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Brasil, la polarización a punto de reventar

El domingo 2 de octubre se realizan las elecciones en Brasil, donde, además de la presidencia y vicepresidencia, se elegirán senadores, congresistas y Gobiernos locales, pero la tensión que se ha acumulado en ese país, producto de la polarización política no terminará con esas votaciones y en las siguientes semanas, entre el primero y el último domingo de octubre, podría llegar a consecuencias impredecibles.

Los dos candidatos presidenciales con mayor arrastre, Bolsonaro y Lula, encabezan dos potentes corrientes que polarizan radicalmente la sociedad; aunque, al igual que a lo largo de esta campaña, el izquierdista Lula siempre ha aventajado en preferencia al derechista Bolsonaro, incluso en la elección en que éste resultó ganador en 2018, cuando Lula fue inhabilitado para ser candidato por las acusaciones en el caso Lava Jato.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) tuvo que renunciar a su aspiración y dejó a su compañero Fernando Haddad, quien perdió frente a Bolsonaro. Lula incluso fue a la cárcel durante más de un año, pese a que fue liberado después de todos los cargos que se imputaban.

Ahora el PT contempla la opción de ganar en primera ronda, aunque parece acercarse cada vez más en los últimos días, tampoco lo tiene seguro.

“La posibilidad de un triunfo de Luíz Inácio Lula da Silva en la primera ronda toma fuerza, pero ese pronóstico también encierra inquietudes.”

Aunque la lucha por los votos que lo hagan ganar en primera ronda se supondría que apuntara a los indecisos, que son 4%, en la campaña de Lula parecen apuntar al 7% de votantes de Ciro Gomes y a esos se ha dirigido la pegajosa campaña “Vira Voto”.

Cambia el voto

En las últimas semanas, importantes seguidores de Lula se volcaron a la campaña Vira Voto (cambia el voto) que intenta ganar un voto útil que permita ganar en la primera ronda, con lo cual, cortejan a los que siguen a Ciro Gomes, quien ostenta el 7%.

Algunos estudios demoscópicos han mostrado el efecto de esa campaña, pues Gomes habría bajado 1 punto y Lula llegaría a 48% este martes 27 de setiembre.

Grandes figuras de la canción brasileña como Caetano Veloso, Chico Buarque o Gilberto Gil se han sumado a sus colegas más jóvenes estrellas como Anitta, Ludmilla, Luisa Sonza, o el rapero Emicida en el Vira voto en favor de Lula.

El candidato opositor ve cada día más posible ganar en primera ronda.

Por su parte, el presidente Bolsonaro, fiel a la imagen de conservador, se inclina por el sertanejo, el “country brasileño”, cuyos cantantes se dirigen a habitantes de las zonas rurales que viven del agronegocio, bastiones conservadores.

Bolsonaro siembra dudas sobre voto electrónico.

Pero también estrellas jóvenes como Gusttavo Lima, de 33 años, que tiene más de 44 millones de seguidores en Instagram, ya había declarado su apoyo a Bolsonaro y su política proarmas durante la campaña de 2018, con un video en el que salía disparando un poderoso fusil de asalto.

Socióloga, feminista y militante del PT, se casó con Lula en mayo de este año.

Más recientemente, durante un concierto en Brasilia, arremetió contra el «comunismo» que, según él, encarna Lula y defendió los valores bolsonaristas «Dios, familia y patria».

Del 7% de votantes que apoya a Ciro Gomes podrían salir los votos que le den el triunfo a Lula en primera ronda.

La encuesta del martes 27, realizada por IPEC, daba a Lula un 48%, mientras Bolsonaro bajaba a 31%, en la tercera posición al laborista Ciro Gomes, con el 6 % de las intenciones de voto, un punto menos que las registradas una semana atrás.

Ante la eventual segunda ronda, por celebrarse el último domingo de octubre, Lula tendría 54 frente a 35 del actual presidente.

La polarización se evidencia, según la encuesta de IPEC, en la última semana el rechazo al mandatario ultraderechista aumentó del 50% al 51% y el de Lula subió del 33% al 35%.

Aunque la tendencia es a que Lula se fortalezca e incluso pueda ganar en primera ronda, Bolsonaro ha exacerbado los ánimos cuestionando el sistema de votación electrónica.

Pese a que el sistema de voto electrónico adoptado en Brasil desde 1996 nunca ha tenido evidencias de fraude, Bolsonaro ha reiterado su desconfianza del resultado electoral del 2 de octubre e insiste en que él ganará en la primera ronda y, de no ser así, sería sospechoso.

