Cáritas denuncia el costo humano de la crisis europea

Un tugurio en medio del distrito de gobierno de Berlin ilustra las contradicciones y desigualdades ajenas al ojo de los turistas en esa ciudad.

Un tugurio en medio del distrito de gobierno de Berlin ilustra las contradicciones y desigualdades ajenas al ojo de los turistas en esa ciudad. (Foto:DPA)

La cantidad de gente que vive en la pobreza o en exclusión social en la Unión Europea (UE) se ha estado incrementando. En 2012, alcanzó el 25% de la población en los 27 estados que la integran; las estadísticas oficiales europeas actuales indican que esto representa casi 125 millones de personas, para un crecimiento de cerca de cuatro millones en un año, de acuerdo con un documento en el que Cáritas, una institución de la iglesia católica, denuncia el costo humano de la crisis europea.

Entre los problemas creados por la política de austeridad adoptadas por los gobiernos conservadores europeos, Cáritas cita “alarmantes” informes sobre problemas en los servicios de salud “con un muy serio impacto para la gente más vulnerable”, principalmente en países como Grecia, Portugal y España, donde la aplicación de esos ajustes ha sido particularmente severa.

TSUNAMI ANTISOCIAL

Se trata de algo que Vicenç Navarro, catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra y asiduo comentarista de temas económicos en la prensa española, calificó de “tsunami antisocial en Europa”.

“Es evidente que las políticas públicas neoliberales (desregulación de los mercados laborales y financieros, reducción de los salarios, reducción, eliminación de la protección social y privatización de las transferencias y los servicios públicos del Estado de bienestar) llevadas a cabo por partidos gobernantes conservadores, cristianodemócratas, liberales y socioliberales (incluyendo un gran número de partidos gobernantes socialdemócratas) están llevando a la Unión Europea y a la Eurozona al desastre económico y social”, escribió Navarro el pasado 1 de julio, refiriéndose al informe de Cáritas.

Navarro atribuye a esas políticas el crecimiento del desempleo y la pobreza que afecta ya a 116 millones de personas en la UE, según sus datos.

Los documentos de las instituciones europeas “rebosan optimismo”, afirma al citar a los portavoces de lo que califica de “eje del rigor”, conformado por Olli Rehn, comisario europeo para Asuntos Económicos y Monetarios, el Banco Central Europeo y el gobierno de Angela Merkel, canciller alemana. “Todos sus documentos presentan una Europa que no existe, irreal”, dice Navarro, para quien los resultados de las políticas neoliberales de ajuste contradicen los argumentos con que las justifican los Gobiernos conservadores europeos y de las instituciones financieras internacionales.

“Lo que muestran los datos es que la baja creación de empleo se debe, primordialmente, al descenso muy notable de la demanda de productos y servicios, consecuencia, en gran parte, de la bajada de salarios y el elevado desempleo, que han causado un descenso muy marcado del consumo”.

En su opinión, esta es la mayor causa del escaso crecimiento económico y creación de empleo, según afirma en otro artículo al comentar las políticas del Primer Ministro, Mariano Rajoy, en España.

“Otro factor importante –agrega– es el descenso del gasto y empleo públicos, con la consiguiente reducción de la ocupación y la creación de puestos de trabajo”.

Navarro cuestiona también una política fiscal que reduce los impuestos a los grandes capitales, con el argumento de que así invertirán más y crearán nuevos empleos. “Estas políticas fiscales –afirma– han facilitado la concentración de la riqueza, alcanzando niveles nunca antes vistos, mientras que la creación de empleo ha sido mucho menor que la existente en el periodo anterior (1945-1980), conocido como ‘la época dorada del capitalismo”.

En España, según la última Encuesta de Población Activa (EPA), un total de poco más de 3,6 millones de personas llevan más de un año sin trabajar, esto las convierte, técnicamente, en “parados de larga duración”. Estos 3,6 millones representan cerca del 60% de los 5,9 millones de desempleados que sigue habiendo en España. Lo que es más preocupante, según el diario La Vanguardia, de Barcelona, es que, “a pesar de que el paro ha comenzado a reducirse levemente en el último año, quienes llevan más de un año sin trabajar son cada vez más”.

