Atunera benefi ciaria de incentivos en la década de los noventa

Borda Azul S. A. o la fuga de los CAT a un paraíso

El 4 de setiembre de 1998 comenzaron las carreras para el expresidente Miguel Ángel Rodríguez, los empresarios Gerald “Jerry” Ten Brink y Hermes Navarro Vargas –estos últimos socios de la atunera Borda Azul S. A.–, y poco después, también para el bufete Mossack Fonseca (Mossfon), en Panamá.

Ese día, fue detenido Gerardo Lara Solórzano, el primer empresario descubierto por fraude contra el Estado cuando simuló haber realizado exportaciones para recibir a cambio millones de dólares del Estado costarricense mediante los incentivos llamados Certifi cados de Abono Tributario (CAT).

Desde 1996 hasta esa fecha, por las exportaciones de supuestos cálculos biliares realizadas por su compañía, “Polybiótika”, recibió más de 10 millones de dólares del erario público en CAT. Por si esto fuera poco, luego vendía los dólares a los bancos como si fuese un reintegro por exportaciones.

De lo anterior, el país se enteró por el propio presidente Rodríguez, quien en conferencia de prensa informó sobre esta detención y anunció que otras dos firmas, cuyos nombres no reveló, estaban sometidas a investigación y se les había suspendido la entrega de CAT.

Con estos actos, Rodríguez buscaba aplacar la ira legislativa que había generado su proyecto de Presupuesto Nacional, presentado días antes, en el que se incluían 138 millones de dólares para distribuir, mediante CAT, entre 200 empresas exportadoras. Se trataba de un monto superior a los gastos presupuestados para los Ministerios de Salud y de Seguridad Pública.

Además, en la Asamblea Legislativa se había denunciado que Samuel Guzowski, Ministro de Comercio Exterior –el ente encargado de asignar los CAT–, y otros jerarcas, eran dueños de empresas que recibían esos incentivos a la exportación.

Rodríguez mismo era dueño de la compañía “Pieles de Costa Rica”, beneficiaria de CAT, de la que se separó antes de asumir el Gobierno (Ver el recuadro: “Beneficiarios del dinero público”).

El segundo empresario en ser detenido, un mes después, fue Rodolfo Valverde, dueño de las empresas Desarrollos Pesqueros S.A. y Exportibun, que simularon ventas a Canadá, Miami, Aruba, Hong Kong, Bélgica y Dinamarca.

 

Ellos no tuvieron tanta suerte como los dueños de Borda Azul S. A. ni, al parecer, buscaron el apoyo del bufete Mossack Fonseca…

Enter Borda Azul S. A.

La noche del viernes 25 de setiembre y el fin de semana subsiguiente, Ramsés Owens, abogado del bufete, no tuvo descanso.

Primero, se reunió con el empresario Ten Brink, quien apresuradamente voló a Panamá y a las Islas Vírgenes Británicas (BVI, por sus siglas en inglés) en busca de ayuda, pues la Dirección de Tributación del Ministerio de Hacienda de Costa Rica comenzó a pisarle los talones. Después, redactó y envió correos electrónicos al personal de Mossfon en ambos territorios, con las instrucciones necesarias para atender el sofocado pedido de ayuda de Ten Brink.

Por eso, el miércoles 30, ya un poco más sosegado, este último le escribió a Owens:

“Ante todo, gracias por las atenciones y por el duro trabajo un viernes en la noche y un fin de semana. Espero pronto nos visites en Costa Rica y pueda atenderte yo aquí. La visita a Rosemary [la representante de Mossfon en BVI] fue corta, pero muy efectiva. Definitivamente valió la pena, pues no existe mejor sistema que el contacto personal. Adjunto memorándum de procedimientos que envié a Rosemary y que espero estés de acuerdo. Como te dije, admito que hemos sido un poco desordenados en este tema. Pero ya estamos determinados a hacer las cosas correctamente. Si tienes algún otro consejo al respecto, por favor dámelo”.Ten Brink

Y así, Ten Brink legó, para la posteridad, como se verá más adelante, un diseño del modus operandi que utilizan empresas y bufetes para eludir o evadir los controles tributarios, lavar dinero o cometer fraude. Pero, antes, veamos cuál fue ese arduo trabajo que llenó el fin de semana de Owens.

