Mundo Ucrania

La guerra en que Europa perdió sin pelearla ni evitarla

La retórica belicista de algunos países europeos parece ser el intento de disimulo del gigantesco error político con que han manejado su propia crisis hegemónica.

Después de un prolongado estancamiento, en que Ucrania se dedicó principalmente a aplicar métodos no convencionales de lucha, como el terrorismo y los ataques con drones a población civil dentro del territorio ruso, el anuncio de la aprobación de la ayuda por $61.000 millones en el Congreso de EE.UU. fue combustible sobre las brasas.

Por un lado, los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) anuncian sustanciales incrementos en la inversión militar, por otro, algunos de ellos anuncian la posibilidad de enviar tropas a enfrentar a los rusos.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha respondido con claridad que si llegan tropas francesas, posibilidad que ha anunciado su homólogo francés Emmanuel Macron, ese será el primer objetivo de su ejército y que si la OTAN decide ir a una confrontación directa no descarta el uso de armas nucleares estratégicas.

“Nos oponemos a que se utilice la crisis ucraniana para culpar a otros, desprestigiar a un tercer país e iniciar una nueva Guerra Fría”, Xi Jinping, presidente de China.

Mientras Ucrania espera la llegada de la ayuda militar aprobada, Rusia demuestra en el frente de guerra que la probabilidad de triunfo ucraniano es remota.

Una serie de ataques en las regiones fronterizas del noreste ucraniano le han dado una nueva cara al conflicto donde Putin parece considerar, a diferencia de lo que pensaba hace dos años, en la posibilidad de invasión total.

Bélgorod y Járkov

Luego de la fallida contraofensiva en junio del año pasado, Ucrania inició la estrategia de distracción de las fuerzas rusas mediante el ataque a otros puntos alejados del frente de batalla en la región del Dombás. Mediante ataques terroristas e intentos de invasión de mercenarios por la frontera noreste, cerca de la ciudad de Bélgorod buscaban sugerir la posibilidad de un nuevo frente.

Los avances rusos en la región fronteriza noreste de Ucrania hacia Járkov parecen apuntar hacia la posibilidad de una derrota total en un mediano plazo.

El ejército ruso repelió esos intentos, pero luego Kiev empezó a utilizar drones para provocar una inestabilidad y obligar a las tropas rusas a desplazarse a la zona, lo que supondría debilitarse en el frente, particularmente cerca de Crimea y Lugansk.

En este mes de mayo, cuando ya se aprobó la ayuda por $61.000 millones por parte de EE.UU. y la entrega de equipo militar de mayor alcance, las condiciones se invirtieron.

Rusia decidió movilizar tropas en la región de su frontera este con Ucrania, precisamente cerca de Bélgorod y enfilar hacia Járkov, la segunda ciudad en importancia de Ucrania.

Las fuerzas rusas cruzaron la frontera el viernes 10 en una ofensiva hacia Lipsi y Vovchansk, dos localidades situadas respectivamente a unos 20 y 50 kilómetros al noreste de Járkov.

El presidente de EE.UU., Joe Biden, pasó del pretendido reivindicador de la hegemonía de Occidente a ser el líder que precipitó la decadencia del liderazgo de su país como la primera potencia mundial.

A primera hora del lunes 13, el Estado Mayor ucraniano reconoció en Facebook que “el enemigo está experimentando actualmente un éxito táctico”, al añadir que “los combates continúan en la ciudad fronteriza de Vovchansk”, que contaba con unos 3.000 habitantes antes de la actual ofensiva y adonde Moscú ha movilizado “hasta cinco batallones”, según Kiev, dijo la agencia France Presse.

El gobernador de la región de Járkov, Oleg Sinegubov, afirmó que “todas las zonas de la frontera norte están bajo fuego enemigo casi las 24 horas del día”, informa la agencia.

Según el canal Telegram DeepState, cercano al ejército ucraniano, los rusos lograron ocupar unos 70 kilómetros cuadrados (km2) en la región de Lipsi y 34 km2 en Vovchansk.

Al menos 15 civiles rusos murieron el domingo 12 en el derrumbe parcial de un edificio residencial en Bélgorod, cerca de la frontera, tras un ataque ucraniano con misil.