Además, ha apelado de forma temeraria a una reacción violenta de sus seguidores.

«Tengo la seguridad que todos ustedes, si fuera preciso, darán sus vidas por la libertad. Repito: pueblo armado no será esclavizado, nadie robará nuestra libertad», alertó el mandatario.

La posibilidad de un triunfo de Luíz Inácio Lula da Silva en la primera ronda toma fuerza, pero ese pronóstico también encierra inquietudes.

La polarización de la campaña en Brasil ha adquirido matices que no dejan de ser preocupantes.

Aunque la tasa de rechazo de Bolsonaro (52%) es mayor que la intención de voto natural de Lula en el primer turno, el candidato ha expresado que es él quien ganará en primera ronda y que desconfía del sistema de voto electrónico.

Uno de los aspectos más preocupantes es que en los últimos años se ha incrementado la tenencia de armas por parte de los ciudadanos.

La peligrosa proliferación de las armas

A lo largo de su gobierno, Bolsonaro ha emitido, sin pasar por el Congreso, unos 40 decretos y normas que agilizan la compra y tenencia de armas.

El número de brasileños que se han registrado como cazadores, tiradores deportivos y coleccionistas de armas (CACs por sus siglas en portugués) creció casi cinco veces (474%) en cuatro años, hasta llegar a 673.818 en junio, según datos del Ejército obtenidos por ONGs.

Edsonn Fachin, presidente del Supremo Tribunal Federal, suspendió este mes los decretos emitidos por el presidente Bolsonaro, advirtiendo que el riesgo de la violencia política se vuelva de extrema y excepcional urgencia.

Por su parte, Lula dijo que su eventual gobierno «no va a facilitar la compra de armas».

«Vamos a hacer una revolución sin necesitar comprar un arma, sin dar un tiro. Nuestra revolución es comprando libros», añadió el candidato favorito.

El número de brasileños que se han registrado como cazadores, tiradores deportivos y coleccionistas de armas (CACs por sus siglas en portugués) creció casi cinco veces (474%) en cuatro años, hasta llegar a 673.818 en junio 2022.

Mujeres en la campaña

Un aspecto que ha salido en los debates reiteradas veces, sobre todo en los detractores del presidente, es sus manifiestas expresiones misóginas.

Las mujeres son clave en esta contienda electoral. Según sondeos, el 29% de las mujeres apoya a Bolsonaro, mientras un 49% expresa su preferencia por Lula.

Los comandos de ambas campañas han acudido a las compañeras de los candidatos para ganar preferencias electorales.

La primera dama Michelle Bolsonaro es una líder evangélica y la tercera esposa del presidente, por mucho tiempo mantenida en la sombra, se convirtió en un activo clave en la campaña por la reelección de su esposo gracias a sus dotes de oradora dignas de un pastor evangélico.

Michelle de Paula Firmo Reinaldo, de 40 años, y Jair Bolsonaro, 27 años mayor, se conocieron en 2007 en el Parlamento en Brasilia, donde él era diputado y ella secretaria.

Bolsonaro, casado y divorciado dos veces, ya tiene cuatro hijos y ella una hija de una unión anterior.

Por su parte, Rosangela da Silva (56 años), socióloga y militante de izquierda que se casó con Lula da Silva (76) este año, es su tercera esposa, luego que enviudara de las dos anteriores. Janja, como la apodaron sus amigos y pasó a ser conocida públicamente, se tornó una figura central en la campaña.

El expresidente se casó en 1969 con Maria de Lourdes da Silva, quien murió dos años después por una hepatitis, y en 1974 lo hizo con Marisa Leticia, fallecida en 2017 de un ACV, con quien tuvo cuatro hijos.

«Cuando pierdes a tu mujer y piensas que la vida no tiene más sentido, que todo acabó, aparece una persona que empieza a darle sentido nuevamente», dijo Lula este año a la revista Time.

«Quiero dar un nuevo significado al concepto de primera dama o ‘primera compañera’, enfocándome en temas prioritarios para las mujeres, como la inseguridad alimentaria o la violencia doméstica», dijo la socióloga feminista durante un acto en Rio de Janeiro a fines de agosto.

Por ahora, la expectación ante la elección del próximo domingo acapara la atención en todo el mundo, pues se juega más que un cambio o continuidad de gobierno.

En Brasil, el voto es voluntario entre 16 y 18 años y obligatorio en adelante por lo que el abstencionismo no es alto; sin embargo, lo preocupante es que las tensiones de la polarización no solo coronen una campaña con violencia sino que sea mucho más complejo de gobernar sea quien sea el ganador.

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