienen del resto de la gente y Daniel Ortega lo expresó muy bien en el discurso del último 19 de julio, al alabar la lealtad de su esposa. Él está viendo la lealtad como una forma de medir quién puede estar cerca suyo y quién no. Él acusó de ratas que se bajan del barco a todos los que nos fuimos y él no quiere volver a correr ese riesgo con nadie. ¿Quién le ha probado su total lealtad?  Su mujer. ¿En quién confía? En sus hijos que nunca lo van a traicionar. Por eso es que el poder familiar se consolida.

Aquí, fuera de la figura del presidente y su esposa y sus hijos -que tienen  ciertas facultades, pero quienes tienen el poder absoluto son ellos dos-, fuera de ese nivel, en Nicaragua nadie tiene poder político, solo gente que es enviada a hacer algo, cumple, regresa, informa, pero aquí figuras políticas no hay. Las figuras políticas que han salido fueron descabezadas. Es el caso de Marenco o de Herty Lewites, cuando cogieron agua suficiente como para navegar por ellos mismos, fueron inmediatamente ahogados, porque no puede haber ese tipo de competencia; esa es la estructura de poder que tenemos.

Usted pregunta quién es el ministro de Salud, el ministro de Educación, y nadie sabe, son hombres deliberadamente desconocidos por la gente para que puedan ser sustituidos en  cualquier momento; es una estructura de anulación constante, son operadores que no pueden hablar. Aquí el ministro de Educación no puede decir cuántos niños se matricularon o el ministro de Salud no puede decir cuántos casos de zika hay porque todo ese poder lo ejerce la Primera Dama; ella es la única que puede decir algo.

Al inicio de la revolución, Ortega era un hombre muy pobre, hoy se mueve en una camioneta valorada en $100.000, viaja con una comitiva de cientos de personas, vive en una casa con obras de arte importantes.  ¿Es hoy Ortega un hombre rico?

-Es un hombre poderoso en todo sentido y para él, el dinero es un instrumento del poder político; yo no creo que Daniel Ortega quiera ser millonario per se o para tener mansiones, aviones, helicóptero, sino que él piensa que el dinero y los recursos son parte del poder político y que, sin dinero, el poder político se vuelve precario y ese es el pensamiento de alguien que piensa estar ahí mientras viva. Él se ve a sí mismo como el jefe de Estado de un país poderoso que no existe, es como si viviéramos en mundos diferentes. Yo le he visto en la carretera a Masaya pasar la comitiva presidencial con policías en cada alto del semáforo; yo he llegado a contar 30 vehículos de comitiva en esa caravana, entre jeeps, policías, las cuatro camionetas Mercedes Benz iguales a las que él utiliza, ambulancias, etc. Ese país no es Nicaragua, una caravana como esa no se corresponde a lo que es un país pobre como Nicaragua; es el poder exhibido desde la visión del tercer mundo, es una manera de demostrar el poder exhibiéndolo, es lo que pasa con los nuevos ricos que quieren exhibir su riqueza.


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