Wilfredo Miranda, periodista nicaragüense

“Es vital hacer periodismo sobre Nicaragua”

Wilfredo Miranda es al autor de la investigación periodística “¡Disparaban con precisión: a matar!”, que desnuda los crímenes siniestros de la dictadura de Daniel Ortega, la cual obtuvo el galardón Rey de España.

Cuando Wilfredo Miranda Aburto se enteró que su investigación periodística  “¡Disparaban con precisión: a matar!” había ganado el premio Rey de España, uno de los premios más importantes del periodismo en español, iba conduciendo por Miami, el lugar donde reside temporalmente debido a las amenazas por parte de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Miranda, de 27 años de edad, inició su carrera periodística dentro de la redacción de Confidencial, hace más de cinco años. Ha estado interesado en la profesión desde su infancia, puesto que su abuelo también se desempeñó como periodista toda su vida.

Actualmente el joven es autor de grandes investigaciones que constantemente denuncian las violaciones a los derechos humanos del gobierno de Ortega.

Su más reciente trabajo, “¡Disparaban con precisión: a matar!”, retrata los métodos que la Policía Nacional de Nicaragua, en conjunto a paramilitares serviles del régimen, usaban para asesinar participantes de las protestas en Nicaragua entre abril y mayo del 2018.

UNIVERSIDAD conversó con el autor sobre la situación del periodismo independiente en ese país, el proceso de su investigación y sobre Confidencial, que fue brutalmente allanado en diciembre del año pasado.

¿Cómo comenzaste a reportear la crisis en Nicaragua?

-Como todos los periodistas en Nicaragua, creo. Es decir, fue una crisis sociopolítica que nos tomó por sorpresa, por asalto. De pronto nos vimos con esa multitud por las calles y nos tocó salir a reportear, a entender qué había pasado para que casi una década en la que nadie había protestado de forma masiva por sus derechos en Nicaragua estuviera volcada a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Así pasé cubriendo todo el tiempo, en las calles, en las protestas.

¿Cómo reporteaste esta investigación “¡Disparaban con precisión: a matar!”?

-Yo asistía diario a Medicina Legal, a hablar con los familiares de las víctimas, que perdieron a sus hijos en las protestas a causa de los balazos. Ahí yo encontré varios patrones cuando yo hablaba con ellos. En principio que a todos los obligaban a firmar un documento o una carta que deslindaban la responsabilidad de realizarle la autopsia, algo inaudito cuando se trata de crímenes de esa naturaleza que por rigor se debe hacer la autopsia médica. En esa misma carta también deslindaban de toda responsabilidad de acusar a la policía.

Encontré otro patrón, todos decían que tenían disparos en la cabeza, tenían la cabeza desfigurada, el cuello o el pecho. Eso a mí me llamó la atención y a falta de autopsias yo comencé a buscar el porqué. Eso correspondía con lo que se decía en las calles que estaban matando francotiradores, pero nadie tenía una prueba fehaciente de eso. Tardé muchas semanas tratando de convencer a médicos del Lenin Fonseca (Hospital público en Nicaragua), que también estaban indignados por la masacre y fue cuando me filtraron 20 gigas de información sobre tomografías.

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Tuve que aprender a usar el programa tomográfico, consultar con expertos. Lo que concluímos fue devastador: disparos con un triángulo de la muerte (Cabeza, cuello y tórax) y con armas de alto calibre. Armas que no son pequeñas. El gran mérito de este reportaje fue el demostrar ejecuciones extrajudiciales en el primer mes de las protestas.

¿Cuál fue la metodología del reportaje? ¿Por qué decidiste reportear este tema?

-Como cualquier otra investigación. “¡Disparaban con precisión: a matar!” nace de una hipótesis: si en realidad habían francotiradores que disparaban a matar. Lo que encontramos a través de la investigación a través de las tomografías, de buscar y encontrar un sobreviviente, la formación son software especializado, con expertos médicos, expertos en balística nos arrojó esto.

¿Cómo fue el impacto?

