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Costa Rica recibe más de 30.000 solicitudes de refugio de nicaragüenses en lo que va del año

Desde las protestas y la represión en Nicaragua en 2018, la cantidad de solicitudes de refugio se disparó y la reelección de Daniel Ortega hace prever que el éxodo de nicaragüenses no cesará.

La cantidad de personas nicaragüenses que han solicitado refugio en Costa Rica hasta setiembre de este año suman ya más de 30.000 y todo apunta a que serán muchos más quienes se sumen a los exiliados en los próximos meses.

La reelección de Daniel Ortega para iniciar un quinto periodo presidencial en Nicaragua, su cuarto consecutivo desde 2007, hace que activistas de derechos humanos y opositores al régimen no tengan las mejores expectativas sobre lo que vendrá.

Aunque la historia de la migración de nicaragüenses a Costa Rica no es de inicio reciente, el uso de la solicitud de refugio para encontrar un estatus seguro en el país sí se incrementó de manera importante desde el año 2018.

Justo en abril de ese 2018, miles de nicaragüenses salieron a las calles a protestar contra una reforma al seguro de salud en su país, y a exigir la salida de Ortega y su esposa, Rosario Murillo, del poder.

Las protestas y enfrentamientos se extendieron durante meses, dejando a su paso 328 muertos, heridos y muchos perseguidos políticos que encontraron en Costa Rica un lugar seguro.

Según los datos de la Dirección de Migración y Extranjería, las solicitudes de refugio de nicaragüenses en el año 2016 representaron solo 68, muy por debajo de las 1.436 solicitudes de salvadoreños y 1.398 de ciudadanos venezolanos, o las 664 de personas provenientes de Colombia.

Para 2017 el panorama fue muy similar, pues solo se registraron 67 solicitudes de personas nicaragüenses, mientras que las de los venezolanos encabezaron la lista con 3.064 gestiones de ese tipo.

Pero los eventos del 2018 parecen haber dado un giro dramático a estas estadísticas, ya que 23.063 nicaragüenses pidieron refugio en el país, dejando muy atrás a los 2.902 venezolanos que también lo hicieron.

En 2019, de las 39.423 solicitudes de refugio que recibieron las autoridades de Migración, 31.604 correspondieron a personas de nacionalidad nicaragüense, es decir, el 80.1% de esas gestiones.

El 2020 fue un año de fronteras cerradas por la pandemia del COVID-19, pero antes de que el virus obligara a los cierres, entre enero y marzo las solicitudes de personas nicaragüenses sumaron 8.297 solicitudes, mientras que el año cerró con 9.416.

Ya para este 2021 el panorama no parece haber variado en cuanto al flujo de solicitantes, pues hasta setiembre Migración había recibido ya 30.688 solicitudes de refugio, y a ese ritmo es posible que este sea el año de mayor cantidad de solicitantes desde 2018.

Si bien las autoridades de Migración han aclarado en el pasado que algunas personas nicaragüenses han buscado el mecanismo de solicitud de refugio para “regularizar” su situación migratoria pese a estar en el país desde mucho antes, es claro que el recrudecimiento del conflicto en Nicaragua tuvo un impacto directo en este tipo de gestiones.

NUEVA OLEADA

Para Gonzalo Carrión Maradiaga, exiliado nicaragüense y parte del Colectivo Derechos Humanos Nicaragua Nunca más, es claro que la extensión del periodo de Daniel Ortega en el poder provocará una nueva oleada de personas que busquen huir del país.

Carrión Maradiaga explicó que las elecciones de este 7 de noviembre no cuentan ni con el respaldo del pueblo nicaragüense, ni con el reconocimiento de buena parte de la comunidad internacional, por lo que se agravará la situación del país.

“Este fraude del domingo aumenta el aislamiento, este es un régimen peligroso para la vida del pueblo y ahora están en desarrollo una nueva oleada de exiliados. Para adelante el panorama es turbio con esta dictadura”, manifestó el activista.

La forma en que Ortega se refirió un día después de la elección a las personas que están detenidas, dejan claro para este activista que la represión no cesará. «Esos que están presos son los hijos de perra de los imperialistas yanquis», dijo Ortega en el acto de celebración que organizó en Managua el lunes, en la Plaza de la Revolución.

“El domingo el régimen sufrió una derrota grande, Ortega llamando hijos de perra los que están presos, un gobernante llame así a sus ciudadanos es porque hace rato perdió la razón para gobernar. Ese trato los exhibe, gobiernan con crueldad, esa reacción con va con mucho odio y veneno; es porque el domingo quedaron vacías las urnas”, añadió Carrión.

El defensor de derechos humanos citó los datos de la organización Urnas Abiertas, que mediante un monitoreo ciudadano aseguró que el abstencionismo fue de un 81,5%, en contraste con la participación del 65,23% que reportó el Consejo Supremo Electoral de Nicaragua.

SITUACIÓN COMPLEJA

Para el politólogo y analista Francisco Barahona, la elección del domingo en Nicaragua fue “una obra de teatro bien cumplida, con fiesta al final”, pues ya el resultado era más que previsible sabiendo que Ortega había limpiado la mesa de sus opositores, enviando a los más relevantes a prisión.

“Creo que el gobierno con su represión, sus muertos y el Chipote (la temida cárcel nicaragüense), han logrado acallar a las grandes mayorías democráticas, sus líderes están huyendo. Para Costa Rica sí vislumbro serias dificultades; no sería extraño que haya un cierre de fronteras”, aseguró Barahona.

El analista cree que vendrá un periodo de mayor aislamiento para el régimen y serias dificultades económicas si Estados Unidos concreta la exclusión de Nicaragua del Tratado de Libre Comercio con Centroamérica y República Dominicana (DR-CAFTA), pese al apoyo de Rusia y otros países afines en la región.

Barahona también ve un posible incremento en la migración de nicaragüenses a Costa Rica huyendo de la dictadura, pues considera que la represión continuará y las condiciones económicas y sociales del país se continuarán deteriorando.

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