“Servicios especiales” para Borda Azul S. A.

El sábado 26 de setiembre, a la
1:24 p.m., Owens escribió a Rosemarie
Flax, en BVI, con el título “INTERNATIONAL
FOODS MARKETING INC.
SERVICIOS ESPECIALES”:

“Querida Rosemarie: Tengo frente a mí en este momento a un muy buen amigo del Sr. Fonseca [socio principal de Mossfon]. Él se convirtió recientemente en un cliente nuestro. Él es de San José, Costa Rica, y vino a Panamá solamente para arreglar algunos servicios de ‘gerencia’ y de ‘desvío de correo/teléfono/fax’. Él es el Sr. Jerry Ten Brink, dueño y funcionario ejecutivo de la empresa más importante de exportación de ‘atún’ de América Central. Con el fi n de evitar cualquier problema fi scal en el futuro, él está muy interesado en usar nuestros servicios”.

A continuación, Owens los enumera: “mucho factoreo, re-factoreo, manejo de cuentas bancarias y de activos, y servicios de transferencia de dinero”, además de los de “desvío” ya mencionados. Luego, añade: “Usualmente evitamos distraer a tu equipo con esta clase de servicios y hemos estado tratando en el pasado de concentrar todo aquí en Panamá, con muy pocas excepciones. Sin embargo, por favor toma nota de que, en este caso, el Sr. Ten Brink necesitará de nuestra ayuda en Tortola, con el fin de tener algo muy similar a una oficina, para ser capaz de convencer a las autoridades fi scales y otras autoridades públicas de Costa Rica que International Foods Marketing Inc. está efectivamente realizando transacciones de compra y venta de atún internacionalmente”.

Agrega que si bien el agente registrado actual de esta empresa es otro importante bufete panameño, que ofrece los mismos servicios que Mossfon -el Bufete Arias & Fábrega (ARIFA)-, Ten Brink quiere pasar sus negocios a Mossfon. “ARIFA adquirió una línea telefónica para el Sr. Ten Brink unas semanas atrás, con el fi n de que fuese usada exclusivamente para recibir llamadas de Costa Rica, sea de clientes, clientes potenciales, o de autoridades fiscales”.

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Es aquí cuando Owens comienza a detallar a la Sra. Flax lo que el empresario tico requerirá de la ofi cina de Mossfon en BVI, a saber: conocerla en persona, cambiar la actual línea telefónica o pedir a la empresa Cable & Wireless “para tener un “desvío de llamadas” (que todas suenen en las ofi cinas de Mossfon en Tortola)”. Además, una máquina de fax que no se relacione con Mossfon, sino que registre la sigla de la nueva empresa offshore (“IFM”). En último caso, aclara, Ten Brink podría comprar una línea celular para ser respondida por la recepcionista de Mossfon en BVI.

Owens enfatiza que “los problemas con las instituciones fi scales son inminentes” y es por eso que el Sr. Ten Brink estará en Tortola temprano el lunes 28 de setiembre. “Probablemente necesitará el servicio de tener una línea exclusiva y a una persona instruida para responder: “Hola, esta es International Food Marketing, ¿qué puedo hacer por usted?” por los próximos seis meses, después de lo cual simplemente podrá responder: “Hola”, siempre que la recepcionista tome los mensajes y los pase a la Sra. Rodríguez en Panamá, para que tome acciones”.

Además, pide a la Sra. Flax poner al empresario tico en contacto con un agente de bienes raíces para alquilar una ofi cina y contratar a una persona para que trabaje allí en los próximos meses.