-Fue inmediato. No solo con el repunte de lecturas que tuvo el sitio de Confidencial, sino en lo revelador que fue esta investigación, no solo a nivel nacional sino a nivel de Latinoamérica. Diferentes medios lo republicaron en muchos países. El impacto fue enorme también ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El reportaje vino también a corroborar lo que ellos habían planteado de esa manera con algunas reservas en su informe. El reportaje entonces fue retomado por ellos, por Amnistía Internacional. El boom fue tal que se señala a los responsables de esta masacre, que son los policías y paramilitares, que reciben órdenes directas de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Todavía es la hora y sigue sorprendiendo a aquellos que lo leen.

¿Cómo es la situación de la prensa independiente en Nicaragua?

-La situación del periodismo independiente en Nicaragua es fatal. El hostigamiento de la dictadura es constante. Más de 60 periodistas exiliados. Hay que recordar también a Ángel Gahona, periodista asesinado en abril. El hostigamiento es tal que han cerrado dos medios de comunicación, entre ellos Confidencial. Sacaron del aire a Esta Semana y Esta Noche (medios donde Miranda trabajaba). Cerraron 100% Noticias, pero con mayor gravedad porque apresaron a Lucía Pineda y Miguel Mora, dos presos políticos de la dictadura. Esto persigue un fin básico, que es acallar toda voz crítica que desnuda, como lo ha hecho mi reportaje y el de otros colegas, la barbaridad y la naturaleza autoritaria y asesina de Ortega y Murillo. En Nicaragua ya no queda casi nadie reporteando, porque es totalmente difícil. Pero pese a la adversidad, el periodismo no se va a acabar.

¿Cómo se está manteniendo Confidencial sabiendo que varios de sus periodistas se encuentran en el exilio?

Confidencial está intacto, la moral está intacta. Es cierto que muchos están en el exilio, pero la mayoría siguen en Nicaragua trabajando. Trabajamos a remoto, porque no tenemos una redacción. La nuestra fue confiscada por policías, pero trabajamos cada quien de donde puede, pero siempre coordinados. Tratando de romper la barrera que nos pone a algunos en el exilio. Seguir informando. No hemos callado ni vamos a callar. Como dijo Carlos Fernando Chamorro, Confidencial no es un edificio, Confidencial está en el alma y en los cerebros de todos nosotros.

¿Cómo es el campo político actual de Nicaragua?

-La situación política de Nicaragua es lamentable. Ha sido el peor derramamiento de sangre después de la postguerra. Es inaudito dispararle a civiles desarmados que se manifestaban en la calle. Vivimos una grave crisis democrática y de violaciones a los derechos humanos por dos personas que están aferradas al poder, que no quieren ceder. ¿Qué nos queda, cuándo vamos a salir de eso? Esa es la pregunta del millón, esperemos que la presión nacional e internacional terminen mellando una dictadura ya aislada y desgastada. Esperamos que el descalabro económico del país termine cediendo a la dictadura.

¿Qué significa el premio Rey de España para vos?

-No me lo creía porque se trata de uno de los galardones más importantes del periodismo en español. Solo se lo han ganado personas que yo admiro. Ganarse el Rey de España equivale ganarse el Pulitzer de alguna manera y guardando distancia. Me siento satisfecho. No te puedo decir que me siento feliz, uno no puede estar feliz en el exilio, pero yo lo recibo con mucha responsabilidad por Lucía, Miguel, por los periodistas exiliados y por Ángel Gahona.

¿Qué significa para Nicaragua?

-Creo que significa que la masacre no solo se sabe dentro de nuestras fronteras, sino que se sepa a lugares como Europa. Creo que en ese sentido abona un montón internacionalizar la crisis. Estar en el radar del mundo que somos víctimas de una dictadura.

¿Por qué seguir haciendo periodismo sobre Nicaragua?

-Porque es vital. Uno no puede claudicar, por el compromiso que nos toca vivir; compromiso con la gente, por el país. Más que con el periodismo, un compromiso ciudadano de seguir contando nuestro país. Si es cierto que ya no hay protestas en la calle, la crisis ahí sigue. El periodismo tiene la responsabilidad moral, ética de seguir explicando, informando, investigando lo que pasa. Como decía un editor polaco, el periodismo se hace más necesario que el pan. La gente ya está ávida de información y es nuestro deber seguir produciendo información de calidad y confiable.

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