12 aeronaves no tripuladas fueron derribadas en la región cercana a la ciudad y otros 8 drones fueron destruidos sobre la región de Kursk, también fronteriza con Ucrania, mientras 4 más fueron interceptados sobre la región vecina de Lipetsk.

El presidente ruso Vladimir Putin ha demostrado que es capaz de afrontar una escalada mayor en el conflicto con las potencias occidentales.

El gabinete renovado de Putin

Tras su victoria en las elecciones de marzo, al asumir para un nuevo periodo, Putin está obligado constitucionalmente a nombrar a un nuevo grupo de ministros, o a volver a nombrar a los ya designados. En ese escenario, figuras como Serguei Lavrov, a cargo de Relaciones Exteriores permaneció en su cargo, mientras el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, fue relevado y designado secretario del Consejo de Seguridad, donde sustituye a Nikolai Patrushev, hombre muy cercano a Putin, quien pasa a ser su asesor, con un cargo en la producción naval.

La cartera de Defensa quedará a cargo del economista Andréi Belousov, pues el Kremlin explicó que debe “estar absolutamente abierto a la innovación, a la introducción de todas las ideas avanzadas, a la creación de condiciones para competitividad económica”. Belousov ha sido uno de los asesores económicos más influyentes de Putin durante la última década.

El nombramiento de Belousov como nuevo ministro de Defensa de Rusia es una señal de que el presidente Vladimir Putin se prepara para un largo conflicto en Ucrania y apuesta por la economía de guerra para ganar, estiman analistas consultados por AFP.

Putin “necesita avanzar aún más hacia una economía de guerra y un gasto militar eficaz, y Andréi Belóusov es uno de los funcionarios económicos en quien más confía”, declaró Ben Noble, profesor asociado de política rusa en la University College de Londres.

“El objetivo de Putin es mejorar la eficacia de la producción de armas y satisfacer las necesidades militares”, escribió Tatiana Stanovaya, fundadora de la consultora R. Politik. “En este contexto, Belousov es una elección lógica”, añadió.

“La conclusión principal es que Vladimir Putin se prepara para una larga confrontación con Occidente”, señaló Noble. Este nombramiento al frente de defensa aleja al ministerio de la toma de decisiones en el campo de batalla y refuerza el poder del Estado Mayor militar, dirigido por el general Valery Gerasimov.

“El ejército siempre ha sido prerrogativa del jefe del Estado Mayor, que continúa sus actividades y no se contemplan cambios por ahora a este respecto”, indicó el portavoz del Kremlin Dmitri Peskov.

El primer ministro británico Rishi Sunak y su homólogo francés Emmanuel Macron han sostenido una retórica belicista frente a Rusia que algunos de sus colegas europeos consideran peligrosa.

La cumbre China-Rusia

El presidente ruso Vladimir Putin visitará Beijing el jueves 16 y viernes 17 de mayo para reunirse con su homólogo Xi Jinping, en una cumbre que parece puede ser determinante en el transcurso de los acontecimientos geopolíticos actuales.

El presidente Xi visitó Europa la semana pasada, donde se reunió en Francia con el mandatario Emmanuel Macron, quien ha asumido recientemente una postura desafiante hacia Putin, amenazando incluso con el envío de tropas francesas a Ucrania si Kiev se lo solicita.

También se reunió con la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, quien sostiene que la relación estrecha de China y Rusia es un respaldo al Kremlin.

“Nos oponemos a que se utilice la crisis ucraniana para culpar a otros, desprestigiar a un tercer país e iniciar una nueva Guerra Fría”, dijo Xi en referencia a las críticas occidentales durante una declaración a la prensa, sin preguntas autorizadas para los periodistas, junto a su par francés, Emmanuel Macron, en París.

“China no es la causa de la crisis ni forma parte de ella. Sin embargo, no somos indiferentes a la desgracia ajena. Desempeñamos desde el inicio un papel positivo en la búsqueda de la paz”, agregó.

El presidente chino luego viajó a Serbia, donde conmemoró el 25 aniversario del bombardeo de la OTAN a Belgrado, donde fueron asesinados tres diplomáticos chinos que estaban en la embajada de su país en esa ciudad.