Sobre el servicio de factoreo y refactoreo que Mossfon realizará desde Panamá, Owens explica que “en ‘términos legales` y de papeleo, Borda Azul (compañía de Costa Rica) firmó un acuerdo -solo “de papel” como explicará en otro correo- con IFM (compañía de BVI). Esta última será la compañía que promocionará los productos de Borda Azul internacionalmente, que fi nanciará el fl ujo de caja y venderá pescado y productos marinos a Borda Azul. IFM, por supuesto, emitirá facturas por montos mayores a los de las transacciones reales, con el fi n de tener evidencias de que los gastos para mantener el inventario son altos”.

Owens adjunta a este mensaje el acuerdo fi rmado en el pasado por Ten Brink y el encargado de ARIFA, y explica que el empresario querría formalizarlo nuevamente, con una fecha retroactiva, para que los abogados de Mossfon en Tortola, Keynes y Walden, se encarguen de su ejecución.

Owens concluye reiterando que este tema es prioritario para los jefes de Mossfon, es decir, para los patrones de la Sra. Flax, a la vez que se excusa una vez más por los inconvenientes que causa: “de hecho, al Sr. Fonseca le gustaría ayudar al Sr. Ten Brink lo más posible, y es por esto que le enviamos este mensaje urgente a usted”.

Una hora antes de enviar este correo, Owens había dado instrucciones similares a Mitzila de Rodríguez y otro personal de Mossfon en Panamá, en cuanto a la papelería a crear para la nueva empresa offshore: “Aprovecho también para amarrar a la imprenta, que seguramente nos ayudará a diseñar una factura para el cliente. La compañía de BVI se llama ‘International Food Marketing Inc.’. En la computadora estamos inscribiendo el nombre como está registrado en BVI, es decir ‘International Foods Marketing Inc.’, pero para todos los efectos de management, re-envío y diseño de facturas, la compañía deberá llamarse en singular, es decir, ‘Food’ (sin la s)”.

Y otra vez, sin imaginar que 18 años más tarde alguien hackearía las computadoras de Mossfon, explicó las razones del apuro: “El cliente necesita esto con carácter de suma urgencia, puesto que las autoridades fi scales de Costa Rica estarán haciendo pesquisas a todas las compañías exportadoras de Costa Rica. Y de hecho ya han comenzado con Borda Azul”.

2 - RAMSES OWENS A EQUIPO

A continuación, detalla lo que harán en las ofi cinas de Panamá: “Necesitaremos diseñar una factura, parecida a los modelos que tengo conmigo y que enviaré al Sr. Ceferino, en la que aparezca nuestra dirección física de Tortola, y además otras direcciones físicas que detallaré. (…) Con respecto al re-envío de correspondencia, todo lo que nos llegue a BVI, sería re-enviado al abogado de Borda Azul [que según otra correspondencia son tanto Hermes Navarro Vargas como Juan Diego Castro]. Con relación al correo que envíe IFM, todo tendría que salir desde Tortola, con estampillas de Tortola. Por logística, el cliente enviaría todo a mi atención, en vista de que somos nosotros en Panamá que supervisamos este servicio”.

Y aquí es –queridas personas lectoras– cuando nos enteramos de que los estudiantes de artes dramáticas también pueden conseguir trabajo en los bufetes de abogacía: “Mitzila: necesitaremos hacer que las recepcionistas en Panamá manejen estos temas y que sientan en carne propia en qué consiste. Según pude captar en días pasados, Braisy no está muy familiarizada sobre en qué consiste lo de hacerse pasar por verdaderos proveedores de mercancía y servicios, que es un asunto casi de ‘actuar en Hollywood’. Estos comentarios de arriba por favor tenerlos muy presentes, que estaré moviendo la maquinaria a partir del martes, dependiendo de lo que el cliente logre en Tortola el lunes”

Legalmente inmoral.

