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EEUU intenta frenar con aranceles el auge de los autos eléctricos chinos

Los reclamos de EEUU a China de apoyar fuertemente a sus industrias en sectores considerados estratégicos con importantes subvenciones, muestran un doble rasero pues en Agosto 2022 la administración Biden aprobó la Ley CHIPS (Creating Helpful Incentives to Produce Semiconductors) con 280.000 millones de dólares para subvencionar e impulsar la producción de semiconductores.

Washington, Estados Unidos

Estados Unidos decidió aumentar los aranceles a productos procedentes de China valorados en 18.000 millones de dólares, apuntando a sectores estratégicos como vehículos eléctricos, baterías, acero y minerales críticos, informó este martes la Casa Blanca.

Las tasas sobre los vehículos eléctricos se cuadruplicarán, pasando del 25% al 100% este año, precisó la Casa Blanca a menos de seis meses para las elecciones presidenciales entre el presidente demócrata Joe Biden, candidato a su reelección, y su predecesor republicano Donald Trump.

El presidente Biden, acusó a China de “hacer trampa”, al otorgar importantes subsidios a la producción de sus empresas, especialmente las del sector automotor, obviando que se trata de productos vinculados con las industrias verdes.

EEUU intenta salvar su rezago en ese sector con medidas arancelarias que muestran una evidente contradicción con su discurso de libertad de mercado y de protección del medio ambiente.

“No vamos a permitir que China inunde nuestro mercado, impidiendo a los fabricantes estadounidenses de automóviles la competencia leal”, dijo Biden en un discurso este martes en Washington.

Los aranceles de los semiconductores se duplicarán, del 25% al 50%, para 2025, añadió la Casa Blanca.

El objetivo es alentar a China a “eliminar sus prácticas comerciales desleales en materia de transferencia de tecnología, propiedad intelectual e innovación”, explicó la Casa Blanca en un comunicado.

La decisión se anunció una vez revisados los aranceles impuestos durante la guerra comercial librada entre Washington y Pekín, por la que Trump estableció aranceles sobre unos 300.000 millones de dólares en bienes procedentes de China.

El gobierno chino reaccionó con críticas a esas medidas.

“Esto afectará gravemente la atmósfera para la cooperación bilateral”, señaló el ministerio de Comercio en un comunicado en el que pidió a Estados Unidos que “rectifique de inmediato sus acciones erróneas y cancele las medidas arancelarias adicionales contra China”.

Cuando llegó al poder Biden anunció que su administración revisaría los derechos aduaneros para determinar si debían continuar o no.

Un funcionario estadounidense subrayó que se mantienen y se les añaden los 18.000 millones de dólares anunciados el martes.

Al respecto, el expresidente y candidato republicano Donald Trump, al margen de su juicio en Nueva York declaró: “Quiere imponer grandes aranceles a China, que es la sugerencia que yo hice. ¿Dónde has estado durante los últimos tres años y medio, debería haberlo hecho hace mucho tiempo. Pero también tienen que hacerlo con otros vehículos y tienen que hacerlo con muchos otros productos”.

Más allá de los vehículos eléctricos y los semiconductores, Washington triplica los aranceles sobre algunos productos de acero y aluminio, y sobre las baterías y piezas de baterías de iones de litio para vehículos eléctricos.

La tasa arancelaria sobre el grafito natural y algunos otros minerales críticos aumentará de cero a 25%, y la de las celdas solares también se duplicará de 25% al 50%.

Algunos aumentos de aranceles, como los de las baterías de iones de litio que no son para vehículos eléctricos, entrarán en vigor más tarde para permitir un período de transición para incrementar la producción nacional de baterías, afirmó un alto cargo estadounidense que pidió el anonimato.

Washington acusa a Pekín de apoyar fuertemente a sus industrias en estos sectores considerados estratégicos, con importantes subvenciones que provocan una sobreproducción que las empresas chinas venden en el mercado mundial, reventando los precios. Esto impide el desarrollo de industrias competitivas.

Medidas proteccionistas

Un temor compartido por la Unión Europea y otros países, como Turquía, Brasil o la India, subrayó un responsable estadounidense durante la rueda de prensa telefónica.

La administración Biden ha inyectado fondos masivos en áreas como la fabricación y la investigación de semiconductores y ha impulsado las inversiones verdes.

Pero según la principal consejera económica de Biden, Lael Brainard, Pekín impulsa su crecimiento “a expensas de otros”.

En una nota, los economistas de Oxford Economics estiman que las medidas anunciadas el martes son “más simbólicas que otra cosa”, desde el punto de vista de la economía estadounidense, y “no tendrán un impacto considerable sobre la inflación o el PIB estadounidenses”.

En cualquier caso estos aranceles pueden “reforzar las herramientas de que dispone el gobierno para acelerar la deslocalización o el +friendshoring+ (abastecerse en países cercanos geográfica o ideológicamente) de la producción de sectores considerados estratégicos”, declaró a la AFP Emily Benson, investigadora para el CSIS.

“Esto es una señal para los fabricantes estadounidenses de que la administración Biden quiere proteger la industria contra los vehículos eléctricos chinos”, afirmó a la AFP Paul Triolo, investigador especializado en China del grupo Albright Stonegridge.

El verdadero impacto para las compañías estadounidenses podría proceder de los derechos de aduana aplicados a las baterías y a las cadenas de suministro, “debido al dominio de las empresas chinas” en estos sectores, añadió.

Estados Unidos no teme que China tome represalias duras, aunque, según la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, es “posible”.

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