“Toda la evidencia empírica existente muestra que no hay una relación estadística entre la riqueza acumulada y concentrada en las clases pudientes y en las grandes empresas, por un lado; y la creación de empleo, por otro”, asegura Navarro.

Este debate sobre la reducción de las cargas impositivas a las rentas superiores y, sobre todo, a las ganancias del capital no ha sido solo europea, sino que tiene fuertes raíces en el modelo norteamericano, profundizado desde la administración Reagan (1981-89), con las llamadas reaganomics, políticas reproducidas en Europa por la exprimera ministra británica, Margaret Tatcher.

El resultado, como recuerda Navarro: “mientras las rentas del 1% más rico de Estados Unidos se triplicaron durante el periodo 1980-2012 (y los salarios estuvieron estancados o crecieron poco), la creación de empleos bajó, siendo mucho menor que en el periodo 1945-1980”.

Para darse cuenta de la magnitud de las rebajas salariales, Navarro cita que “si los salarios en Estados Unidos se hubieran mantenido al nivel de 1970, el salario medio hoy sería de 40 mil dólares más de lo que es”.

Su propuesta es una política exactamente contraria a la que se ha venido impulsando. “Lo que debería hacerse es gravar mucho más, y no menos, las rentas superiores y las rentas del capital (al revés de lo que están haciendo los gobiernos neoliberales, incluyendo el español) y, con el dinero conseguido, el Estado debería crear empleo, tal como históricamente han hecho los países escandinavos de tradición socialdemócrata”.

“El hecho de que se esté haciendo lo opuesto es debido a la enorme influencia de los súper ricos sobre el Estado. Así de claro”, concluye.

EN ESTADOS UNIDOS

La situación no es distinta en Estados Unidos. “En una oligarquía, en la cual vivimos hoy en día, las corporaciones compran representantes (diputados o senadores) durante los procesos electorales para garantizar sus beneficios y amañar el juego a su favor”, dijo Carl Gibson, en un artículo publicado a fines de junio en Reader Supported News, donde analizaba los mecanismos de control del Gobierno en Estados Unidos por las corporaciones.

Entre los ejemplos citados estaban los del senador John McCain, rival de Obama en las elecciones presidenciales, que integra los comités de Relaciones Internacionales, de las Fuerzas Armadas y de Seguridad Interna, o el senador Dick Durbin, demócrata que integra el Comité de Asignación de Recursos para Defensa.

Estos cuatro comités, dice Gibson, son responsables de financiar la compra de armas y la ayuda externa y en el 2013 distribuyeron 300 mil millones de dólares a los contratistas militares. Recibieron entre los dos más de 300 mil dólares de los contratistas de defensa para sus campañas electorales. Ambos votaron “sí” cuando el senado discutió la autorización para el uso de la fuerza en Siria.

En marzo pasado, el senador Bernie Sanders hizo un discurso sobre la amenaza a la democracia norteamericana en el que denunciaba que el 1% más rico del país poseía 38% de la riqueza financiera total, mientras el 60% más pobre poseía apenas 2,3%.

Robert Reich, profesor de Políticas Públicas en el Universidad de California, en Berkeley, analizó esa situación en un artículo que tituló “Las tres mayores mentiras de la derecha sobre la pobreza”.

La primera es que el mejor programa contra la pobreza es el crecimiento económico. Desde 1970, afirmó, la economía norteamericana “ha crecido 147%, pero casi nada se repartió”. Un trabajador típico en los Estados Unidos sigue ganando lo mismo que ganaba hace tres décadas, si se ajusta sus ingresos a la inflación.

Otra mentira es que el empleo reduce la pobreza. En los Estados Unidos “el número de trabajadores pobres sigue creciendo”. Cerca de un cuarto de los trabajadores recibe hoy menos de lo que se necesita para vivir sobre la línea de pobreza fijada para una familia de cuatro personas. El valor real del salario mínimo continúa decreciendo”, asegura.

La tercera mentira es más curiosa, pues se dice que la “ambición cura la pobreza”. O sea, que los pobres lo son porque no trabajan lo suficiente, porque les falta ambición para salir de la pobreza. Lo cierto, dice Reich, es que muchos trabajan largas horas “rompiéndose el lomo. Lo que realmente les falta –concluye– son oportunidades”.

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