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Chile rechaza pacto de derechos ambientales que promocionó en América Latina

Acuerdo de Escazú fue adoptado en marzo de 2018 en Costa Rica y el cierre de adhesiones tiene fecha del próximo 26 de septiembre. Hasta ahora fue adoptado por 22 países, entre ellos Argentina, Brasil y México.

Chile confirmó este martes su decisión de no firmar el Acuerdo de Escazú, que garantiza la protección de los derechos ambientales en América Latina, pese a ser uno de sus promotores junto a Costa Rica.

El Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, conocido como «Tratado de Escazú», fue adoptado el 4 de marzo de 2018 en Costa Rica y tiene como fecha de cierre de adhesiones el 26 de septiembre de 2020.

Hasta ahora fue adoptado por 22 países de la región, entre ellos Argentina, Brasil y México.

Pero el gobierno chileno del presidente conservador Sebastián Piñera rechazó hacerlo, al considerarlo «ambiguo» e «impreciso» en las obligaciones a las que compromete a sus signatarios, explicó este martes el canciller Andrés Allamand ante la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja.

«El acuerdo expone al país a la contingencia de demandas internacionales por razones ambientales, lo que desde nuestro punto de vista, particularmente considerando los términos de este tratado implica una afectación grave en materia de soberanía en materias que son fundamentales para el desarrollo», dijo Allamand.

El anuncio de Chile se produce a cuatro días de que venza el plazo para que los países de América Latina ratifiquen este acuerdo, considerado el primer tratado ambiental de la región.

De acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el acuerdo «empodera a las personas y comunidades para que sean informadas y escuchadas en los procesos de toma de decisiones que afecten a sus vidas y territorios».

«Apoyamos y estamos plenamente de acuerdo con todos y cada uno de los fundamentos medioambientales base del tratado de Escazú; el problema es la forma en que quedó finalmente redactado, que introduce incertidumbres que no son posibles de solucionar, ya que este tratado no admite ningún tipo de reserva», explicó por su parte la ministra de Medio Ambiente Carolina Schmidt.

La decisión de Piñera levantó críticas en la oposición política, gobierno y en organizaciones medioambientales.

«Chile no firmará el acuerdo de Escazú, se confirma que el gobierno del presidente Piñera ha engañado al país haciéndonos creer que los temas medioambientales están en el centro de su agenda», dijo Matías Asun, director de Greenpeace en Chile.

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