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Ecuador urge el diálogo entre estado de excepción y protestas que crecen

Mientras las autoridades consideran indispensable mantener el estado de excepción para contener una eventual situación de caos, los líderes indígenas exigen que se levante para iniciar el diálogo de una agenda de 10 puntos básicos que ya entregaron al gobierno.

Quito, Ecuador

El gobierno de Ecuador se negó el miércoles a derogar el estado de excepción que rige en seis provincias del país, como demanda el movimiento indígena para poner fin a las protestas que llevan ya 10 días y han dejado dos muertos, decenas de heridos y detenidos.

Unos 10.000 indígenas llegaron a Quito esta semana para pedir la rebaja de los precios de los combustibles y han chocado con la policía en violentos enfrentamientos.

«No podemos levantar el estado de excepción porque eso es dejar indefensa a la capital, y ya sabemos lo que sucedió en octubre de 2019 y no lo vamos a permitir», dijo el ministro de Gobierno, Francisco Jiménez, al canal Teleamazonas.

El presidente de la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), Leonidas Iza, que lidera las protestas, condiciona cualquier diálogo con el gobierno a la derogación del estado de excepción.

También pide la «desmilitarización» de un parque de Quito donde tradicionalmente se concentran los indígenas cuando protestan en la capital, y que está actualmente bajo control de las fuerzas públicas.

«Vivimos en crisis»

Los indígenas estamos «demasiado enojados con el gobierno», dijo el miércoles a la AFP uno de los manifestantes, Olmedo Ayala, un indígena de 42 años, que llegó a Quito desde la provincia El Salado.

«Vivimos en crisis económicamente en el campo, ahí no hay desarrollo, no tenemos fuentes de trabajo, solo somos agricultores y nuestras mujeres (viven) de sacar la leche» pero cada vez reciben menos dinero por ello, contó.

Si el presidente conservador Guillermo Lasso no rebaja los precios de combustibles y no acepta las demás exigencias de la Conaie «tendrá que salir», afirmó.

Lasso, que asumió el poder en mayo de 2021, ha denunciado que el movimiento indígena lo quiere «botar».

La Conaie convocó en 2019 a manifestaciones que duraron dos semanas y dejaron 11 muertos y más de 1.000 heridos a nivel nacional, así como pérdidas por 800 millones de dólares. Los indígenas ocuparon entonces la sede del Congreso en Quito, incendiaron la Contraloría y dañaron bienes públicos y privados.

Los indígenas organizados por la Conaie participaron asimismo en revueltas que derrocaron a tres mandatarios ecuatorianos entre 1997 y 2005.

El control de Quito

«No puede haber exigencias de levantamiento de estado de excepción o de aminorar el control que tiene que llevarse a cabo en la ciudad, porque eso sería dejar en indefensión a la ciudadanía, y no lo vamos a hacer», dijo el ministro de Gobierno.

El ministerio de Interior informó el martes que manifestantes contaminaron con aceite quemado una planta de agua de la localidad andina de Ambato (sur), lo que dejó sin servicio a dos hospitales y dos barrios.

«No es el momento de poner más condiciones, de exigir mayores demandas. Es el momento de sentarse a conversar», afirmó el ministro.

«Lamentablemente se han perdido vidas humanas en situaciones accidentales, según la información que tenemos, y no podemos seguir esperando», agregó.

El ministro de Defensa, Luis Lara, alertó el martes que «la democracia del Ecuador está en serio riesgo».

«Las Fuerzas Armadas no permitirán que se intente romper el orden constitucional o cualquier acción contra la democracia y de las leyes de la República», agregó Lara, que habló rodeado de los jefes del Ejército, Marina y Fuerza Aérea.

De acuerdo con la Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos, el martes murió un manifestante indígena al registrarse una «confrontación» con la fuerza pública en la localidad amazónica del Puyo (sureste).

«Se presume que la persona falleció a consecuencia de la manipulación de un artefacto explosivo», indicó por su lado la policía.

Otro manifestante falleció el lunes tras caer en una quebrada fuera de Quito donde había manifestaciones, dijo la policía, e indicó que se trató de un accidente. La fiscalía decidió no obstante abrir una investigación por presunto homicidio.

La Alianza reporta dos muertos, al menos 90 heridos y 87 detenidos desde el inicio de las protestas, el 13 de junio.

La Policía informó a su vez de 101 policías y militares heridos, otros 27 retenidos temporalmente por los manifestantes y luego liberados, y 80 civiles arrestados.

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