Proyecciones del Banco Central y Ministerio de Hacienda

Sectores deprimidos antes de la pandemia e ingresos fiscales repuntarían en 2021

La reactivación también depende de los socios comerciales del país y de la evolución de la pandemia de COVID-19.

La construcción, la agricultura y el comercio, tres sectores que se encontraban deprimidos en el año 2019, es decir, antes del inicio de la pandemia de COVID-19, mostrarán signos de reactivación en el 2021.

Esta es una de las nuevas proyecciones realizadas por Banco Central de Costa Rica (BCCR), en el Programa Macroeconómico para el período 2020-2021, cuya revisión de mitad de año fue dada a conocer la semana anterior.

El sector construcción, que a mediados del 2019 mostraba una caída del 10,7%, logrará crecer un 1% dentro de un año; la agricultura, que bajó un 1,2% el año pasado, repuntará un 2,7%; y el comercio, cuya actividad bajó un 0,6% en 2019, logrará crecer un 2,1% en el 2021.

El presidente del BCCR, Rodrigo Cubero, explicó que esta leve y gradual recuperación, sin embargo, será posible dependiendo de dos factores principales: la reactivación económica mundial, principalmente la de quienes intercambian bienes y servicios con Costa Rica –cuyas economías registraron una caída del 7% este año- y de la evolución que siga la pandemia de COVID-19.

Pero, antes de que la economía comience a mostrar una tendencia de mejora, los números del presente año se habrán tornado mayoritariamente rojos, pues el Producto Interno Bruto (PIB), constituido por la riqueza total producida en un año, será de -5%, dado que todos los sectores económicos decrecerán.

El mayor golpe lo están llevando ya los hoteles y restaurantes, cuya actividad caerá un 35% este año, seguidos por el sector transporte (-19,7%); la construcción (-8,7%); el comercio (-8,2%); la manufactura -4,5%; el rubro “otras actividades” (-2,2%); y por la agricultura (-0,2%) (ver el gráfico).

Es decir, que el año 2020 será uno de pérdidas para el conjunto de la economía, pero esta se irá recuperando gradualmente hasta alcanzar un crecimiento del PIB de un modesto 2,3% el próximo año.

El Programa Macroeconómico del BCCR es la “hoja de ruta” de lo que oficialmente se espera será el comportamiento de los indicadores más importantes de la economía, el cual, por ley, se presenta todos los años en el mes de enero, pero se revisa cada mes de julio para ser ajustado según aquellos factores inesperados que obliguen a variar su curso.

En el presente año, lo que ocurra con la economía costarricense dependerá no solo de lo que suceda con la economía mundial, que es lo normal, sino que tendrá una alta correlación 

con las medidas de contención sanitaria del COVID-19 que se aplican, según dijo Cubero.

Por eso, en la caída de la actividad económica del 5% que se registrará en el 2020 tienen un peso importante la baja en el consumo de los hogares (-3,0%) y la reducción de la inversión pública (-8,8%).

Por un lado, las medidas sanitarias que se han debido aplicar para evitar el crecimiento de los contagios reducen los ingresos y el consumo (el desempleo alcanzó 20,1%; el desempleo ampliado, 22,6% y el subempleo 17,6%. El desempleo ampliado incluye a las personas desalentadas que dejaron de buscar trabajo porque no lo encuentran).

Por el otro, buena parte del gasto público se tiene que destinar a hacer frente a la atención de la salud de las personas infectadas por el COVID-19 y a la contención de los contagios.

Además, los ingresos fiscales del Estado, con los cuales se pagan los salarios públicos, las transferencias sociales y se financian los presupuestos de las instituciones públicas, entre otros, cayeron un 11,6% en el primer semestre del año en curso (ver el gráfico).

Por ello, el déficit fiscal aumentará este año a 9,3%, pero se espera que se reduzca en el 2021 a 8,1%.

Cubero afirmó que “la respuesta del Gobierno a la crisis por el COVID-19 ha sido, hasta hoy, con responsabilidad fiscal, pues, a pesar de lo anterior, el gasto primario caerá interanualmente a un 2,7% del PIB. Esto muestra que existe ese esfuerzo de contención”.

