Elecciones Parlamentarias 2015:

Venezuela apaga sus urnas y enciende la tensión

Al cierre de la jornada electoral con una aparente votación masiva, nuestro enviado especial a Venezuela relata las principales incidencias de este día decisivo.

Domingo 6 de diciembre, 7 p.m (hora venezolana). Caracas. Tras una jornada electoral pacífica y tensa, trascendental y eufórica, con una aparente votación masiva a pesar de tratarse de elecciones parlamentarias, Venezuela se prepara en la noche de este domingo para conocer los resultados. Sabrán si se mantiene la hegemonía chavista en la Asamblea Nacional o si la oposición asesta el golpe electoral que preveían las encuestas.

Con ausencia de hechos de violencia y con frecuentes por la paz y el reconocimiento de los resultados de todos los flancos (ante el temor a enfrentamientos y desacato del mandato popular), fuerzas políticas se preparan para conocer el saldo electoral 17 años después de que Hugo Chávez ganó su primer contienda democrática y fundó la corriente política que ahora dirige el presidente Nicolás Maduro.

La jornada acababa a las 6 p.m. hora local (4:30 de Costa Rica) con la orden de mantener abiertos los recintos si había filas, pero a última hora el Consejo Nacional Electoral (CNE, del que desconfían los dirigentes opositores) anunció una hora más: hasta las 7 de la noche o más allá si hay electores en la fila.

El dirigente opositor Henrique Capriles pedía a sus seguidores en Twitter asistir a las mesas de votación y exigir el cierre de ellas si no había nadie en espera, mientras la televisión oficial daba a entender que había muchas filas y más bien llamaban a salir a votar. La tensión comenzaba a germinar al caer la noche.

Las expectativas de una participación superior al 70% parecían cumplirse conforme avanzaba la jornada, a juzgar por un recorrido que el Semanario Universidad hizo por los municipios de la capital venezolana, tanto de mayoría chavista como de la oposición.

El único incidente conflictivo por la tarde ocurrió en el nivel de las cúpulas políticas, pues a falta de una hora del cierra de los recintos los oficialista denunciaron declaraciones “injerencistas” del grupo de expresidentes extranjeros invitados por la opositora Mesa de Unión Democrática (MUD), en el cual participan la exmandatarios de Costa Rica Laura Chinchilla y Miguel Ángel Rodríguez.

Eso provocó el retiro de las credenciales de observación que por la mañana les había otorgado el Consejo Nacional Electoral (CNE) a los exmadatarios extranjeros, además de la solicitud de expulsión hecha por Diosdado Cabello, hombre fuerte del chavismo y presidente de la Asamblea Nacional sometida a renovación con quienes resulten electos hoy. Les llamó “payasos expresidentes” y “desempleados” despreciados en sus países, mencionando a tres de ellos (Quiroga, Lacalle y Pastrana), pero no a los costarricenses.

Son 167 los diputados que este domingo han elegido los venezolanos poco a poco. Desde temprano se colmaron los centros de votación, con especial auge avanzada la mañana. Más de 200 personas hacían fila a las 11 a. m. en una escuela en la entrada de Patare, un barrio populoso y emblemático de Caracas, con una notable mayoría oficialista.

Decenas de votantes ansiosos por entrar y desesperados por la lentitud de la fila. El sistema de votación creó algunas dudas en los electores, que por regla podían tardar hasta 6 minutos votando. En la puerta de la escuela, tres militares los llamaban a ingresar en grupos de cinco.

“Yo estoy por el cambio. Hay que cambiar. Hay que tener una revolución más profunda”, dijo una mujer relativizando el concepto “cambio” que proclaman las fuerzas opositoras. Vestía pantalón lycra y blusa alegóricas a la bandera venezolana.

Otros eran más discretos. “Hoy es por Venezuela y por la paz. Veo esto muy parejo”, decía Ronald, un contador privado que vistió ayer la camiseta de la selección nacional de futbol, la llamada “vinotinto”. Esta prenda representa casi una zona de tregua ante la polarización política.

“Es un símbolo de la Patria”, dijo después Hilda Pozo, una mujer de clara simpatía opositora en el barrio Macaracuay, municipio de Baruta. Para ella, este domingo era la última oportunidad de sacar al chavismo del poder, aunque sospechaba de un fraude. “Hay que arrasar hoy. Después no habrá vuelta atrás”, decía con un tono de gravedad después de quejarse de que “Venezuela está peor que Cuba”.

Otros preferían un mensaje más neutral, como Keneth, un comunicador social que exhibía en su camisa el mensaje “no más balas”, en alusión a la violencia que agobia a Venezuela y la presenta con una tasa de 82 homicidios por cada 100.000 habitantes, solo superada por Honduras.

A la inseguridad se suma el estado de la economía como otra de las principales preocupaciones ciudadanas en Venezuela, un problema que sería competencia de los diputados que queden electos este domingo.

La nueva Asamblea Nacional, si se confirma la esperanza de triunfo de los opositores, podría también excarcelar a varios presos políticos como Leopoldo López y Daniel Ceballos, quienes al cierre de esta información se mantenían sin poder votar (según denuncias de organismos), pese a promesas hechas por Maduro a los exmandatarios invitados de la MUD.


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