Para el 1 de octubre, Owens está enviando vía courier a Borda Azul S. A., en Costa Rica, las primeras 80 facturas de presuntas exportaciones de atún. Es claro que ya no hay tanto agobio. Más bien, Mossfon está haciendo un trabajo rutinario, porque, como Owens dirá más adelante, a eso se dedican, después de todo. Ese día, el abogado panameño escribe a otra funcionaria de Mossfon, Sara de Bethancourt, sobre las facturas de IFM: “He firmado varias en diferentes colores, con sello y sin sello mío en español. Inclusive, algunas facturas se irían sin firma. Favor imprimir unas quince más. Para la firma de quien más firma documentos de BVI cuando nosotros somos los directores: preguntar cualquier cosa a Edison, y unas 15 más para que se vayan más sin firma. En resumen: unas 30 más. 15 firmadas por un director de BVI, y 15 sin firma.”

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En Costa Rica, Ten Brink también está menos acongojado, pues han presentado las primeras facturas ‘de papel’ a las autoridades fiscales y, salvo por un error levemente embarazoso, se siente a salvo.

Por eso, el 8 de octubre envía el siguiente fax a Owens, con el propósito de completar el acto ilusionista ante las autoridades de Hacienda: “Perdona los atrasos en contestarte, pero prefiero no hacerlo desde la empresa y eso me complica la vida. 1) Ya hemos presentado los documentos que te envié a las autoridades tributarias. Los errores tontos que hicimos fue solo en una factura que no corregimos y el resto creo que sí quedaron casi perfectas. 2) Ya las autoridades me [sic] preguntado —informalmente- que les dé “cedula jurídica” de International Food Marketing (IFM). Es posible que, si me están pidiendo la cédula jurídica de IFM, llamen a los números de teléfono que aparecen en la papelería, por lo cual debemos estar preparados; sobre la “cédula” quisiera tu opinión. Pienso que sería conveniente que le enviara una nota a Rosemary, como la que te adjunto, y que ella me respondiera que IFM es una compañía establecida en el año 1988 (no tengo aquí la escritura, pero creo que es la fecha de constitución) que está domiciliada en BVI con operaciones de trading y finanzas en muchos lugares del mundo y que ha operado con Borda Azul, S.A. desde noviembre de 1995 y con los señores Hermes Navarro V. y Jerry Ten Brink desde 1990. Obviamente en inglés. Pienso -sujeto a tu consejo- que esta nota yo se la mandaría a las autoridades tributarias. Quizás el tono de la nota de Rosemary podría ser un poco “seco”. Pienso que debería ser en la misma papelería de IFM.”

Y así, según la correspondencia posterior, todo el proceso de documentación de las ‘exportaciones de atún’ se va cumpliendo. Owens expresa un lamento pasajero porque Hermes Navarro no viajó a Panamá como estaba previsto, y se quedó con las ganas de verlo.

También tuvo que escribir un largo correo a sus jefes, Ramón Fonseca y Jurguen Mossack, para apaciguar sus inquietudes, cuando en Panamá se publicaron noticias sobre los fraudes con CAT descubiertos en Costa Rica.

Pero sus argumentos fueron ‘irrebatibles’. Primero, les explica que unas 200 empresas exportadoras están en investigación debido a las detenciones de Lara y de Valverde. Afirma que una de esas empresas es la de Ten Brink y Navarro.

El empresario Hermes Navarro.
El empresario Hermes Navarro.

Luego agrega que “Borda Azul, S.A., para mejor manejo administrativo, y para disminuir un poco el pago de impuestos, ha usado una compañía de BVI (International Food Marketing) para re-facturar. La compañía existe en BVI desde 1988. Haciendo un análisis acerca de la situación, es evidente que nuestro cliente evade el pago de impuestos y, al mismo tiempo, recibe un 10% – 15% de CATs por lo que re-factura International Foods Marketing. No obstante, para comprobar esto, el fisco tendría que levantar un proceso fiscal, hacer investigaciones internacionales y llamar a juicio a los contribuyentes, lo cual no es políticamente conveniente por ser Borda Azul una empresa de gran envergadura y porque las compañías re-facturadoras no son de nombre, sino que existen verdaderamente en Panamá y en BVI”.

