Balde de agua fría para el turismo en España por el auge de contagios

La decisión del Reino Unido de imponer cuarentena a todos los pasajeros procedentes de ese país cayó como un mazazo, pues los británicos constituyen su principal contingente de turistas extranjeros con más de 18 millones en 2019.

España esperaba salvar en parte su temporada estival promocionándose como un destino seguro frente al nuevo coronavirus. Sin embargo, el aumento de casos en el segundo destino turístico internacional hacen temer lo peor en el sector.

La decisión del Reino Unido de imponer desde el domingo una cuarentena a todos los pasajeros procedentes de España cayó como un mazazo en el país, que tiene a los británicos como su principal contingente de turistas extranjeros con más de 18 millones en 2019.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, criticó la medida tachándola de «desajustada», ya que el virus está avanzando principalmente en dos regiones -Aragón y Cataluña- pero está menos presente en otros destinos tradicionales de sol y playa.

«Es un golpe muy duro (…) Para agosto había una esperanza por lo menos de salvar los muebles», resumía el presidente de la región de Valencia (este), Ximo Puig. Algunos destinos turísticos de la zona, como la ciudad de Benidorm, cuentan con hasta un 40% de clientes británicos.

La noticia llegó justo cuando «teníamos buenas sensaciones para las próximas semanas, con reservas que se iban animando, aunque estaban lejos de las que serían normales en esta época del año», lamentó en un comunicado la patronal hostelera de Valencia Hosbec.

«Ya se están produciendo cancelaciones y se prevén más. Nadie se va a venir una semana de vacaciones para luego pasarse 14 días encerrado en su casa», declaró a la AFP Emilio Gallego, secretario general de la federación Hostelería de España.

Exceltur, otra patronal del sector, estima que la cuarentena británica puede costar 8.700 millones de euros entre agosto y septiembre al sector, que ya preveía reducir su facturación a la mitad en 2020.

Consciente del impacto para su economía, que debe un 12% de su riqueza y un 13% de sus empleos al turismo, el gobierno español va a «negociar con el Reino Unido», dijo Sánchez, a fin de que se reconsidere la medida.

Durante el día hubo pedidos desde Canarias y Baleares para que Londres excluya de la cuarentena a los viajeros procedentes de estos dos archipiélagos, donde la incidencia del virus es tan baja que el turoperador TUI decidió mantener los paquetes vacacionales de clientes del Reino Unido.

«No creo que en España ahora mismo tengamos una transmisión descontrolada del virus (…) hay zonas donde el virus circula muy poco», abundó en declaraciones a la prensa el director del centro de emergencias sanitarias, Fernando Simón.

Según él, desde el punto de vista sanitario la cuarentena británica «en cierto modo nos favorece, porque desincentiva que venga gente de Reino Unido», un país donde el virus también sigue circulando.

Un esfuerzo malogrado

España se había esforzado para recuperar la confianza de los turistas y erigirse como un destino seguro frente a la COVID-19.

Desde abril, en el tramo más duro del confinamiento, los destinos costeros elaboraron un amplio y costoso abanico de medidas: desde establecer medidas de separación en las playas o utilizar drones para vigilar su cumplimiento hasta instalar felpudos impregnados de desinfectante o realizar tests rápidos en la entrada de ciertos hoteles.

Pero cuando la epidemia parecía bajo control luego de un confinamiento más severo que en países vecinos, los contagios de coronavirus empezaron a crecer rápidamente, hasta triplicarse los nuevos casos en dos semanas.

En los últimos 14 días, España contaba con 40 nuevos casos por 100.000 habitantes contra 15 en el Reino Unido y Francia u 8 en Alemania, según un cálculo efectuado por la AFP en base a datos oficiales.

En cambio, en cuanto a muertos, con 26 fallecidos en las últimas dos semanas, está mucho mejor que el Reino Unido (816).

La situación es muy variada por regiones. Aragón y Cataluña, en el noreste, acumulan la mayoría de contagios, mientras que Andalucía o Valencia presentan una evolución más positiva.

Ante la recomendación del gobierno francés de no viajar a Cataluña, el presidente de esta región, Quim Torra, aseguró este lunes que «importantes destinaciones como la Costa Brava o la Costa Dorada (…) no se ven afectadas (por el virus, ndlr) y se puede viajar con seguridad».

Pero admitió que la situación es «crítica» en Barcelona o Lérida (150 km al oeste), donde los ciudadanos son llamados a quedarse en casa.

La Confederación española de hoteles (CEHAT) denunció una situación «injusta (…) y totalmente ilógica» y defendió que los establecimientos españoles disponen de los protocolos «más estrictos de Europa».

También pidió medidas «quirúrgicas» para frenar los contagios localmente y pidió que los turistas se sometan a pruebas diagnósticas antes y después del viaje para evitar estas cuarentenas.

por Emmanuelle Michel

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