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En Colombia venció la izquierda, perdió la derecha, sorprendió el populista.

El ganador fue el izquierdista Pacto Histórico, con una ventaja contundente de más de 12% sobre su rival inmediato, el gran perdedor fue el derechista Equipo por Colombia y con él la política que tradicionalmente ha gobernado el país, y la gran sorpresa la dio la populista Liga de Gobernantes Anticorrupción, que en las últimas dos semanas alcanzó y superó a sus contendores, hasta colocarse en el segundo puesto y garantizarse su lugar en el balotaje del 19 de junio en Colombia.

Bogotá, Colombia

Más de 21 millones de votantes participaron este domingo 29 de mayo en una jornada que resultó ser una bofetada para la derecha y los partidos tradicionales, relegados por primera vez en la primera vuelta presidencial.

La élite históricamente en el poder está «perdiendo terreno» y hay «un país que está cambiando», analizó Eugénie Richard, docente de la Universidad Externado.

El mismo domingo, al saberse los resultados de los conteos de las últimas mesas, arrancó la campaña de segunda ronda electoral en Colombia.

El primero en hablar fue Rodolfo Hernández, ingeniero civil y millonario santanderiano de 77 años, quien esperaba los resultados en traje de baño en la piscina de su mansión.

Con su estilo disruptivo destacó que había ganado su propuesta anticorrupción y que continuaría hacia un cambio en Colombia contra quienes han gobernado el país. Hernández sentenció que «perdieron las gavillas que creían que serían gobierno eternamente»

Luego el derrotado candidato del derechista Equipo por Colombia, apoyado subrepticiamente por el oficialismo uribista, Federico “Fico” Gutiérrez, declaró sin reparos que le daba su apoyo incondicional a Hernández. “No necesito hablar con Hernández” dijo para asegurar que desde ese mismo momento ya a daba su apoyo.

El último en dirigirse al país fue Gustavo Petro, quien inmediatamente enfiló contra su nuevo rival. «Hay cambios que son al vacío, hay cambios que no son cambios, son suicidios», afirmó.

Además, Petro señala al exalcalde de Bucaramanga (2016-2019) y poderoso empresario de la construcción de tener un doble discurso. «Mi contradictor está imputado por corrupción ¿es lo que queremos? (…) ¿seguimos por ahí? ¿seguimos por el camino de las frases huecas mientras lo que se esconde es mantener las cosas como están?», señaló.

Abstencionismo

Tradicionalmente el abstencionismo en Colombia ha superado el 50%, no obstante, en los comicios de lo que va del siglo, poco a poco, se ha ido reduciendo. En la elección del domingo fue se 47%.

La agria lucha entre los contendores favoritos, Fico y Petro, sirvió para impulsar al advenedizo Hernández quien, en un par de semanas, sin asistir a debates, parapetado en redes sociales y con un encendido discurso disruptivo logró el segundo puesto, a 12 puntos del ganador Petro, para pasar al balotaje del 19 de junio.

En las elecciones de 2018, el actual presidente, el uribista Iván Duque, se impuso a Petro en segunda ronda, con el argumento del miedo a la izquierda, pero la impopularidad del actual gobierno, incluso con manifestaciones y violencia en las calles como en ocurrió en 2019 y 2021, pone en duda al electorado sobre su la decisión fue la correcta.

El lastre de estar vinculado a los partidos tradicionales y al oficialismo uribista le pasó la factura a Fico Gutiérrez a quien además algunas proyecciones lo veían con menos posibilidades en una segunda ronda frente a Gustavo Petro.

Según las encuestas de la firma Invamer, Hernández ha venido ganando adeptos para el balotaje ante Petro, al punto de estar prácticamente igualados en las proyecciones con 47% de los votos para el ingeniero civil y un 50% para el congresista, que hasta hace una semana parecía sólido en su camino a la presidencia.

«Hay que construir una campaña dirigida a los jóvenes urbanos que salieron a protestar en años pasados, así como lo hizo (Gabriel) Boric en Chile», apunta Alexander Gamba, profesor de la facultad de sociología de la Universidad Santo Tomás, quien destaca la «baja participación» de los menores de 25 en los comicios del domingo.

Para Gamba, en lo que resta de campaña Petro va tener que modificar su discurso para lograr una convocatoria más amplia:  «Tiene que dejar de plantear que es el candidato antiélites y mostrarse como el que puede defender la democracia, porque muchas de las posturas de Rodolfo son abiertamente antidemocráticas», agrega el sociólogo.

Balotaje del cambio

Petro (62 años) y Hernández (77) llegaron a la segunda vuelta arropados en los anhelos de cambio y renegando de la corrupción.

Para el analista Alejo Vargas, las candidaturas contra la clase dominante triunfaron en sectores sociales a los que «no les gusta los partidos» políticos.

Los conservadores y liberales «aliados al gobierno de Duque», que llegó a la presidencia en 2018 apadrinado por el expresidente derechista Álvaro Uribe (2002-2010), «han sido derrotados», festejó Petro. Enredado en líos con la justicia, Uribe dejó de ser la gran figura política de Colombia después de dos décadas de protagonismo.

Por su parte, con una cocina como telón de fondo y a través de las redes sociales donde es muy activo, Hernández celebró que «perdieron las gavillas que creían que serían gobierno eternamente».

La alianza que tendría que buscar la derecha con Hernández para derrotar al izquierdista Petro y repetir el escenario del balotaje de 2018, se hace ahora mucho más difícil, y la formula simplista de que «Sumada la votación de Rodolfo [Hernández] y la de Federico [Gutiérrez] ya tienen 11 millones», por encima de los 8,5 millones que consiguió Petro, resulta más bien poco probable.

En tres semanas las campañas de los dos contendientes tienen que a acomodarse con un discurso renovado. El temor al cambio ya fue vencido con la derrota palpable de los partidos tradicionales, el reto ahora es convencer del tipo de cambio y gobierno que se quiere elegir para Colombia.

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