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Gustavo Petro, primer presidente electo de izquierda en Colombia

El mandatario electo realizó su primer pronunciamiento tras la victoria a través de su cuenta de Twitter. "Hoy es día de fiesta para el pueblo. Que festeje la primera victoria popular. Que tantos sufrimientos se amortigüen en la alegría que hoy inunda el corazón de la Patria. Esta victoria para Dios y para el Pueblo y su historia. Hoy es el día de las calles y las plazas".

Gustavo Petro será el nuevo presidente de Colombia, una victoria que lleva al poder a la izquierda por primera vez en la historia republicana de esta nación suramericana.

El mandatario electo realizó su primer pronunciamiento tras la victoria a través de su cuenta de Twitter. «Hoy es día de fiesta para el pueblo. Que festeje la primera victoria popular. Que tantos sufrimientos se amortigüen en la alegría que hoy inunda el corazón de la Patria. Esta victoria para Dios y para el Pueblo y su historia. Hoy es el día de las calles y las plazas».

El candidato del Pacto Histórico se impuso con el 50,48% de los votos, frente al 47,26% del empresario Rodolfo Hernández, con el 97%., una diferencia de más de 700 mil de votos entre ambos candidatos,

Los dos aspirantes llegaron a esta histórica elección empatados en la intención de voto y con denuncias ante las sospechas de fraude que avivó Petro durante la jornada.

Las votaciones cerraron a las 21H00 GMT y  el cómputo oficial determinó a Petro como el sucesor de Iván Duque a partir del 7 de agosto.

«Hoy tenemos indudablemente que derrotar cualquier intento de fraude con una votación masiva», escribió Petro en Twitter tras sufragar en Bogotá.

El senador y exguerrillero de 62 años subió en sus redes fotos de boletas de votación adulteradas. La Registraduría se hizo eco de las denuncias y pidió a los electores que en tal caso pidieran una nueva tarjeta.

Hernández, quien votó en Bucaramanga, la ciudad de la que fue alcalde, cuestionó a su rival por «crear un ambiente de fraude».

Petro ganó la primera vuelta el 29 de mayo con el 40% de los votos frente al 28% de Hernández, en un castigo de los electores a las fuerzas que siempre han gobernado Colombia.

Pero su ventaja se pulverizó tras el juego de alianzas y una campaña muy agresiva y con filtraciones.

Ruptura incierta

Alrededor de 39 millones de electores estaban convocados voluntariamente a las urnas en un ambiente altamente polarizado.

«Los colombianos nunca se habían enfrentado a esto, no ir hacia donde el entusiasmo les señala sino hacia aquel que les hará menos daño», señala Michael Shifter, del centro de análisis Diálogo Interamericano.

Duramente reprimidas, las protestas de 2019, 2020 y 2021 reflejaron un malestar profundo frente a la desigualdad y falta de oportunidades, principalmente para los jóvenes, e impulsaron el declive del gobierno de Duque y más adelante el de las fuerzas tradicionales.

Con la pandemia se agravó la pobreza, que hoy alcanza al 39% de los 50 millones de colombianos. El desempleo ronda el 11% y la informalidad el 45%.

También el narcotráfico y la violencia asociada, con varios grupos armados expandiéndose por el territorio, serán desafíos del próximo gobierno.

Petro y Hernández representaron la ruptura y cambio, pero con modelos opuestos. El primero quiería transformar el sistema de salud y pensiones, y suspender la exploración petrolera para dar paso a energías limpias ante la crisis climática.

«El país necesita justicia social para poder construirse en paz (…) es decir menos pobreza, menos hambre, menos desigualad, más derechos. Si no hace eso la violencia se profundiza», sostiene Petro.

Hernández aterrizó en esta contienda como un «outsider» adinerado, con un mensaje anticorrupción y de austeridad.

Ambos  coincidieron en que restablecerán relaciones con Venezuela, implementarán el acuerdo de paz de 2016 con las extintas FARC y buscarán dialogar con el Ejército de Liberación Nacional, la última guerrilla reconocida en el país.

Ante el inminente giro, crecen las dudas y los miedos. Sectores poderosos y de las Fuerzas Armadas resisten a Petro por su pasado y sus proyectos de reformas que, temen afecten a la propiedad privada y conduzcan al país hacia un socialismo fallido.

Al vencer, los militares deberán jurar lealtad a un exguerrillero en un país traumatizado por un conflicto de seis décadas con los rebeldes de ultraizquierda

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