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Boric, a un año en el poder, aumenta respaldo y salva diversas crisis

El joven presidente de izquierda chileno y su equipo de gobierno han enfrentado retos importantes en este primer año de gestión, que van desde los conflictos en el sur con la población mapuche, el frustrado proceso de la nueva Constitución, hasta la crisis económica por la guerra en Ucrania y la postpandemia y recientemente los incendios forestales en la zona centro-sur y el rechazo a su reforma tributaria.

Santiago, Chile

Gabriel Boric cumple un año al frente del gobierno de Chile, período en el que ha logrado, no sin tropiezos, normalizar la vida del país después de tres años de fricciones e incertidumbres.

Fue un arranque marcado por la expectativa de su instalación, errores ingenuos, la inexperiencia de una nueva generación política surgida de las marchas estudiantiles de la década pasada.

Pero a los seis meses de la llegada de Boric al poder, el rechazo a una nueva Constitución para reemplazar la heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1990-1973), proyecto con el que el gobierno se había comprometido, marcó un antes y un después en su gestión.

El mandatario reconoció errores, decidió ampliar su base de apoyo e incluyó ministros con más experiencia.

«Nos tocó recibir un país difícil, hemos cometido errores también. Pero tener la capacidad de reconocerlos, enmendar el rumbo, que creo que lo hemos hecho, nos permitirá salir adelante», aseguró Boric en noviembre, en una entrevista a un diario de la ciudad de Temuco (sur).

El rechazo de la nueva carta fue un hito que llevó al gobernante a desmarcarse del proceso constitucional, dejarlo en manos del Congreso y enfocarse en su labor presidencial, para hacer frente a las turbulencias económicas, los problemas de seguridad ciudadana y una migración con escaso control, así manejarse con una minoría oficialista en el Parlamento.

El mandatario recibió un país que venía de tres años de los efectos de la crisis social que estalló en octubre de 2019, un proceso constitucional polarizado y dificultades económicas a consecuencia de la pandemia.

Recuperación en las encuestas

El resultado fue que Boric ha logrado un año después aumentar su popularidad.

Dos encuestas muestran una mejoría en la aprobación presidencial: 35% según Cadem, la mejor cifra desde septiembre pasado; y 39%, según Criteria, el mejor nivel desde que Boric asumió, que refleja el apoyo a su reacción ante la catástrofe de los incendios forestales, mejores resultados en seguridad y alentadoras cifras económicas.

«Contrariamente a lo que se esperaba, con Boric se ha recuperado la majestad del Estado. Se observa en el manejo de la economía. Se ha logrado establecer una disciplina fiscal que no se recuerda desde hace 12 años y por lo tanto los resultados son muy positivos», destaca a la AFP el sociólogo y analista político Eugenio Tironi.

Pese a la resistencia tradicional de la izquierda, Boric ordenó el despliegue de las Fuerzas Armadas, en el sur y en el norte, para encarar temas de migración irregular, delincuencia y las acciones violentas de grupos mapuche.

Determinantes son dos de los puntales del gabinete: Carolina Tohá (57), ministra del Interior, que entró luego de la remodelación del gobierno tras rechazo al proyecto de Constitución; y Mario Marcel (63), titular de la cartera de Hacienda.

Ambos son parte de una generación política mayor a la de Boric, e integran el llamado socialismo democrático, no el Frente Amplio del gobernante.

«Sin duda el presidente ha tenido grandes aprendizajes y eso se manifiesta en quiénes son hoy parte de su comité político, quiénes son los que gobiernan con él (…). Pero los golpes que ha recibido el gobierno, como el plebiscito de septiembre, los errores, las desprolijidades que ha cometido, generan la duda de cuánto realmente ha aprendido», asegura Magdalena Vergara, directora del centro de estudios conservador Idea País.

El primer aniversario coincide con positivas señales económicas: una inflación a la baja (11,9% interanual), desempleo a raya (8%), una mejor posición del peso chileno ante las divisas y un sorpresivo crecimiento de 0,4% de la economía en enero.

«Cuando el país comienza a mostrar señales de recuperación, cuando empezamos a salir adelante de una crisis larga, nuevamente hay un sector que intenta hacer que las cosas no cambien, dejar las cosas tal cual como están», fustigó el mandatario la noche del miércoles, cuando se rechazó en el Congreso una reforma tributaria clave de su gobierno.

Pilar de su programa, la reforma buscaba recaudar el equivalente a 3,6 puntos adicionales del PIB, con nuevos tributos a la minería y las personas de mayores ingresos.

En terreno

La crisis de los incendios forestales en la zona centro-sur de Chile que comenzó en febrero y que han consumido 439.000 hectáreas y dejado 26 muertos, significó un nuevo desafío para la gestión de Boric.

Así, optó por una rápida declaración de estado de catástrofe, el despliegue permanente de los ministros en la zona afectada, la suspensión de las vacaciones del presidente y su presencia en terreno.

Boric también impuso el realismo y dejó que el Congreso ratificara el ingreso del país al Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (CPTTP, por sus siglas en inglés), al que él cuando era diputado se opuso.

En política exterior, no ha temido que lo tilden de «izquierda cobarde», como le dijo el venezolano Nicolás Maduro, tras acusar directamente al nicaragüense Daniel Ortega de «dictador».

«El tema generacional puede ser pertinente para explicar las distintas posturas entre Boric y sus contrapartes en la izquierda latinoamericana. En general, los millienials no portan el bagaje ideológico de líderes más tradicionales de la izquierda», dijo Michael Shifter, ex presidente del centro de pensamiento Diálogo Interamericano, con sede en Washington.

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