Derrota electoral provoca remezón en la derecha española

Europa esperaba con expectación los resultados de las elecciones españolas del pasado domingo, preocupada con la irrupción de Vox en el escenario electoral

Europa esperaba con expectación los resultados de las elecciones españolas del pasado domingo, preocupada con la irrupción de Vox en el escenario electoral.

Se trata de la expresión de una nueva política de derecha que se ha extendido por el continente y que aspira a transformarse en la primera fuerza política en las elecciones para el Parlamento Europeo de mayo próximo.

Es una agrupación de partidos críticos del proceso de integración europeo, partidarios del control estricto de la migración, opuestos a lo que ellos llaman “ideología de género” pero, sobre todo, partidarios de una agenda económica liberal radical, un tema que queda algo oculto por la estridencia del debate en torno a los demás.

En esto Vox no se distingue del conservador Partido Popular (PP), donde hicieron carrera política algunos de sus dirigentes, lo mismo que Ciudadanos, la agrupación de origen catalán que conforma hoy ese trío de la derecha española.

Todos son alimentados por las mismas fuerzas que sustentaron el franquismo, pero que, a lo largo de estos años, han ido acomodándose en los diversos partidos.

Primero lo hicieron en el PP, que encarnó esos intereses desde la muerte del dictador. Luego surgió Ciudadanos, que decidió disputarle al PP la representación de estos sectores, y ahora Vox, con un tono más estridente, con una amplia representación de militares retirados, de sectores conservadores de la iglesia y con una visión liberal de la economía tan radical como la de los otros dos partidos de la derecha.

Su figura económica más destacada, Rubén Manso, se parece a Paulo Guedes, ministro de Economía de Jair Bolsonaro en Brasil. Defienden un Estado mínimo, reducido a defensa y seguridad. Lo demás, incluyendo salud, educación, pensiones e inclusive algunos aspectos de justicia, deben quedar por cuenta de los ciudadanos. El Estado no debe atender a quienes no puedan pagar.

Ojo en las elecciones

El desempeño de Vox en estas elecciones fue seguido con atención por la prensa internacional. Un resumen hecho por Iñaki Pardo para el diario catalán La Vanguardia destaca lo señalado por el diario británico The Guardian, para quien el crecimiento de Vox fue impulsado “por la crisis catalana pero también por las guerras culturales del feminismo, la corrección política y la centralización”. Algo que, según el diario, ha terminado por provocar pánico en el PP y en Ciudadanos. El resultado es que ambos han corrido sus posiciones todavía más a la derecha.

Vox, en todo caso, y al contrario de sus aliados europeos, no es eurofóbico, no ha propuesto que España abandone la Unión Europea. En cambio, es radicalmente contrario a toda concesión al independentismo catalán, un tema muy sensible en la política española.

Por eso es que, para la revista Foreign Policy, Vox no cumple los estándares de la extrema derecha europea. Podría parecer hasta moderado al no ser “vehementemente euroescéptico”.

El resultado de las elecciones del domingo puede anticipar lo que les espera a la derecha en los comicios de fines de mayo para la conformación del Parlamento Europeo.

Derrumbe del PP

Sin antecedentes electorales con los cuales comparar los resultados de Vox, pues esta fue su primera participación en elecciones nacionales, la única comparación posible era con las encuestas, que le atribuían un 12% de los votos y una expectativa de 36 a 38 diputados. Al final, logró 10,3% de los votos, pero solo 24 legisladores.

Probablemente, como lo destacaron los analistas, una parte de esos votos provino que quienes no encontraban una opción política satisfactoria en los partidos existentes. Otra parte proviene de electores del PP, insatisfechos con el rumbo del partido.

Al final, el PP fue el gran derrotado en estas elecciones. Su representación parlamentaria cayó de 137 diputados a solo 66, perdió más de cuatro millones de votos, y pasó, en cifras redondas, de los 7,9 millones recibidos en 2016 a solo 4,3 millones este domingo.

La otra parte de esa pérdida fue a parar a Ciudadanos, uno de los grandes ganadores de la jornada. No lograron superar al PP, como se propuso en algún momento de la campaña. Pero pasaron de 32 diputados a 57 y aumentaron su votación de 3,1 a 4,1 millones.

