Donald Trump: Presidente de los Estados Unidos

“Esto fue un intento de derrocamiento ilegal que falló”

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, esquivó con éxito el primer obstáculo en su carrera hacia un segundo mandato presidencial,

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, esquivó con éxito el primer obstáculo en su carrera hacia un segundo mandato presidencial, al conocerse un resumen de los resultados de la investigación que el fiscal especial, Robert Mueller, hizo sobre la denuncia de que había contado con la ayuda del Gobierno ruso para ganar las elecciones, en noviembre del 2016.

Luego de casi dos años de investigaciones, con la colaboración de 19 juristas y cerca de 40 agentes federales, Mueller llegó a la conclusión de que no existen pruebas de que Trump haya negociado el apoyo de Rusia para facilitar su elección.

El informe había generado expectativa en los Estados Unidos, donde sectores de la oposición no ocultaban la esperanza de que sus conclusiones abrieran las puertas para promover el impeachment del presidente.

No todo está claro

Sin embargo, no todo se ha dicho todavía sobre el caso. Mueller entregó su informe –de unas 300 páginas– el pasado viernes 22 al fiscal general William Barr, quien divulgó la semana pasada apenas un resumen de cuatro páginas, con sus principales conclusiones.

Para Barr, la investigación no concluyó que miembros de la campaña de Trump conspiraran o coordinaran con agentes del Gobierno de Rusia actividades que interfirieran en las elecciones. De las conclusiones del informe, afirma Barr, no se puede afirmar que el presidente cometió crimen, pero tampoco se le puede exonerar completamente de esa sospecha.

El otro gran tema bajo investigación era la acusación de que Trump había tratado de obstruir esas investigaciones. “El fiscal general adjunto, Rod Rosenstein, y yo –dijo Barr–, llegamos a la conclusión de que la evidencia obtenida no es suficiente para determinar si el presidente cometió ese delito”.

Esta afirmación –en opinión de comentaristas norteamericanos– es la más controversial, pues serán precisamente Barr y Rosenstein –ambos designados para sus cargos por Trump– quienes deberán decidir, luego de analizar el informe, si el presidente debe ser acusado de obstrucción a la justicia.

Barr ha decidido no publicar por ahora el informe completo. “Debo identificar cualquier información que pueda afectar otros asuntos en curso, incluidos aquellos que el fiscal especial ha remitido a otras oficinas. Luego de que se complete este proceso podré decidir qué se puede divulgar”, afirmó.

Los demócratas, en un comunicado firmado por la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, exigieron que Barr hiciera público el informe completo esta semana y que entregara al congreso toda la documentación y sus conclusiones.

Va por sangre

La reacción de la Casa Blanca ante la divulgación del texto ha sido de alivio. Trump afirmó, antes de subir al Air Force One en Florida, donde pasó el fin de semana, con rumbo a la Casa Blanca, que era “una vergüenza que nuestro país haya tenido que pasar por esto”. En su opinión, “esto fue un intento de derrocamiento ilegal que falló”.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, también señaló que Mueller no había encontrado pruebas de “ninguna colusión” con los rusos durante la campaña, y destacó que el fiscal y el fiscal general adjunto determinaron, además, “que no había habido obstrucción” a la justicia. Para Sanders las conclusiones del informe significan una “exoneración total y completa” del presidente de los Estados Unidos.

En entrevista con Fox News, Trump afirmó que habría sido más razonable que Rusia apoyara a su rival en las elecciones pasadas, la demócrata Hillary Clinton, quien, en su criterio, hubiera impedido la explotación norteamericana de gas y petróleo, favoreciendo la posición de Rusia en el mercado mundial.

Pero eso no será todo. Como escribió Gabby Orr en Político, Trump se siente reivindicado y “ahora va por sangre”.

En todo caso, la estimación de que el informe terminó siendo una completa decepción para los opositores a Trump no es compartida por todos.

Lawrence Douglas, reconocido profesor de Derecho del Amherst College, de Massachusetts, en un artículo publicado en el diario inglés The Guardian, estimó que la investigación había resultado un éxito notable y que sus conclusiones difícilmente exoneran del todo al presidente, como este reclamó en un “típico tweet incorrecto”.

Para Douglas, sirvió para documentar la “criminal intervención” de Rusia en la elección norteamericana y llevó a la cárcel a varios asesores del presidente.

La investigación de Mueller –agregó– nos hizo soñar que la incapacidad de Trump para ejercer el cargo podría finalmente ser confirmada por el sistema de justicia criminal norteamericano.

“La idea de que la ley nos podría haber salvado de lo que, en definitiva, debe ser una decisión política, quizás fue siempre ingenua”, concluyó.

La prensa atrapada

El papel de la prensa en estos dos años también ha sido puesto en cuestión, como destacaron los periodistas Aaron Maté y Matt Taibbi. Una triste ironía, escribió Katie Halper en una entrevista que realizó a ambos, es que la narrativa rusa, de la que mucha gente se colgó con la esperanza de que se trajera abajo a Trump, “solo lo ayudó”. Los hechos se hicieron públicos y ahora Trump, con razón, “los está usando para su campaña electoral”.

Maté no descarta que Mueller todavía ofrezca “algo” a quienes esperaban un informe condenatorio, especialmente en lo que se refiere a los cargos de obstrucción de la justicia.

Pero tanto Maté como Taibbi estiman que el seguimiento del caso por los principales medios norteamericanos contribuyeron a relegar a un segundo o tercer planos otros temas relevantes. Entre ellos se encuentran medidas adoptadas por el Congreso contra disposiciones sobre “seguro de salud de millones de norteamericanos”, o sobre la guerra en Yemen.

Sobre esa guerra, la prensa descuidó la cobertura, “cuando Estados Unidos está tomando parte en un genocidio y matando a decenas de miles de personas mediante los bombardeos saudíes y la hambruna que esa campaña estaba produciendo”.

“Uno de los temas más importantes ignorados, dijo Maté, fue la peligrosa escalada de tensiones entre Estados Unidos y Rusia que Trump estimuló al adoptar políticas mucho más agresivas que Obama”.

“Todo esto es incoherente”, afirmó. “Estaban acusando a Trump de haber apostado por Putin, mientras hacía exactamente lo opuesto: trataba de derrocar el aliado de Putin en Venezuela; bombardeaba dos veces los aliados de Putin en Siria; y abandonaba el tratado sobre fuerzas nucleares de alcance intermedio, desatando una nueva carrera armamentista nuclear”.

Maté recordó que la mayor protesta llevada a cabo en Estados Unidos contra el gobierno Trump no fue sobre la decisión de eliminar el seguro de salud, ni sobre la reducción de impuestos, algo que –en su opinión–, fue “la mayor transferencia de riqueza hacia arriba en la historia de los Estados Unidos. Fue para proteger a Robert Mueller”.

Para Taibbi, la prensa se ha comportado en este caso como una manada. “Si 51% de la manada decide ir por un camino, todos van por ese camino”. Para esa prensa, el informe de Mueller fue decepcionante y el tema dejó en evidencia las carencias de los medios en su cobertura sobre otros temas relevantes.

 


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