Seguidamente, se dirigió a Hungría donde fortaleció lazos con el primer ministro Víktor Orbán, quien es un severo crítico del apoyo abierto y sostenido de la UE a Ucrania en la guerra.

China, pese a haber declarado su amistad “sin límite” a Rusia antes del inicio del conflicto con Ucrania, siempre ha estado dispuesta a mediar para lograr una solución pacífica. No obstante, también ha sido objeto de provocaciones por parte de EE.UU., que alienta los movimientos separatistas en Taiwán y el clima de tensión en la región Indo-pacífica.

Asimismo, ha sido señalada por la Unión Europea como una amenaza y más recientemente acusada de apoyar a Moscú en la guerra.

Las potencias occidentales tienen que saber, porque cualquier asesor militar medianamente informado se los puede decir, que la guerra en Ucrania está perdida y que sostenerla en una guerra prolongada para justificar las sanciones económicas a Rusia no tendrá un destino feliz para los europeos.

Si el oráculo electoral, del que los mismos gobernantes europeos no parecen tener duda, se cumple y Donald Trump regresa a la Casa Blanca, la resolución del conflicto en Ucrania se dará con condiciones todavía más desventajosas para la UE.

Pero algunos mandatarios europeos, como el francés Macron y el británico Sunak insisten en que la vía es poner más leña a la hoguera.

La eventualidad de un conflicto a gran escala no se descarta mientras en el poder permanezcan irresponsables que promuevan la escalada.

Desde hace dos años, cuando la guerra iniciaba, en las conversaciones en Estambul, Rusia dejó claro que su interés no era territorial ni invadir Ucrania, sino garantizar que esta no ingresara en la OTAN porque significaba un riesgo intolerable para la seguridad rusa.

La actitud de Suecia, el miembro más reciente de la organización militar, dada a conocer esta semana, comprueba que los temores de Putin eran totalmente fundados.

Suecia o para qué sirve la OTAN

Suecia, que se integró en marzo a la OTAN, salió de décadas de neutralidad y no tardó mucho en mostrar su disposición a servir.

El parlamento de Suecia tiene previsto votar en junio un Acuerdo de Cooperación en Defensa con Estados Unidos, que le dará a este país acceso a bases militares suecas y permitirá el almacenamiento de equipamiento y armas en la nación escandinava.

Asociaciones pacifistas pidieron al Gobierno especificar por escrito en ese acuerdo que Suecia no permitirá el despliegue de armas nucleares en su territorio. Pero el Gobierno se negó a explicitarlo. El primer ministro, Ulf Kristersson, dijo este lunes 13 que está abierto a albergar armas nucleares en territorio sueco en tiempos de guerra.

El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, dijo este lunes 13 que está abierto a albergar armas nucleares en territorio sueco en tiempos de guerra.

Escalada o paz

En respuesta a las declaraciones de dirigentes de potencias occidentales sobre la posibilidad del envío de soldados a Ucrania, el presidente ruso ordenó la semana pasada llevar a cabo “en un futuro próximo” ejercicios nucleares “para entrenarse en la preparación y uso de armas nucleares no estratégicas”, que pueden ser utilizadas en el campo de batalla y ser disparadas sobre misiles.

La doctrina nuclear rusa prevé el uso “estrictamente defensivo” del arma nuclear en caso de ataque a Rusia con armas de destrucción masiva o en caso de agresión con armas convencionales “que amenacen la existencia del Estado”.

En octubre de 2023, Rusia anunció que Putin supervisó lanzamientos de misiles balísticos durante maniobras militares orientadas a simular un “ataque nuclear masivo” por parte de Moscú.

Aun en un enfrentamiento directo de la OTAN con Rusia, el resultado sería catastrófico para Europa y posiblemente las potencias occidentales tampoco se podrían “coronar” ocupando Moscú.

La idea de prolongar el conflicto ucraniano, además de no querer aceptar una derrota y reconocer el pésimo actuar político que han tenido, solo puede servir a las potencias occidentales para mantener las sanciones a Rusia e incrementar sus recursos militares que podrían dirigirse luego a otro destino más fácil de capturar.

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