El BCCR reiteró que mantiene el rango meta de inflación en un 3% y prevé que esta se mantendrá moderada el resto del año, con un ligero repunte en el 2021.

También estima que el petróleo mantendrá precios estables, aunque ligeramente mayores a los proyectados en abril, cuando los términos de intercambio mejoraron para Costa Rica.

Por otro lado, el BCCR anunció que seguirá sosteniendo una postura de política monetaria expansiva y contra-cíclica.

“Seguiremos inyectando de forma oportuna y controlada liquidez e intervendremos cuando sea necesario”, dijo Cubero.

Como parte de la debacle económica causada por la pandemia, este año, por primera vez, la Inversión Extranjera Directa (IED) no cubrirá el déficit en cuenta corriente de la Balanza de Pagos y como consecuencia de ello, este año “habrá menor acopio de reservas internacionales”.

A pesar de ello, Cubero resaltó que “la posición de reservas es fuerte y esto es fundamental para que el país enfrente eventuales presiones en el mercado cambiario y para dar confianza a los inversionistas en el país”.

“Las reservas son un pilar fundamental para la estabilidad macroeconómica”, enfatizó el funcionario, al expresar su crítica a algunas posiciones en la Asamblea Legislativa que proponen utilizar estos recursos para financiar la reactivación.

Además, dijo que los flujos de créditos de organismos internacionales que el gobierno ha presentado a la Asamblea Legislativa para su aprobación compensarán la caída en la IED.

“Los créditos de apoyo multilateral que está gestionando el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Centroamericano de Integración Económica y la Corporación Andina de Fomento son indispensables para bajar el gasto por intereses de la deuda externa, son absolutamente necesarios y no aumentan los gastos del Gobierno”, enfatizó.

También, resaltó que la diferencia en el pago de intereses de estos préstamos es muy significativa, pues tienen una tasa de interés de un 4% en comparación con la tasa de un 8% si se adquiere deuda interna.

El funcionario resaltó las medidas de política contra-cíclica que se vienen aplicando, como la readecuación de deudas del 41% de cartera de crédito nacional, lo cual ha favorecido en particular a los sectores de transportes, hoteles y restaurantes, pesca y acuicultura y educación (ver el gráfico).

Además, recordó que el BCCR sumará nuevos mecanismos para dar facilidades de crédito con mejores tasas y plazos a los hogares y a las empresas, por medio de los intermediarios financieros.

Precisamente, el lunes, el banco envió en consulta a las entidades financieras, por diez días hábiles, la propuesta para crear una facilidad especial de financiamiento a mediano plazo para los intermediarios financieros regulados por la Superintendencia General de Entidades Financieras.

Esta línea de crédito tendría una tasa de interés igual a la Tasa de Política Monetaria más cinco puntos base y un plazo de cuatro años. El monto total sería de ¢700 mil millones, el cual permitirá al banco cumplir con los objetivos propuestos sin comprometer la meta de inflación del Programa Macroeconómico.

“El objetivo de esta línea de crédito, que sería temporal, es proveer a dichos intermediarios financiamiento en moneda nacional en condiciones favorables en cuanto a precio y plazo, condicionado a que trasladen esos recursos, en condiciones también favorables, a los hogares y empresas afectados por la pandemia”, comunicó.

“Con ello, se busca mitigar el impacto económico de la pandemia sobre el consumo, la producción y el empleo, y contribuir a reducir, de esa forma, las secuelas permanentes de la crisis actual en la sociedad y el sector productivo, permitiendo la supervivencia y recuperación de las empresas solventes a mediano plazo. En ese sentido, este instrumento permitiría también preservar la estabilidad financiera”, agregó.

Los intermediarios financieros deberán remitir al BCCR, para su aprobación, como requisito para el acceso a la facilidad, un plan de uso de los recursos, entre otras condiciones. 

La facilidad estaría disponible por un período de seis meses a partir de su aprobación final por parte de la Junta Directiva del BCCR, con posibilidad de extender el plazo y el monto, previo acuerdo de esa instancia.