Su líder, Albert Rivera, lanzó el desafío al PP pocas horas después de cerradas las urnas. Mientras que el líder de los populares, Pablo Casado, de negro, con corbata negra, rodeado de dos dirigentes igualmente de negro, se lamentaba por los resultados, Rivera encabezaba una presentación eufórica.

Hay un proyecto ganador en estas elecciones y es este, afirmó, refiriéndose al suyo propio. Cerca de 220 mil votos separaron a ambos partidos, que quedaron de segundo y tercero en la votación general.

“Más de cuatro millones de electores nos han dado su voto, a favor de una economía de mercado y de Europa. Hemos empatado prácticamente en votos con el PP, los líderes de la oposición van a ser los diputados de Ciudadanos”, afirmó Rivera.

A solo un mes de las elecciones europeas, el resultado de las españolas no puede dejar de preocupar a las diversas posiciones de la derecha en el escenario europeo y podrían ser una señal de lo que se puede esperar para esa coalición que reúne partidos de Europa del este, de Italia, de Austria, de Finlandia y que el exasesor del presidente norteamericano, Donald Trump, Steve Banon, ha venido coordinando.

El mismo domingo en que se celebraron las elecciones españolas, una encuesta en Gran Bretaña daba al partido del defensor del Brexit, Nigel Farage, el primer lugar en las elecciones europeas. Ya lo había logrado en 2014, con un 27,5% de los votos. Farage, que nunca pudo elegirse diputado en Inglaterra, se ha lanzado al asalto del partido conservador. Aspira a alinear al sector euroescéptico del partido, en una elecciones en las que parecía poco probable la participación británica, ya que, según el calendario original del Brexit, debían haberse separado de la Unión Europea a fines de marzo. No ocurrió así y la fecha del Brexit se ha pospuesto, con lo que los británicos participarán en los comicios de mayo próximo.

Los ganadores

Si la derecha salió remecida de los comicios españoles y en proceso de reconstrucción, el Partido Socialista (PSOE) fue el gran triunfador. Su pésimo resultado en 2016, cuando obtuvo 85 escaños y poco más de 5,4 millones de votos, se transformó en un triunfo cómodo ahora, con casi 7,5 millones de votos y 123 escaños.

Pero es un resultado que no alcanza la mayoría absoluta necesaria para conformar gobierno, que es de 176 escaños. Su aliado más cercano, Podemos, no salió bien parado de estas elecciones. Bajó su representación de 67 diputados a 42, con una votación ligeramente superior a los 3,7 millones de votos.

Los dos partidos juntos suman 165 diputados, lo que todavía no alcanza para la mayoría absoluta. Pero podrían conformar gobierno con el apoyo de partidos nacionalistas, especialmente de Esquerra Republicana (ERC) que, con 15 diputados, por primera vez gana unas elecciones generales en Cataluña. Su principal líder y cabeza de la papeleta, Oriol Junquera, está preso, acusado de promover con violencia actos de rebelión para independizarla de España.

Pero el Partido Socialista y su líder, Pedro Sánchez, no necesitan siquiera el voto favorable de ERC para conformar gobierno. Basta con que se abstengan en una segunda votación en el Congreso para que los votos de socialistas y de Podemos conformen una mayoría suficiente, superior a la que pueden sumar los partidos de derecha y algunos de sus aliados regionales para conformar el gobierno.

En todo caso, apenas cerradas las urnas y conocidos los primeros resultados, los analistas especulaban con una posible alianza entre el PSOE y Ciudadanos. Pero, al final de la jornada, parecía algo del todo descartado. En el acto en que Sánchez habló a sus partidarios, frente a la sede del partido en Madrid, un grito se oyó repetido por la multitud. El grito era: –¡Con Rivera no! ¡Con Rivera no! ¡Con Rivera no! Sánchez respondió: –Los he oído.

Los socialistas lograron, además, la mayoría absoluta en el Senado, revirtiendo la que hasta ahora ejercía el PP.

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