Biden y Trump entran en la última recta de la campaña en unos EEUU crispados

A menos de dos meses de los comicios, se intensifica la campaña, lastrada por la COVID-19 y una economía golpeada por la pandemia, pero está lejos del ritmo frenético de otras ocasiones. 

El candidato demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden, su compañera de fórmula, Kamala Harris, y el vicepresidente Mike Pence visitan este lunes estados claves para las elecciones de noviembre en Estados Unidos, en la recta final de una campaña celebrada en un país crispado.

El presidente republicano, Donald Trump, anunció por su parte una rueda de prensa a las 13H00 (17H00 GMT) en este Día del Trabajo, feriado en el país norteamericano.

«Los datos del empleos y el repunte de la economía van estupendamente. ¡Feliz Día del Trabajo!, tuiteó Donald Trump, que intentará lograr un segundo mandato el 3 de noviembre.

A menos de dos meses de los comicios, se intensifica la campaña, lastrada por la COVID-19 y una economía golpeada por la pandemia, pero está lejos del ritmo frenético de otras ocasiones.

Los candidatos, que de costumbre recorren varios estados al día, limitan sus viajes este año, y en el caso de Biden, de 77 años, se reúnen con muy pocos votantes.

Al impacto del coronavirus se suman las protestas contra el racismo y la violencia policial, marcadas a veces por los disturbios, así como las manifestaciones pro-Trump como la que se espera este lunes en Portland, la ciudad del noroeste convulsionada tras cien días de movilizaciones.

Tras meses de confinamiento y de desplazamientos muy limitados, Biden retomó la semana pasada un ritmo más sostenido, pero muy lejos aún del de Trump, de 74 años, que da discursos al aire libre ante cientos de seguidores y contesta con mayor frecuencia a las preguntas de los periodistas.

Esta campaña peculiar benefició al demócrata, que adelanta al multimillonario republicano con una ventaja de entre un 6% y un 8% en los sondeos nacionales desde hace un mes.

Pero la distancia es menor, y se sitúa incluso en el margen de error, en la media docena de estados bisagras, aquellos donde los resultados varían de unas elecciones a otras.

En las presidenciales de 2016, Trump contradijo las previsiones al imponerse en varios de esos estados por una escasa ventaja.

Y las próximas semanas serán cruciales si los demócratas quieren reconquistar esos lugares. El tiempo apremia: uno de esos estados, Carolina del Norte, lanzó el viernes las operaciones de voto por correo.

Harris con los Blake

En este Día del Trabajo, los candidatos centran sus actos de campaña en la economía.

Biden se reunió con varios dirigentes sindicales en su estado natal, Pensilvania. Luego debía encontrarse con Richard Trumka, el presidente de la mayor federación estadounidense de sindicatos, AFL-CIO. Juntos contestarán a las preguntas de sus miembros por internet, a partir de las 16H15 (20H15 GMT).

Pence viajó a Wisconsin, un estado del norte del país donde Trump ganó por la mínima en 2016. Se espera que dé un discurso a última hora de la mañana desde una central eléctrica en la ciudad de La Crosse.

La candidata a la vicepresidencia, Harris, acudió también a Wisconsin, en su primera visita a un estado clave tras su nominación. Como Biden la semana pasada, ella se reunió, en privado, a su llegada al aeropuerto de Milwaukee, con la familia de Jacob Blake, un hombre negro que fue gravemente herido por las balas de un policía blanco.

Luego de visitar un centro de formación del sindicato IBEW, por la tarde se reunirá con empresarios afroestadounidenses en esa misma ciudad.

La senadora de California, de 55 años, es la primera candidata a la vicepresidencia negra y de origen indio de la historia del país. La participación de los afroestadounidenses, un electorado tradicionalmente demócrata, se hundió en los comicios de 2016 en Wisconsin y su movilización será clave el 3 de noviembre.

Las elecciones se verán marcadas este año por la ola de manifestaciones contra el racismo surgida tras la muerte de George Floyd, un ciudadano negro que murió asfixiado por un policía blanco a finales de mayo.

La cólera volvió a estallar la semana pasada en una ciudad estadounidense, Rochester, en el estado de Nueva York, tras la publicación de un vídeo que muestra cómo Daniel Prude, un afroestadounidense con problemas de salud mental, muere asfixiado por policías en marzo.

Esa ciudad vivió el domingo por la noche una quinta noche consecutiva de manifestaciones.

Ante los disturbios registrados en otras ciudades en los últimos meses, Trump ha convertido la necesidad de restablecer «la ley y el orden» en el centro de su mensaje de campaña, acusando a Biden de ser demasiado permisivo con la violencia.

Éste último denunció sin rodeos la violencia y los saqueos, aunque insistió en que el país debe terminar con «el racismo subyacente» que lo carcome.

por Kerem Yucel, con Elodie Cuzin en Washington

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