Luego, cierra con un ´duchazo de realidad´, que en tanto confesión de parte, releva de toda prueba adicional: “En la peor de las circunstancias, siendo muy fatalista, el gobierno de Costa Rica podría, después de años de investigaciones, suspender la expedición de CATs a Borda Azul, por irregularidades, pero nunca enviar a nadie a la cárcel. Hay que tomar en cuenta que la re-facturación es algo «legal», aunque podría ser interpretado como algo “legalmente inmoral” para el fisco. Soy del criterio de que nuestro servicio de re-facturación para Borda Azul debe seguir dándose, porque nos dedicamos a eso, porque 95% de nuestro trabajo consiste casualmente en vender vehículos para eludir el pago de impuestos, y porque Borda Azul se puede constituir en muy buen cliente. Adjunto también carta explicativa de parte de Jerry Ten Brink, quien conjuntamente con Hermes Navarro, son los dueños y directivos de Borda Azul en Costa Rica. El señor Jerry Ten Brink estará en Panamá hoy lunes y desearía reunirse con los socios para conversar sobre estos aspecto”.

UNIVERSIDAD envió preguntas por correo electrónico a los señores Hermes Navarro Vargas y Juan Diego Castro sobre estos hechos, pero al cierre de edición no obtuvimos respuesta. También consultamos a la Oficina de Prensa del Poder Judicial sobre si se tramitaron causas contra la empresa Borda Azul S. A. y los señores Gerald Ten Brink o Hermes Navarro Vargas por los hechos aquí narrados, pero tras consulta a tribunales, no encontraron ninguna.

Beneficiarios del dinero público

UNIVERSIDAD solicitó al Cómex y al BCCR la información de cuántas y cuáles empresas recibieron el beneficio, fecha de finalización del programa y montos anuales de los Certificados de Abono Tributario.

Al cierre de edición, el Cómex no nos proporcionó la información. Por su parte, el BCCR explicó que, según el artículo 66-C y el inciso c) del artículo 68 de la Ley 7092, el deber de este banco consistió únicamente en emitir físicamente los CAT, “previa aprobación e instrucción de Cómex y tramitación de solicitud de Procomer”.

Por eso mismo, en su respuesta explica que “el Banco Central de Costa Rica no dispone de la información de cuántas empresas recibieron el beneficio, fecha de finalización del programa y montos anuales de los Certificados de Abono Tributario”. Sin embargo, comunicó que, según sus registros, entre 1991 y 2013, el monto emitido en CAT fue de ¢181.147.842.894,57. Esto indica que hasta el 2013, inclusive, el Estado costarricense seguía subsidiando exportaciones con CAT. Por otro lado, un reporte ofi cial del BCCR del año 1997, al que tuvo acceso la periodista Yanancy Noguera, de La Nación, registraba los nombres de las empresas exportadoras receptoras de CAT que habían sido calificados como confi denciales “en los últimos años” por las autoridades de Comercio Exterior.

Las diez que más CAT recibieron eran: Pindeco, representada por José A. Yock Fung; Joyería Juroh, por Paul Zigler; Hules Técnicos, por Samuel Guzowski Rose; la textilera Pegaso Internacional, por Joe Nakash; Palmatica, por Alejandro González May; Borda Azul, por Hermes Navarro y Jerry Ten Brink; Melones de Costa Rica, por Carlos González A.; Tico Fruit, por Carlos E. Odio Soto; Aluminios Nacionales, porLuis E. Romero Rigual; e Inversiones Delka, por Delfino de la Garza G.

Y entre las de mayor crecimiento se encontraban: Desarrollos Pesqueros de Centroamérica (aletas de tiburón), representada por Rodolfo Valverde; Polibiótica, por Gerardo Solórzano; y Pieles Costarricenses, por Donald Monroe. También Intertec, por Robert Woodbridge, entre varias más. 


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