Poco después de la conferencia del Banco, el Ministerio de Hacienda también dio a conocer el “duro golpe sobre la dinámica de las finanzas públicas” que significa la pandemia de COVID-19.

Hasta el mes de febrero –dijo en un comunicado– la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas y otras medidas administrativas habían mejorado el balance primario del Gobierno Central en 0,4 puntos porcentuales (p.p.) del Producto Interno Bruto (PIB).

“Lo anterior derivó en un déficit financiero a febrero de 2020 de 1,1% del PIB, que, de haber mantenido la tendencia observada, hubiese cerrado 2020 en 6,5% del PIB”, afirmó.

Sin embargo, la caída en la producción proyectada por el BCCR para el presente año 

“se traduce en una caída del impuesto al valor agregado, a la vez que una menor producción afectará directamente al impuesto sobre la renta”.

Los ingresos tributarios caerán un 12% en el presente año y en el 2021 mostrarán un crecimiento del 10%, lo que se traducirá en una carga tributaria de 12,5% del PIB y 13,2% del PIB, respectivamente.

El crecimiento de la recaudación en 2021 estará asociado tanto a la recuperación económica como a la entrada en vigor de mayores recursos previstos por la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas.

El Ministerio advirtió que “a pesar de la contracción económica, Hacienda aplicará con rigor la regla fiscal a fin de reducir la velocidad de crecimiento del gasto”.

Esto, porque, “si bien se han presentado iniciativas ante la Asamblea Legislativa (congelamiento del pago de anualidades y la reducción de la jornada laboral) para desacelerar el crecimiento de las remuneraciones, el efecto que estas tendrían en el 2020 sería marginal, por lo que la aprobación del segundo presupuesto extraordinario es un gran impulso para reducir el crecimiento del gasto total”.

Aun así, “el mayor esfuerzo de contención se reflejará en el Proyecto de Presupuesto Ordinario 2021, en el cual se buscará disminuir todos los rubros de gasto”.

El déficit financiero y la deuda pública también se deteriorarán con respecto a lo estimado previamente a la pandemia de COVID-19.

Para los años 2020 y 2021 se proyecta un déficit fiscal de 9,3% del PIB y de 8,1% del PIB, respectivamente, lo cual es una desmejora de 2,8 p.p. y 1,2 p.p. del PIB con respecto a lo estimado en setiembre de 2019.

Una buena parte corresponde al pago de intereses sobre la deuda, que ascienden a 5,2% en el 2020 y a 5,6% en el 2021 como consecuencia del alto nivel de endeudamiento que mantendrá el país en ese período (70,2% y 76,6% del PIB, respectivamente).

El Ministerio proyecta necesidades de financiamiento por 14,1% del PIB para este año y de 15,0% del PIB para el 2021.

En el presente año, cerca del 50% de estas necesidades se estarán atendiendo mediante financiamiento externo (préstamos de multilaterales y el remanente de las colocaciones de eurobonos de la emisión realizada en 2019).

Sin embargo, en el 2021, las fuentes de financiamiento externas solo permitirían cubrir 25% de las necesidades totales, lo que obligaría al Ministerio de Hacienda a recurrir al mercado local para financiar el 75% restante.

Ante este panorama, Elian Villegas, ministro de Hacienda, declaró que “para Hacienda, dar sostenibilidad a las finanzas públicas es una prioridad, a la vez que se sientan las bases para la reactivación económica”.

“Desde este Ministerio haremos todos los esfuerzos necesarios para propiciar un ambiente ideal para nuevas inversiones y la generación de empleo. Un primer paso en esta dirección es disminuir nuestra presencia en el mercado local de fondos, para así abaratar el financiamiento a los emprendedores. Para esto, la aprobación del financiamiento externo por parte de la Asamblea Legislativa es clave. Estos recursos también nos permitirán ‘intercambiar’ deuda cara por barata, a la vez que mejoramos el perfil de nuestra deuda con plazos mayores y menores tasas de interés”, agregó el ministro, según el comunicado.

Así las cosas, si el insólito “choque externo” que es la pandemia de COVID-19 lo permite, la economía nacional atravesará su peor momento este año y la reactivación comenzará a sentirse a partir del próximo.

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