Ideas&Debates

El valor del presupuesto universitario y su aporte a la movilidad social y el desarrollo de Costa Rica

En materia de financiamiento de la educación superior es vital hacer referencia a dos situaciones importantes.

En materia de financiamiento de la educación superior es vital hacer referencia a dos situaciones importantes. En primer lugar, a finales de la década de los años 70 cuando se decide establecer un mecanismo que garantice el financiamiento de las universidades estatales por medio de una fórmula que consolide el fondo especial de la educación superior, lo que da origen al denominado FEES, que está constituido por el total de transferencias con destino global que hayan sido acordadas para la Educación Superior Universitaria Estatal. Así las cosas, en 1988 se firmó el primer convenio FEES de los cinco aprobados hasta la fecha.

Ahora bien, a pesar de la entrada en vigencia del Fondo Especial para la Educación Superior y las expectativas que este generaba, lo cierto del caso es que desde inicios de la década de los años 90, producto de los programas de ajuste estructural y reforma del Estado, el presupuesto asignado a la educación superior tuvo una sensible disminución, pasando de representar el 1,15% del Producto Interno Bruto (PIB) al 0,80% a finales del siglo pasado. En este período, la Universidad de Costa Rica (UCR) se vio sometida a una situación financiera verdaderamente crítica; no obstante, producto de importantes medidas de contención de gasto tomadas por la administración universitaria en la segunda mitad de la década de los años 90 y de una positiva gestión con autoridades de gobierno para revertir el proceso de disminución de la inversión estatal en educación superior, a partir del año 1999, la situación empieza a cambiar de manera drástica hasta alcanzar en el presente año una inversión equivalente al 1,45% del PIB.

Un segundo elemento digno de destacar, en materia de financiamiento de la educación superior costarricense, lo constituye la reforma, del artículo 78 de la Constitución Política de la República durante el año 2010. Esta reforma constitucional obliga al Estado a invertir el 8% del PIB en educación. De la mano con esa reforma, el quinto convenio FEES establece que en el momento en que la inversión estatal en educación alcance el 8%, a la educación superior le corresponderá un 1,5%. Esto ha permitido que durante los últimos años se haya dado un crecimiento real de los ingresos corrientes de la Institución, lo cual ha permitido contar con recursos para mayor inversión en equipamiento, infraestructura y, en general, para mejorar las condiciones en que se desarrolla la actividad sustantiva institucional.

Si bien el mandato constitucional de alcanzar el 8% del PIB como inversión en educación y, por ende, el 1,5% del PIB para el financiamiento de la educación superior no se ha cumplido, el señor Presidente de la República en reiteradas ocasiones ha manifestado que la meta deberá ser alcanzada a más tardar en el 2018; lo cual permitirá a la educación en general, y a la UCR en particular, contar con recursos que le permitan garantizar la calidad de su actividad sustantiva en docencia, investigación y acción social.

¿Qué hace la UCR con los recursos que el país invierte en ella?

La UCR cuenta más de 40.000 estudiantes, distribuidos en 12 sedes y recintos a lo largo del país. El 52% de sus estudiantes poseen una beca de apoyo socioeconómico, para lo cual se invierten más 21.000 millones de colones al año. En Sedes Regionales, como es el caso de la Sede del Caribe en Limón, este indicador alcanza el 83%.

En la institución se imparten 240 opciones académicas a nivel de profesorado, diplomado, bachillerato y licenciatura; 32 de estas titulaciones cuentan con acreditación que garantiza su calidad. A nivel de estudios de posgrado se ofertan 337 programas. Más de 711 proyectos de acción social se desarrollan en los 81 cantones del país y se realizan más 1.400 proyectos de investigación en las más diversas ramas del conocimiento.

En el año 2015, la UCR graduó 5.736 nuevos profesionales de los cuales el 57,4% son mujeres y un 42,6% hombres. Un dato de suma importancia, el 22% de los graduados provienen de Sedes Regionales. Como graduado de una sede regional de la Universidad de Costa Rica, estoy absolutamente convencido de que estas unidades académicas han logrado ser impulsoras trascendentales del desarrollo de las regiones del país. Sin la presencia de la UCR en estas regiones, muchos de los que en sus aulas nos hemos formado y de los que actualmente ostentan la posibilidad de cursar sus estudios universitarios en estas sedes, posiblemente no hubiesen tenido la oportunidad de realizar una carrera universitaria.

Por su gestión de calidad en todos sus ámbitos, esta Universidad ha sido reconocida como una de las instituciones de educación superior más distinguidas de Latinoamérica e incluso a nivel mundial, obteniendo frecuentemente reconocimientos por su labor. De hecho, según el último Ranking QS de universidades, la UCR se ubica entre las 18 mejores universidades de América Latina, es tercera en la región de México y el Caribe y se mantiene como la mejor de Centroamérica.


El autor es vicerrector de Administración de la UCR. Por error, en nuestra edición impresa este artículo se consignó a Carmen Caamaño.

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