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La UE refuerza sus sanciones a Rusia y se prepara a un invierno difícil

A pesar de que la guerra en Ucrania golpea fuertemente las economías europeas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, insiste en nuevas y más duras medidas contra Rusia.

Enfrentada a la perspectiva de una larga guerra en Ucrania, la Unión Europea (UE) refuerza sus sanciones a Rusia y adopta medidas para mantener el apoyo militar y hacer frente a una eventual carencia del gas ruso.

Este viernes, la Comisión Europea (brazo ejecutivo de la UE) lanzó una propuesta de prohibir las compras de oro ruso, un paso esperado ya que busca alinear las sanciones europeas con las adoptadas por países del G7.

La UE ha aprobado hasta ahora seis paquetes de sanciones a Rusia, y el último, adoptado en junio, impone la prohibición a la mayoría de las importaciones de petróleo ruso.

«Moscú debe seguir pagando un alto precio por su agresión» a Ucrania, argumentó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras la presentación de las nuevas medidas.

«Por lo tanto, hoy proponemos endurecer nuestras sanciones contra el Kremlin, aplicarlas de manera más efectiva y extenderlas hasta enero de 2023», indicó.

Los ministros europeos de Relaciones Exteriores tendrán el lunes una reunión en Bruselas para discutir estas medidas, aunque no se espera una decisión durante su encuentro, dijo un alto funcionario europeo.

El mayor comprador de oro ruso es el Reino Unido, con 290 toneladas adquiridas en 2020 por un monto de 16.900 millones de dólares, según indicaciones de la aduana rusa.

Pero la decisión de la UE no será  solo simbólica, ya que «cortará otro grifo de financiación para la guerra en Ucrania», apuntó el alto funcionario europeo.

En la capital belga, los ministros deben liberar un quinto tramo de 500 millones de euros del Fondo Europeo para la Paz, destinado a financiar equipos militares y armas suministrados a Ucrania.

Así, se espera un «acuerdo político» el lunes, ya que varios estados miembros deben obtener la aprobación de sus parlamentos para otorgar sumas de este fondo creado fuera del presupuesto europeo. Esa aprobación debe ser unánime en la UE.

La UE habrá liberado así desde el inicio del conflicto 2.500 millones de euros de los 5.700 millones de este fondo.

 

Pasar el invierno

El jueves, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, admitió que la guerra «durará» y los países de la UE deben estar preparados «para prescindir del gas ruso».

De su lado, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo el miércoles ante el Parlamento Europeo que «Ucrania puede perder la guerra».

«Por lo tanto, es importante brindarle un apoyo sustancial durante un largo período. Esto tiene un precio, pero si dejamos que Rusia lo haga, el uso de la fuerza estará justificado y Europa será más vulnerable», explicó.

Para Macron, los europeos deben montar una «economía de guerra» para hacer frente a esta crisis.

Simultáneamente, la UE aumentará su capacidad de producción de material bélico militar y repondrá sus existencias agotadas debido a la entrega de equipo militar a Ucrania.

La Comisión presentará el próximo martes un instrumento con un presupuesto de 500 millones de euros para «fortalecer las capacidades industriales europeas de defensa a través de la contratación conjunta».

La institución también presentará un plan de emergencia para reducir la demanda de energía en previsión de una posible interrupción del suministro de gas ruso.

Ese plan incluirá la posibilidad de restricciones en la distribución.

Todas estas medidas contribuyen a la economía de guerra, explicó un funcionario europeo.

La UE compra anualmente 163.000 millones de metros cúbicos de gas a Rusia, un tercio de los cuales pasa por el gasoducto Nord Stream. El objetivo del plan es ahorrar entre 25.000 y 60.000 millones de m3 de gas durante el periodo del invierno boreal.

«Tenemos que aguantar en invierno», explicó el funcionario europeo. «Las sanciones van a golpear duramente a Rusia en 2023», añadió.

No obstante, advirtió que «el apoyo público en la UE se mantiene por ahora, pero existe una sensación creciente de que los europeos son los que están pagando las sanciones».

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