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Francia Márquez, la voz de los “nadies”, vicepresidenta afro de Colombia

El presidente Petro es economista con especialidad en temas ambientales y la vicepresidente Márquez es abogada ambientalista, ambos son comprometidos luchadores por causas sociales, lo que le da un giro a la política colombiana que se expresa en una voz de esperanza hacia el futuro que alentó a una participación electoral mayoritariamente joven e histórica el domingo 19 de junio.

Bogotá, Colombia

Puño en alto, sonrisa discreta, atuendos africanos. La abogada ambientalista Francia Márquez venció el soterrado racismo de Colombia y se convirtió este domingo en la primera vicepresidenta afrodescendiente electa de un país gobernado, hasta ahora, por élites de hombres blancos.

De la mano del senador y exguerrillero Gustavo Petro derrotó a las élites y con él será parte del primer gobierno de izquierda de Colombia a partir del 7 de agosto y por los siguientes cuatro años.

«Dimos un paso muy importante, después de 214 años logramos un gobierno del pueblo (…) de la gente de las manos callosas, de la gente de a pie, de los nadies y las nadies de Colombia», dijo Márquez, de 40 años, que lució un vestido colorido ante una multitud que la vitoreaba en un centro de eventos en Bogotá.

Pese a que casi el 10% de los 50 millones de colombianos se reconoce como negro, los pueblos afro viven al margen de la política, sumidos en la pobreza (30%) y cercados por la violencia.

En medio de la guerra sucia que atravesó la campaña presidencial, Márquez fue centro de una furia racista y clasista avivada por las redes sociales.

Varias personalidades locales le lanzaron ataques relacionados con su color de piel y origen pobre.

Desde abril Márquez ha recibido más de mil comentarios y mensajes racistas en medios y redes, según el Observatorio de Discriminación Racial en la Universidad de los Andes.

En la tarima, junto a su familia, celebró este domingo la «histórica» victoria: «juntos vamos a derrotar el racismo estructural en Colombia», aseguró.

Lucha bajo el fuego

Nacida en una familia pobre del departamento del Cauca (suroeste), Márquez fue madre soltera a los 16 años, huyó de su tierra amenazada de muerte, limpió casas para sobrevivir y estudió derecho antes de abrirse paso en la política.

En 2019 quisieron matarla con granadas y ráfagas de fusil por defender el agua de su comunidad, en una región donde los grupos armados imponen su ley, financiados por el narcotráfico y la minería ilegal.

Un año antes, había recibido el Premio Goldman, también conocido como Nobel del medioambiente.

«Los nadie, los que no se nos reconoce nuestra humanidad, los que no se nos reconocen los derechos en este país, nos ponemos de pie para cambiar la historia, para ocupar la política», había advertido en una entrevista con la AFP en marzo, rodeada de guardaespaldas.

Márquez se dio a conocer en esta campaña con un discurso feminista, ambientalista y de izquierda y por su propuesta de «vivir sabroso», una corriente de los pueblos afro que defiende la paz y la armonía con la naturaleza.

«Vamos las mujeres a erradicar el patriarcado de nuestro país, vamos por los derechos de la comunidad diversa LGBTIQ+, vamos por los derechos de nuestra madre tierra, de la casa grande», anunció durante su discurso.

En las primarias de la coalición de izquierda Pacto Histórico, la ambientalista obtuvo la segunda mejor votación (785.000) después de Petro (4,4 millones).

En un país donde la violencia brota cada tanto pese al acuerdo de paz firmado con la disuelta guerrilla FARC en 2016, Márquez apostó por la reconciliación.

Vamos «a reconciliar esta nación, vamos por la paz de manera decidida, sin miedo, con amor y con alegría, vamos por la dignidad, por la justicia social», lanzó antes de que Petro diera su discurso de victoria.

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